Solo el 36 % de las empresas del Reino Unido proporciona una VPN a su personal remoto para acceder a los sistemas corporativos. Esta cifra, procedente de la encuesta gubernamental Cyber Security Breaches Survey 2025/2026, ha aumentado respecto al 31 % registrado el año anterior, mientras que solo el 17 % de las organizaciones benéficas declara utilizar esta medida. Las empresas que no cuentan con una VPN no quedan automáticamente desprotegidas, ya que algunas recurren a otros controles de acceso. No obstante, estas cifras plantean una pregunta razonable: ¿qué aporta realmente una VPN?
La respuesta resulta ser dos funciones bastante diferentes. Una VPN protege los datos mientras se transmiten y ayuda a determinar quién puede acceder a los sistemas privados. Cada función tiene fortalezas reales y limitaciones claras; conocer ambas ayuda a las empresas a invertir su presupuesto de seguridad de manera inteligente. Conseguir más información sobre VPNs en el sitio de ExpressVPN.
- Cifra el tráfico entre el dispositivo y la red de la empresa
El cifrado es la prioridad y comienza antes de que cualquier dato salga del portátil. El archivo,la contraseña o el correo electrónico se pasan a través del túnel cifrado entre el dispositivo y la puerta de enlace VPN de la compañía.Cualquiera que intente observar lo que pasa por la red sólo verá información incomprensible.
La solidez de dicho túnel depende del protocolo y de su configuración. WireGuard utiliza ChaCha20-Poly1305, mientras que IPsec puede emplear conjuntos de cifrado basados en AES-256, según la configuración. Ambas son opciones fiables, siempre que la puerta de enlace se configure y mantenga adecuadamente.
El uso de redes Wi-Fi públicas demuestra por qué esta protección sigue siendo importante. Los hoteles,aeropuertos y los cafés no tienen la capacidad de controlar quién más comparte la red. Aunque la mayoría de los sitios web usan HTTPS para sus conexiones, una VPN proporciona una capa de seguridad adicional para todo el tráfico que pasa por ella. Esta capa extra proporciona seguridad para las aplicaciones de negocios que no necesariamente fueron construidas para funcionar en redes inseguras. Pero una cosa que una red privada virtual no puede hacer es hacer más seguro un sitio web de phishing después de ingresar las credenciales de inicio de sesión.
- Oculta la dirección IP pública del dispositivo
Todo dispositivo conectado a Internet tiene una dirección IP pública, la cual revela una ubicación aproximada y el proveedor de servicios de Internet. Cuando el tráfico pasa a través de una VPN, los sitios web ven la dirección del servidor VPN en lugar de la del propio usuario.
Para los equipos que trabajan en remoto, esto mantiene las conexiones domésticas y las ubicaciones de viaje fuera de la vista pública. Sin embargo, ocultar la dirección no equivale a navegar de forma anónima. Las cuentas con sesión iniciada, las cookies y los detalles del navegador aún pueden identificar a una persona, y el proveedor de la VPN puede ver los datos de conexión. Asimismo, la puerta de enlace VPN de la empresa permanece visible en Internet, por lo que requiere su propia protección sólida.
- Mantiene los sistemas privados tras un único punto de control
Aquí, la VPN trasciende la privacidad para adentrarse en el control de acceso. No hay razón para que los servidores de archivos, el software financiero y las bases de datos de recursos humanos estén expuestos abiertamente en Internet. Al permanecer protegidos por la VPN, solo son accesibles una vez que el usuario ha iniciado sesión correctamente.
Incorporar la autenticación multifactor a ese proceso de inicio de sesión hace que una contraseña robada sea mucho menos útil por sí sola. No todos los métodos ofrecen el mismo nivel de seguridad, ya que los códigos por mensaje de texto y las notificaciones emergentes (*push*) siguen siendo vulnerables al *phishing*. Por ello, la agencia de ciberseguridad estadounidense CISA recomienda opciones resistentes al *phishing*, como las llaves de seguridad de hardware.
Un punto de control centralizado también facilita la gestión de las salidas de personal, aunque la tarea no termina ahí. Desactivar la cuenta VPN de un empleado que abandona la empresa cierra una vía importante, pero las aplicaciones en la nube a menudo mantienen sistemas de inicio de sesión independientes. También es necesario cerrar las sesiones activas, eliminar los tokens guardados y revocar el acceso a cuentas compartidas; de lo contrario, el acceso podría persistir sin ser detectado.
- Ayuda a limitar el alcance de cada usuario
Conectarse a una red no debería implicar tener visibilidad de todo lo que contiene. Muchas VPN empresariales permiten a los administradores organizar a los usuarios en grupos, otorgando a cada uno acceso únicamente a servidores específicos. Por ejemplo, un ejecutivo de ventas podría acceder a la base de datos de clientes y a la unidad de red compartida, mientras que la información de nóminas permanece totalmente inaccesible para él.
Este enfoque, conocido como principio de «menor privilegio», minimiza los daños en caso de que una cuenta caiga en manos equivocadas. El control efectivo surge de la colaboración entre distintas capas de seguridad, no solo de la VPN. La VPN gestiona la conexión, los sistemas de identidad verifican al usuario y los permisos de las aplicaciones determinan qué recursos puede utilizar dicha persona.
Asimismo, es posible configurar algunas plataformas en la nube para que solo acepten inicios de sesión provenientes de la dirección IP de la VPN de la empresa. Esta restricción requiere funcionalidades específicas y una configuración meticulosa, ya que el uso de una dirección autorizada no garantiza por sí solo la identidad de quien está operando el sistema.
El túnel dividido (*split tunneling*) plantea un dilema similar. Si bien enviar únicamente el tráfico laboral a través de la VPN ahorra ancho de banda, el resto del tráfico elude los controles de seguridad de la empresa. Por ello, las organizaciones deben determinar deliberadamente qué tipo de tráfico debe utilizar siempre el túnel.
- Puede registrar la actividad y bloquear fugas si se configura correctamente
Muchas VPN empresariales registran quién se conectó, cuándo y desde dónde, dependiendo del producto y su configuración. Estos registros solo son útiles si se actúa sobre ellos con rapidez. Integrar los registros en un sistema central que genere alertas —por ejemplo, ante un inicio de sesión desde el extranjero a las 3 de la madrugada— permite a los equipos responder en cuestión de minutos.
La función de desconexión automática (*kill switch*) aborda un riesgo menos evidente. Cuando se interrumpe la conexión VPN, algunos dispositivos pueden volver a transmitir datos fuera del túnel seguro. Esta función, siempre que el cliente la admita y esté activada, bloquea el tráfico hasta que se restablece el enlace seguro. Ciertas configuraciones también verifican primero el estado del dispositivo, rechazando aquellos equipos portátiles que carezcan de actualizaciones o del software de seguridad necesario. Conviene confirmar y probar cada una de estas funciones en lugar de asumir que funcionarán perfectamente nada más instalarlas.
¿Qué no puede evitar una VPN?
Proteger los datos en tránsito es valioso, pero muchos ataques no necesitan vulnerar dicha protección. El *phishing* fue el ataque más frecuente según la misma encuesta gubernamental, afectando al 38 % de las empresas del Reino Unido. Un túnel cifrado puede transportar una descarga maliciosa directamente a un portátil, y el malware existente viaja a través de él sin encontrar obstáculos.
La propia puerta de enlace también puede convertirse en un objetivo. Al estar expuesta a Internet por diseño, atrae a atacantes que buscan software obsoleto con vulnerabilidades conocidas. Aplicar actualizaciones de seguridad con prontitud y desactivar las funciones no utilizadas evita que este punto de acceso se convierta en una debilidad.
Las aplicaciones VPN gratuitas para usuarios particulares plantean otro tipo de preocupación. Algunas recopilan datos de los usuarios o los comparten con terceros, por lo que conviene leer atentamente sus políticas de privacidad. El uso empresarial requiere un servicio gestionado vinculado al sistema de inicio de sesión de la propia compañía.
Algunas organizaciones van un paso más allá con el acceso a la red de confianza cero (Zero Trust Network Access). En lugar de confiar en la conexión de red, este sistema verifica cada solicitud de cada aplicación de forma independiente. Dependiendo de la configuración, puede funcionar junto con una VPN o sustituir partes de ella.
Cómo convertir una VPN en una protección real
Una VPN ofrece sus mejores resultados cuando forma parte de un plan más amplio, en lugar de constituir la estrategia completa. Comience por identificar los sistemas que el personal remoto realmente necesita y proteja únicamente esos recursos mediante la VPN. Exija autenticación multifactor (MFA) para cada inicio de sesión remoto —preferiblemente un método resistente al phishing— y asigne a cada rol exclusivamente las herramientas que utiliza. Mantenga la puerta de enlace actualizada, pruebe la función de desconexión automática (kill switch) y envíe los registros a un sistema capaz de generar alertas. Sobre todo, capacite al personal para cuestionar los correos electrónicos inesperados, ya que ningún túnel de seguridad puede evitar que un usuario entregue su propia contraseña. Implementada con este nivel de cuidado, la VPN deja de ser un simple requisito formal para convertirse en un elemento verdaderamente valioso.
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