El Informe Planeta Vivo 2026, elaborado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL), revela que las poblaciones mundiales de vertebrados han sufrido una caída promedio del 73% desde 1970. Este monitoreo, que evalúa 35,803 poblaciones de 5,790 especies, evidencia un ritmo de extinción al menos 100 veces más rápido que en la época previa a la intervención humana.

Aimee Leslie, directora de conservación de WWF, detalló durante la presentación del informe que la situación en América Latina y el Caribe es la más crítica a nivel global, registrando un dramático declive del 95% en sus poblaciones de vertebrados. Los ecosistemas de agua dulce son los más afectados en la región, con una reducción del 85% debido a la pérdida de hábitat, la construcción de represas que bloquean rutas migratorias y la sobreexplotación.

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El impacto directo en el Perú y la Amazonía

El Perú, siendo uno de los siete países megadiversos del continente, enfrenta amenazas tangibles que ya golpean su biodiversidad y economía. En la Amazonía peruana, más de 300 delfines rosados murieron durante 2023 a causa de las altas temperaturas del agua. En la costa, más de una de cada tres especies de tiburones y rayas vinculadas a la pesca artesanal se encuentra bajo amenaza de extinción.

La cuenca amazónica se encuentra en una situación de extrema vulnerabilidad. La deforestación actual bordea el 17%, acercándose de manera inminente al punto de inflexión calculado entre el 20% y el 25%. Superar este umbral convertiría la selva tropical en una sabana, un proceso irreversible que alteraría el clima global. Este ecosistema es vital para el país, ya que más del 50% de la lluvia en la Amazonía peruana, incluyendo los «ríos voladores» que irrigan regiones como Madre de Dios, depende directamente del reciclaje de humedad que genera el bosque.

Aimee Leslie, directora de conservación de WWF. (Foto: Inforegión)

Los tres sistemas detrás del declive

Leslie identificó tres sistemas estructurales que impulsan la crisis de biodiversidad y climática:

  • Energía: Representa el 75% de las emisiones globales. Aunque la energía solar ya es la fuente más barata de electricidad nueva, la transición hacia una matriz limpia aún es demasiado lenta.
  • Alimentación: Es el mayor motor de pérdida de biodiversidad y ha superado 7 de los 9 límites planetarios. Pese a ello, comienzan a verse las primeras señales de cambio hacia una producción positiva para la naturaleza.
  • Finanzas: El sistema financiero se encuentra en una etapa inicial de transición, con una brecha anual de inversión de US$ 1,3 billones para proteger la biodiversidad. Actualmente, se destinan US$ 7,3 billones a actividades dañinas para el medio ambiente, frente a solo US$ 220 mil millones orientados a proteger la naturaleza.

La ciencia de la esperanza: Casos de éxito y el rol indígena

El informe también documenta que la conservación a gran escala genera resultados comprobables. La población mundial de tigres aumentó un 70% entre 2010 y 2025, pasando de 3,200 a 5,700 ejemplares. De igual manera, el atún rojo ha dejado de estar sobreexplotado tras haber caído un 80%, y la tortuga verde ha salido de las categorías de mayor peligro en la lista de la UICN tras 50 años de trabajo de conservación.

Un hallazgo crucial del documento es la confirmación de que los pueblos indígenas son esenciales para frenar la crisis. La pérdida de bosque es significativamente menor en los territorios gestionados por comunidades indígenas en comparación con otras áreas, demostrando que la conservación funciona mejor cuando sus derechos están reconocidos por ley. Asimismo, las zonas de pesca se recuperan con mayor rapidez cuando las comunidades locales diseñan y administran las protecciones.

Cinco decisiones urgentes para el Perú al 2030

Para revertir esta tendencia y alcanzar un punto de inflexión positivo, WWF Perú plantea cinco decisiones estratégicas para el país:

1. Naturaleza como infraestructura frente a El Niño: Se debe priorizar la restauración de manglares, humedales y cuencas, ya que restaurar la naturaleza a gran escala rinde, en promedio, 10 veces lo que cuesta.

2. Derechos y liderazgo de los pueblos indígenas: Es indispensable garantizar la titulación de territorios, el derecho a la consulta previa y la protección efectiva de los defensores ambientales.

3. Producir sin deforestar: El país necesita promover incentivos agrarios y cadenas de valor libres de deforestación, combatiendo la tendencia global donde US$ 470 mil millones en subsidios agrícolas dañan el medio ambiente anualmente.

4. Pesca con ciencia y con las comunidades: Implementar una gestión científica articulada directamente con los pescadores artesanales para asegurar la sostenibilidad de los recursos marinos.

5. Redirigir el financiamiento: Exigir que los bancos reporten sus riesgos asociados a la naturaleza y detener el flujo de capitales hacia actividades destructivas.

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