Una grave ola de incendios forestales continúa amenazando extensas áreas de la Amazonía y los Andes peruanos. De acuerdo con los últimos reportes satelitales del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR) y las evaluaciones procesadas en octubre por el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), el país enfrenta un periodo crítico que ya suma 374 incendios forestales en lo que va de 2026. La emergencia ha destruido cerca de 12.000 hectáreas de cobertura natural y 1.138 hectáreas de cultivos agrícolas, además de afectar a 920 cabezas de ganado (con 88 animales muertos), poniendo en grave riesgo la vida y el sustento de las comunidades rurales.

Un panorama crítico en las regiones

El monitoreo en tiempo real del Sistema Nacional de Información Forestal y de Fauna Silvestre (SNIFFS) reportó hacia el cierre de la última semana entre 59 y 77 incendios activos en más de diez regiones, además de 2.019 focos de calor, de los cuales 44 presentan condiciones críticas para convertirse en nuevos siniestros. A través del Boletín Informativo de Condiciones Atmosféricas de Incendios Forestales N.° 010-2026-INDECI/COEN, vigente del 11 al 16 de octubre, se declaró alerta de nivel Naranja y Rojo en departamentos como Áncash, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huancavelica, Huánuco, Ica, Junín, Lima, Loreto y Madre de Dios, debido a la ausencia de precipitaciones, baja humedad, alta radiación UV y ráfagas de viento vespertinas. Este escenario se agrava por el déficit hídrico que llevó al Gobierno a declarar el estado de emergencia en 707 distritos de 17 regiones.

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El Niño suele alcanzar su mayor intensidad entre noviembre y diciembre, justamente cuando empieza la temporada húmeda en buena parte de la Amazonía. (Foto: Víctor Juárez / FZS Perú)

En las últimas horas, los reportes de emergencia del COEN (del 11 y 12 de octubre) dan cuenta de siniestros críticos en curso. Entre ellos destaca el incendio en el distrito de Huayllay (Pasco), donde el fuego ha arrasado más de 1.000 hectáreas y amenaza el Santuario Nacional de Huayllay (Bosque de Piedras), así como emergencias activas en Oxapampa (Pasco), Satipo (Junín), Atalaya (Ucayali), Huanta (Ayacucho), Tayacaja (Huancavelica), Lampa (Puno) y las provincias de Calca y La Convención (Cusco).

El Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) mantiene el seguimiento constante en las provincias más golpeadas, donde el avance del fuego suele rodear a las comunidades campesinas y deja hasta el momento 172 damnificados y 603 personas afectadas. En estos sectores, el mayor peligro radica en que los pobladores locales intentan inicialmente sofocar las llamas por cuenta propia y sin equipos de protección, lo que en lo que va del año ya ha cobrado la vida de 6 personas: cinco en la región Cusco (en las provincias de Acomayo, Urubamba, Calca y Paucartambo, incluyendo a dos hermanos de 11 y 18 años) y un adulto mayor de 82 años en Puno.

Este escenario se agrava por el déficit hídrico que llevó al Gobierno a declarar el estado de emergencia en 707 distritos de 17 regiones. (Foto: Difusión)

Respuesta del Estado y dificultades en el terreno

Equipos de brigadistas del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú, cuadrillas del Ejército, guardaparques del Sernanp y comuneros organizados trabajan en el control de los focos activos, logrando extinguir recientemente siniestros como el registrado en Santo Tomás de Pata (Huancavelica). Sin embargo, las autoridades de Defensa Civil señalan que la accidentada geografía andina y las fuertes rachas de viento dificultan el acceso terrestre y el despliegue de las operaciones de mitigación aérea mediante helicópteros de las Fuerzas Armadas.

A la par de las labores de extinción, el Ministerio de Salud (MINSA) mantiene activos sus protocolos de respuesta en las redes asistenciales locales para atender a las personas afectadas por la inhalación de humo y quemaduras, instando a las poblaciones cercanas a las zonas de siniestro a utilizar mascarillas, protegerse los ojos y evitar actividades al aire libre.

El factor humano bajo la lupa

Especialistas del SERFOR recuerdan que más del 98 % de los incendios forestales en el Perú no se originan por causas naturales, sino que son provocados por la actividad humana, principalmente debido a la quema de pastizales y residuos agrícolas, práctica conocida como «rozo», que se sale de control debido a los fuertes vientos estacionales y la vegetación seca. Las autoridades reiteraron el llamado urgente a la población a suspender de manera inmediata cualquier quema abierta en zonas rurales y recordaron que provocar un incendio forestal es un delito ambiental sancionado con penas efectivas de cárcel.

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