CienciaUna ráfaga rápida de radio: el telescopio James Webb localiza el origen de una antigua señal

Una señal muy breve pero de alta energía proveniente de las profundidades del espacio desconcertó a los científicos. Su origen permaneció desconocido durante mucho tiempo, hasta que supo su procedencia.

El telescopio MeerKAT, compuesto por 64 antenas, se utiliza para estudiar la formación y evolución de las galaxias. Foto: Observatorio Sudafricano de RadioastronomíaPor Renzo LozaDomingo 11 de Octubre del 2026 · 08:38hgoogle iconLa República en Google

Un equipo internacional de astrónomos detectó la ráfaga rápida de radio (FRB) más distante registrada hasta ahora. La señal, denominada FRB 20240304B, viajó durante más de 10.000 millones de años antes de llegar a la Tierra, después de haber sido emitida cuando el universo tenía apenas unos 3.000 millones de años.

El hallazgo, publicado en la revista Science, permite estudiar una etapa muy temprana del cosmos. La señal fue detectada inicialmente con el radiotelescopio MeerKAT, en Sudáfrica, y posteriormente los investigadores utilizaron el telescopio espacial James Webb (JWST) para identificar la galaxia de la que procedía.

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El James Webb identifica una galaxia muy joven

Los datos obtenidos mostraron que la ráfaga se originó en una galaxia muy pequeña y joven, que estaba formando estrellas a una velocidad elevada. Además, presentaba una baja cantidad de elementos pesados, conocidos por los astrónomos como “metales”.

El hallazgo resulta interesante porque la señal se produjo cuando el universo era todavía muy joven. Themiya Nanayakkara, de la Universidad de Sídney y una de las investigadoras principales del estudio, explicó que en ese momento "no había Tierra, no había Sol".

FRB 20240304B sería el estallido de radio rápido más lejano detectado hasta ahora y habría más que duplicado el récord anterior. En total, estas señales han permitido estudiar regiones del universo situadas a distancias enormes, aunque todavía no se conoce con certeza qué fenómeno las produce.

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Los magnetares son una de las posibles fuentes

Las ráfagas rápidas de radio son pulsos extremadamente intensos de ondas de radio que duran apenas unos milisegundos. A pesar de su corta duración, pueden liberar tanta energía como la que emite el Sol durante meses o incluso años.

Estas señales fueron descubiertas por primera vez en 2007 y desde entonces han desconcertado a los astrónomos. Una de las principales hipótesis plantea que algunas podrían proceder de magnetares, un tipo de estrella de neutrones que posee un campo magnético extremadamente potente.

Sin embargo, su origen todavía no está resuelto. El nuevo descubrimiento añade una dificultad para cualquier explicación: el mecanismo que produce estas ráfagas debe ser capaz de funcionar también en galaxias muy jóvenes y con una cantidad reducida de elementos pesados.

Desde 2007 se han detectado más de 10.000 FRB, pero no todas presentan el mismo comportamiento. Algunas se repiten de manera continua, otras emiten señales durante un periodo y después dejan de hacerlo, mientras que algunas solo han sido observadas una vez.

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Una herramienta para estudiar la materia invisible

Una de las mayores ventajas de los FRB es que los científicos pueden utilizarlos para estudiar el material que encuentran durante su recorrido, incluso cuando esa materia no puede observarse directamente con telescopios ópticos.

Las ondas de radio son modificadas por las partículas que atraviesan en su camino hacia la Tierra. Al estudiar esos cambios, los astrónomos pueden estimar cuánta materia existe a lo largo de la trayectoria de la señal.

Matthew Bailes, de la Universidad de Swinburne y uno de los científicos que participaron en el descubrimiento de los FRB, describió estas señales como una forma fundamental de contar cuántos átomos hay en el universo. Según el investigador, su capacidad para atravesar enormes distancias las convierte en una herramienta muy útil para estudiar la materia que no puede verse directamente.

Sara Webb, astrofísica de la misma universidad que no participó en el estudio, explicó que los FRB pueden utilizarse como una especie de recuento de la materia que la señal tuvo que atravesar para llegar hasta la Tierra.

Por eso, detectar FRB cada vez más distantes podría permitir a los investigadores estudiar la distribución de la materia durante las primeras etapas del universo. El descubrimiento de FRB 20240304B también plantea que estas ráfagas podrían haber sido comunes en el universo temprano, una posibilidad que futuras observaciones ayudarán a comprobar.

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