“Hay muchos artistas que cantan bonito, pero solo interpretan canciones conocidas. Creo que falta buscar buenos compositores o escribir sus propias canciones. En nuestra época, cada artista tenía su estilo, y eso nos permitió hacernos conocidos”, reflexiona la cantante.
Morales fue una de las grandes protagonistas de la época dorada del huaino con arpa. Hoy, con 32 años de trayectoria y más de doscientas canciones en su repertorio, mantiene una popularidad que se extiende a nuevas generaciones.
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Camino recorrido
Cuando Sonia Morales llegó a Lima, apenas dominaba el castellano. Había crecido hablando quechua y traía consigo la ilusión de encontrar un trabajo que le permitiera ayudar a su familia. No imaginaba que terminaría viviendo de la música ni que, tres décadas después, empezaría a pensar en dejar los escenarios para dedicar más tiempo a sus seres queridos y a sus negocios.
“Mi madre pasó momentos muy difíciles. A veces no tenía cómo alimentarnos ni vestirnos bien. Un día me dije: ‘Voy a la capital a trabajar para que no le falte nada’. Y, gracias a Dios, pude cumplirlo”, recuerda.
Su historia musical comenzó cuando decidió inscribirse en un concurso de canto. Después integró Las Chicas Mañaneras y, más adelante, emprendió su carrera como solista. Eran tiempos en los que no existían las redes sociales y había que recorrer pueblos, ganarse al público presentación tras presentación y hacer que las canciones se conocieran más allá de cada escenario.
“Fue un camino difícil, pero tengo más motivos para agradecer que para lamentarme”, reflexiona.
Hoy, convertida en ‘La Patrona del Folclore’, Sonia Morales sigue conquistando nuevas generaciones. Entre sus seguidores hay jóvenes que crecieron escuchando sus canciones en casa y que hoy acompañan a sus madres a sus conciertos.
También encuentra personas que le cuentan que se enamoraron al ritmo de sus temas o que alguna de ellas les recuerda momentos especiales. Historias ajenas de las que, sin saberlo, su voz terminó formando parte.
Costo del éxito
Pero mientras sus interpretaciones acompañaban la vida de tantas familias, Sonia Morales se perdía momentos irrecuperables de la suya. En los años de mayor popularidad, las presentaciones podían mantenerla fuera de casa durante diez, quince y hasta veinte días consecutivos. Sus hijos crecían al cuidado de su madre y de otras personas que la ayudaban mientras ella recorría el país.
“Me perdí buenos momentos de la niñez de mis hijos. No he podido gozar de sus primeros pasos ni de cuando aprendían a hablar. Ese es el precio de haber llegado a ser popular, de viajar y trabajar tanto”, reconoce.
Con el tiempo, cuando sus hijos crecieron, pudo hablar con ellos sobre aquellas ausencias.
“Me dicen: ‘Mamá, nosotros sabemos que tenías que trabajar. Si tú no trabajabas, tal vez no hubiéramos tenido buenos zapatos ni podido estudiar una carrera’”, comenta.
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Amor por sus raíces
El vínculo con Musho, su pueblo natal, a los pies del nevado Huascarán, también la llevó a devolverle parte de lo que la música le había dado.
“Una vez regresé a mi pueblo y encontré a la gente celebrando misa en la calle porque la iglesia se había derrumbado. Me comprometí y dije: ‘Voy a construirles una igleisa. Y lo hice. Después arreglé la plaza, le puse una pileta y plantas. Siempre he querido que mi pueblo sea un lugar bonito. Sé que no todos valoran lo que uno hace, pero hay mucha gente que me quiere y reconoce, y por eso vivo agradecida”, señala.
Sueños pendientes
La intérprete de “Perdóname” y “Terco corazón” celebrará su aniversario artístico acompañada de artistas como Los Shapis, El Lobo, Sósimo Sacramento y Flor Pileña, representantes de una generación que, como ella, mantiene vigente su música.
Pero sus planes no se limitan a la música. También quiere ampliar sus negocios gastronómicos y llevar una vida más tranquila, lejos de las giras que durante décadas la mantuvieron recorriendo el país.
“Cuando eres jovencita viajas con emoción porque vas a conocer cada lugar por primera vez. Pero cuando pasan los años, dices: ‘Ya basta, tengo que descansar’. El cuerpo ya no es el mismo”, admite.
Después de 32 años de carrera, Sonia Morales empieza a imaginar una vida lejos de las giras, pero nunca de la música. Confía en que nuevas voces mantengan vivo el huaino con arpa, el género que cambió su destino. Porque, aunque algún día deje los escenarios, espera que sus canciones sigan sonando y emocionando a nuevas generaciones.
Celebrará sus 32 años, el 25 de octubre con dos conciertos y artistas invitadosRESTAURANTE CAMPESTRE SONIA MORALES DE CARAPONGO
· 2:00 p.m. – Sósimo Sacramento
· 4:00 p.m. – Sonia Morales
· 6:00 p.m. – Flor Pileña
· 7:00 p.m. – Susan del Perú
· 9:00 p.m. – Ruskaya
· 11:00 p.m. – Los Olímpicos de Huancayo
RESTAURANTE CAMPESTRE SONIA MORALES DE PUENTE PIEDRA
· 2:00 p.m. – Los Olímpicos de Huancayo
· 4:00 p.m. – Los Alegres de Bambamarca
· 6:00 p.m. – Los Shapis
· 8:00 p.m. – Sonia Morales
· 10:00 p.m. – Flor Pileña
· 11:00 p.m. – El Lobo
· 1:00 a.m. – Sosimo Sacramento
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