Este Búho ve el panorama político más movido que Kike Suero después de bajarse una botella de un aromático pisco moqueguano, mientras veía a las chicas de la Sub-19 del vóley ganar a Brasil en el Sudamericano y lograr su clasificación al Mundial. Por eso, agarro mi ‘Espada del augurio’ de ‘Los Thundercats’, para que me permita ver ‘más allá de lo evidente’ y así poder dar estos ‘Picotitos’ bien rabiosos, como exigen mis lectores.
LAS CÁRCELES DE BUKELE. La presidenta Fujimori pronto viajará a El Salvador para conversar con su homólogo Nayib Bukele y visitar la famosa cárcel Cecot, a la que todos los criminales de ese país tienen terror. Además, la mandataria tiene hoy un tono más enérgico frente al problema de la delincuencia.
No está mal, pero todo esto deberá traducirse en resultados concretos que la población exige desesperada, pues todos los días miles son extorsionados. El problema de nuestras cárceles, aún las que tienen el rimbombante título de ‘máxima seguridad’, es que la corrupción las ha penetrado de tal forma que los presos cuentan con celulares e internet a toda hora, con lo que siguen ordenando asesinatos, secuestros y cobros de cupos desde la intimidad de sus celdas. Se requiere una profunda reforma en todo el sistema penitenciario.
EL RADICAL IBER MARAVÍ. La violenta discusión que protagonizaron en el Congreso el ministro del Interior, César Astudillo, y los senadores Francisco Calisto Giampietri con Iber Maraví es la demostración de que este último solo consiguió su curul para seguir su propia agenda radical.
Maraví figura en dos atestados policiales de la década del 80 por atentados terroristas perpetrados por Sendero Luminoso en Ayacucho, en los que también estuvo involucrada la abatida terrorista Edith Lagos. Además, Maraví tiene relación con el ala radical del magisterio, con dirigentes vinculados al Movadef, organización de fachada de Sendero.
Este personaje ofensivo y gritón es similar a Guillermo Bermejo, quien también llegó al Parlamento con el puño levantado y la mirada furiosa, y hoy está encerrado en prisión.
‘DINAMITAR’ EL CONGRESO. Bien la actitud del senador Calisto Giampietri por haber ‘pechado’ a Maraví cuando este gritaba a Lourdes Alcorta. Lo enfrentó y le cantó sus verdades en la cara. La democracia es apertura, saber escuchar posturas diferentes y respetar a los demás, pero no puede ser boba y dejar que quienes buscan destruirla la ‘dinamiten’ desde dentro.
El Perú tiene mucho por mejorar, como reducir las desigualdades y acabar con la pobreza, pero también tiene aspectos muy buenos como la democracia, que es imperfecta, pero nos permite vivir en libertad para hacer lo que queremos y decir lo que pensamos. Acá la gente hasta insulta a los presidentes y no pasa nada.
Eso no ocurre en las dictaduras, donde encarcelan o desaparecen a los opositores por mucho menos. Vivimos en libertad, pero como esta es lo cotidiano, muchos no se dan cuenta de su importancia, así que no la valoran ni la defienden.
SÁNCHEZ Y PETRO. Vergonzoso lo de Roberto Sánchez, quien asistió a un encuentro de izquierdistas en México donde acusó falsamente a la Policía y al Ejército por ‘el asesinato de más de 50 líderes sociales’ tras el fallido golpe de Estado de Pedro Castillo, debido al ‘racismo, el desprecio y la discriminación’.
No contó que el Perú estuvo bajo ataque con la quema de comisarías, sedes de la Fiscalía, toma de aeropuertos, brutales atentados con diferentes armas a policías y soldados. Se tomó fotos con el mentiroso de Gustavo Petro, quien por su parte dijo que a Sánchez le robaron las elecciones.
El dueño de Juntos por el Perú, hoy asesor de su bancada en el Congreso, no se sonroja al vender su narrativa falsa a todo el mundo. Si hubiera ganado las elecciones, con él y sus congresistas radicales estaríamos peor que con Castillo, lo que no es poco decir.
PEOR QUE CANTINFLAS. La semana pasada se volvió viral el video del hermano de Pedro Castillo, el flamante senador José Mercedes Castillo, hablando sobre el terrorismo. Ni Cantinflas fue capaz de decir tantas cantinfladas juntas. Este triste episodio volvió a poner sobre el tapete la precariedad de la educación peruana y la falta de vallas mínimas para acceder a cargos de tanta importancia para el país.
Se supone que los senadores conforman la cámara reflexiva, la que corrige los errores en la creación de leyes que podrían cometer los ‘entusiastas’ diputados. Por eso, no puede ser posible que el Senado sea compuesto por personajes sin ninguna formación académica, a la que, además, desprecian públicamente. Los electores peruanos debemos ser más exigentes con la calidad de las autoridades que nos representan y no elegir a cualquiera solo porque comparte mi ideología. Así no se construye un país. Apago el televisor.
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