El psicólogo Héctor Lazo advierte que existe una línea muy fina entre proteger y sobreproteger en una relación de pareja, y que cruzarla sin darse cuenta puede poner en riesgo la confianza y la autonomía. “Proteger no significa resolverle la vida ni evitarle toda frustración. Una relación sana permite acompañar sin invadir”, señala el especialista.

Cuando una persona toma decisiones por su pareja, revisa con quién sale, limita sus actividades o justifica esas conductas diciendo que es por su bien, el cuidado deja de ser saludable y se convierte en una forma de control. Para Lazo, la mejor forma de identificar ese límite es preguntarse si esa conducta brinda apoyo o le quita libertad al otro. “El amor cuida, pero nunca reemplaza la capacidad de decidir de la persona que se dice amar”, advierte.

Sin embargo, el especialista también destaca que cuidar a quien se ama fortalece la relación cuando se hace con respeto por la individualidad del otro. Este tipo de protección saludable mejora la comunicación, reduce la sensación de soledad y refuerza el compromiso mutuo. “Saber que tu pareja estará contigo en los momentos difíciles genera seguridad, uno de los pilares de una relación sólida”, afirma Lazo.

Intentar evitarle todos los problemas a la pareja o decidir por ella puede tener el efecto contrario al deseado. La línea entre proteger y controlar es tan finita que muchas parejas la cruzan sin darse cuenta, poniendo en riesgo la confianza y la autonomía. Por ello, el psicólogo recomienda siempre evaluar si las acciones están orientadas a acompañar o a invadir el espacio del otro.

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