Los ciclos naturales que durante generaciones marcaron el ritmo de la vida en la Amazonía peruana han dejado de ser previsibles. Bajo el título “La Amazonía perdió su calendario: Clima, riesgos y decisiones para la adaptación en la Amazonía peruana”, la sede del Goethe-Institut en Lima congregó a autoridades estatales, representantes de la cooperación internacional, científicos, representantes del sector privado y dirigentes de comunidades nativas loretanas para debatir cómo responder ante el incremento de fenómenos extremos, el desorden en las temporadas de vaciantes y crecientes de los ríos y sus repercusiones directas sobre las poblaciones más vulnerables.

El encuentro, presentado por Juliane Kiss, directora del Goethe-Instituto, constituyó la segunda etapa de un proceso iniciado la semana previa en Iquitos. En la inauguración, la embajadora de Alemania en el Perú, Sabine Bloch, subrayó que los diálogos climáticos buscan fomentar la discusión abierta con los grupos afectados, recordando que la Alianza por el Clima peruano-alemana (vigente desde 2022) apunta a fortalecer la resiliencia y proteger medios de vida e infraestructura productiva crítica frente a amenazas como el calor récord, las sequías y el anunciado impacto de eventos hidroclimáticos extremos.

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El Niño suele alcanzar su mayor intensidad entre noviembre y diciembre, justamente cuando empieza la temporada húmeda en buena parte de la Amazonía. (Foto: Víctor Juárez / FZS Perú)

Mariana Montoya expone las voces y alertas recogidas en Iquitos

Durante su intervención, la directora de WCS (Wildlife Conservation Society), Mariana Montoya, fue la encargada de presentar una síntesis de lo dialogado en el taller realizado el viernes anterior en las instalaciones del IIAP en Iquitos. En dicho espacio regional, los protagonistas directos habían sido cuatro delegados comunales de distintas cuencas de Loreto, presentes también en la cita de Lima, cuyos testimonios fueron sistematizados por Montoya ante el auditorio limeño:

  • Gregorio Tello (Comunidad Bora Brillo Nuevo): Montoya transmitió la preocupación del dirigente por la creciente dificultad para encontrar peces en temporadas de vaciante, las trabas para navegar hacia zonas habituales de pesca y el impacto directo en la alimentación familiar.
  • José Pisango (localidad de Indiana): se expuso su testimonio sobre las pérdidas agrícolas en cultivos como el maíz debido a anomalías climáticas, sumado a la presión de pescadores foráneos y la demanda de respaldo institucional para la vigilancia comunal.
  • Elías Natorce (comunidad Capitán Clavero, río Ucayali): se dio cuenta de sus observaciones sobre cambios en las dinámicas de las cochas y la urgencia de mantener árboles ribereños que ofrecen frutos y refugio vital para las especies hidrobiológicas.
  • Alfonso Rojas (comunidad El Chino, río Tahuayo): se recogió su alarma por las altas temperaturas del agua que provocan mortandad de peces, destacando a su vez el valor de los acuerdos de monitoreo comunitario implementados en su sector.
El encuentro, presentado por Juliane Kiss, directora del Goethe-Instituto, constituyó la segunda etapa de un proceso iniciado la semana previa en Iquitos. (Foto: Inforegión)

Montoya enfatizó que la Amazonía funciona como un sistema interconectado y que este diagnóstico conjunto entre ciencia y saber local ha sido posible tras dos años de trabajo entre WCS, el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), el Instituto Geofísico del Perú (IGP), la Universidad Nacional Agraria La Molina y el IRD, con apoyo de la Universidad Internacional de la Florida y la Fundación Moore.

Sistematización ciudadana: del calor urbano a la minería ilegal

Asimismo, Montoya detalló la consolidación de 67 mensajes escritos dejados por los participantes del taller de Iquitos. Entre los puntos críticos destacó la advertencia sobre el calor urbano extremo presentada por la Vicaría del Agua del Vicariato de Loreto, cuyos registros comprueban que las zonas sin vegetación en Iquitos superan hasta en 5 grados a las áreas arboladas, exigiendo planes de arborización y diseño urbano adaptativo.

Otras preocupaciones centrales giraron en torno a la contaminación, el avance de la minería ilegal en ríos de Loreto, la pesca no sostenible, la desconexión de los jóvenes frente al territorio y la carencia de servicios básicos e inversión pública adaptada a la variabilidad del clima.

Cuatro desafíos inmediatos para la política pública

A partir del balance de Iquitos, la directora de WCS planteó cuatro retos estratégicos dirigidos a los tomadores de decisiones:

1. Información oportuna y anticipatoria: convertir la evidencia científica y satelital en herramientas comprensibles para comunidades y autoridades locales.

Mariana Montoya de WCS fue la encargada de presentar una síntesis de lo dialogado en el taller realizado el viernes anterior en las instalaciones del IIAP en Iquitos. (Foto: Inforegión)

2. Fortalecimiento de la gobernanza comunitaria: dar soporte técnico y legal a los acuerdos de manejo y vigilancia territorial, promoviendo el relevo generacional.

3. Infraestructura y servicios adaptados: considerar las sequías, inundaciones y olas de calor en el diseño de escuelas, centros de salud, puertos y sistemas de agua.

4. Coordinación e inversión pública articulada: garantizar presupuestos específicos y responsabilidades claras entre sectores para medidas de adaptación.

La presentación de este diagnóstico sentó las bases para el resto de la jornada en el Goethe-Institut, la cual dio paso a exposiciones científicas a cargo del Instituto Geofísico del Perú (IGP), WCS y el IIAP, así como a dos paneles de discusión multisectorial cuyos alcances y propuestas formarán parte de una siguiente nota informativa.

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