​ Desde los 90 el mismo show congresal. Solo cambian los actores. Pongo orden en el aula: que si el largo de la falda, que si el pelo cortado, que si las uñas pintadas. Mientras tanto afuera el país se inunda, no hay patrulleros y la criminalidad no para. Me dan facultades, pero no las que quiero. El clásico. Y en paralelo negocio el país en serio: Puerto de Chancay, US$1,300 millones, 60% Cosco Shipping (estatal China) y 40% Volcan. Como es inversión privada, el Poder Judicial dijo que Ositrán no lo regula. El Congreso en tiempo récord después le blinda la exclusividad a Cosco. La población ni se enteró qué se negoció ni qué control perdimos. Y para cerrar, el pretexto geopolítico: ahora todo es el "Escudo de las Américas" con EEUU. Nadie explica qué es, qué ganamos, qué perdemos, ni hacia dónde vamos. Solo titulares. Entonces me pregunto: ¿Dónde está el orden? ¿Quién ordena y quién desordena? Ya ni sé si soy el ordenado o el desordenado. Esto no es orden. Es distracción punitiva moral. Gobernar por tendencia de moda no es gobernar.