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por José Flores
Actualizado el 13 de Oct, 2026 7:08 pmTras confirmarse que el nódulo extirpado al papa León XIV es un adenocarcinoma, el cirujano oncólogo Edgar Amorín explicó en Espacio Vital de RPP los posibles escenarios médicos y sus tratamientos.
El papa León XIV fue intervenido quirúrgicamente este martes en Roma para extirparle un nódulo en el pulmón derecho, en una operación de noventa minutos que derivó en la extracción completa del lóbulo inferior del órgano tras confirmarse que se trataba de un adenocarcinoma o cáncer pulmonar.
La noticia ha despertado preocupación en la comunidad internacional y abre un periodo de evaluaciones médicas decisivas sobre la evolución de su salud.
En conversación con el doctor Elmer Huerta en el programa Espacio Vital de RPP, el cirujano oncólogo de tórax Edgar Amorín detalló el procedimiento realizado y las perspectivas clínicas a las que se enfrenta el Pontífice a partir de este momento.
Pruebas inmediatas para determinar el alcance de la enfermedad
El hallazgo del adenocarcinoma se ratificó en la misma sala de operaciones mediante una biopsia por congelación intraoperatoria, lo que llevó al equipo quirúrgico a efectuar una lobectomía y a retirar muestras de los ganglios linfáticos adyacentes.
Según explicó el médico especialista Edgar Amorín, los pasos inmediatos exigen un estudio de extensión integral mediante un 'PET scan' de cuerpo entero y una resonancia magnética del encéfalo, evaluaciones indispensables para verificar si la neoplasia permanecía confinada o si existe alguna ramificación.
"Cuando el nódulo [...] es pequeño uno suele hacer una biopsia, que eso trae consigo establecer un patrón de manejo de inicio con un estudio de extensión de enfermedad para ver si está localizado o tiene extensión ganglionar", dijo Amorin.
"Significa que hay que hacerle un PET scan, asociado a un estudio que también se llama resonancia magnética del encéfalo y eso completaría la evaluación completa de todo lo que significa si este nódulo está solo, aislado o tiene extensión de enfermedad local, regional o a distancia", agregó.
Amorín explicó que el análisis microscópico de estos ganglios debería tomar entre cuatro y cinco días para determinar si existe invasión tumoral primaria y que los estudios de extensión se podrían completar en el lapso de una semana.
Tres escenarios médicos tras los exámenes de laboratorio
A la espera de los informes histológicos finales, Amorín indicó que el panorama médico para el Papa León XIV se divide en tres posibilidades.
La primera corresponde al Estadio I o etapa temprana, en la cual el tumor estuvo localizado en el tejido pulmonar sin afectar los ganglios ni otros órganos; bajo esta condición, si la lesión mide menos de tres centímetros y la extirpación fue completa, la intervención quirúrgica ofrece un potencial de curación sumamente elevado.
"Ojalá sea un nódulo (de) menos de 30 milímetros, el potencial de curación es muy, muy alto", sostuvo el especialista.
La segunda posibilidad se configura si los análisis detectan células malignas en ganglios ubicados en el torax, correspondientes a los estadios II y III. En este supuesto, la cirugía resulta insuficiente por sí sola y se requiere un tratamiento complementario o adyuvante.
"De inmediato se hace un test de mutación genética que se llama estudio de perfilamiento molecular al tejido para ver si existe algún tipo de mutación genética en el tumor y esto eventualmente si es positivo, entonces recibiría tratamiento complementario biológico con o sin quimioterapia", precisó Amorín.
El tercer escenario comprende el Estadio IV, caracterizado por la diseminación del cáncer fuera del tórax hacia zonas como el encéfalo, los huesos o las glándulas adrenales.
Este diagnóstico representa el pronóstico más complejo, con una tasa de esperanza de vida al quinto año de detectada la enfermedad cercana al diez por ciento, y requiere combinar esquemas de tratamiento sistémico con aplicaciones de radioterapia localizada.
"Ya la figura cambia enormemente porque el pronóstico obviamente cuando ha habido diseminación del cáncer extrapulmonar, que muchas veces va primero al encéfalo, a los huesos y a la glándula adrenal, ya eso obviamente tiene un tinte de sobrevida que baja al quinto año", dijo el especialista.
Avances terapéuticos que transforman el control del cáncer
Amorín afirmó que la presencia de un adenocarcinoma no constituye en la actualidad un desenlace fatal inevitable debido a la evolución de los tratamientos en la última década.
El especialista remarcó que la disponibilidad de agentes biológicos, inmunoterapia e inhibidores conocidos como TKI permite lograr controles prolongados de la patología e incluso la regresión visible de lesiones secundarias.
Factores que desencadenan el cáncer pulmonar en no fumadores
Respecto a cómo se desencadena un cáncer de pulmón en personas sin antecedentes de consumo de tabaco, el cirujano Amorín expuso las causas ambientales y genéticas implicadas.
Si bien el tabaquismo activo y pasivo es la causa principal, la exposición al gas radón constituye el segundo factor de riesgo a nivel mundial en personas no fumadoras, seguido por la contaminación ambiental urbana, la inhalación de humo de leña en zonas de montaña o costa alta, y la predisposición genética hereditaria.
"Los factores que condicionan el cáncer de pulmón son tabaco en un fumador activo o pasivo. Después en el segundo lugar cuando uno nunca ha fumado es el radón a nivel mundial", puntualizó.
Finalmente, el especialista aclaró que el régimen alimenticio o el consumo de líquidos no guardan relación con la aparición de tumores en el sistema respiratorio, limitándose sus impactos a patologías del tracto digestivo.
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