CienciaCientíficos encuentran nuevas pruebas de que la Luna alguna vez tuvo un campo magnético: una estructura en el lado oculto

Este estudio, basado en datos de sondas de la NASA, revela un cuerpo rocoso que puede ser un antiguo complejo volcánico.

La luna tuvo en el pasado un campo magnético. Foto: Chen HongyuPor Renzo LozaMiércoles 07 de Octubre del 2026 · 12:08hgoogle iconLa República en Google

La Luna no posee hoy un campo magnético generado por su núcleo, como sí ocurre en la Tierra. Sin embargo, nuevas evidencias apuntan a que el satélite natural tuvo uno hace miles de millones de años. Investigadores de la ETH Zúrich analizaron una región de su lado oculto y hallaron indicios que respaldan la existencia de una antigua dinamo lunar, un mecanismo interno capaz de producir magnetismo.

El estudio se centró en Dewar, una zona que presenta una de las anomalías magnéticas más intensas de la cara lunar que nunca vemos desde nuestro planeta. En lugar de recurrir a las muestras de roca de las misiones Apolo, cuyos resultados han generado interpretaciones contradictorias, los científicos combinaron mediciones gravitatorias de las sondas GRAIL de la NASA con modelos magnéticos elaborados a partir de datos de Lunar Prospector y Kaguya.

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Una estructura revela el pasado magnético de la Luna

Dewar ofrece una intensa señal magnética que coincide con una anomalía gravitatoria. "La región de Dewar es un verdadero golpe de suerte: una de las anomalías del campo magnético más fuertes del lado oculto de la Luna coincide espacialmente con una clara anomalía gravitatoria", explicó en un comunicado Anna Mittelholz, geofísica de la ETH Zúrich.

La clave para resolver el misterio del campo magnético reside en que la cara oculta de la Luna, tal como la observaron recientemente los astronautas de la misión Artemis 2, no es visible desde la Tierra. Foto: NASA

La clave para resolver el misterio del campo magnético reside en que la cara oculta de la Luna, tal como la observaron recientemente los astronautas de la misión Artemis 2, no es visible desde la Tierra. Foto: NASA

Al estudiar ambas señales en conjunto, el equipo reconstruyó con mayor precisión lo que existe bajo la superficie. Los resultados revelaron un cuerpo rocoso de unos 60 kilómetros de ancho que alcanza cerca de 9 kilómetros de profundidad. Esta formación posee mayor densidad que la corteza circundante y, al mismo tiempo, una fuerte magnetización.

Los investigadores concluyeron, tras considerar también la composición química superficial y la topografía arqueada del terreno, que se trata de magma que ascendió desde el interior y después se solidificó. Es decir, Dewar albergaría un antiguo complejo volcánico enterrado. Los depósitos producidos por impactos sobre la superficie permitieron situar su formación hace unos 4.200 millones de años.

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La intensidad del antiguo magnetismo lunar

La composición de esta estructura permitió calcular qué intensidad necesitaba tener el antiguo magnetismo lunar para dejar su huella en las rocas mientras el magma se enfriaba. "Descubrimos que el campo magnético de la Luna en aquella época muy probablemente era superior a 10 microteslas", señaló Xi Yang, investigador de la ETH Zúrich. Como referencia, el campo terrestre actual ronda los 50 microteslas.

El equipo también descartó que la magnetización de Dewar procediera de un gran impacto, ya que la región se encuentra fuera de las zonas consideradas candidatas para ese tipo de fenómeno. Por ello, Yang sostuvo que pueden estar "casi seguros" de que la señal tuvo su origen en una dinamo duradera producida en el núcleo lunar.

La incógnita, sin embargo, persiste. Los especialistas todavía deben explicar cómo el pequeño núcleo de la Luna pudo generar un campo de tal intensidad. Mittelholz resume el nuevo escenario con una pregunta: "¿Cómo funcionó?".

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Remolinos lunares y protección contra el viento solar

El hallazgo también aporta pistas sobre los llamados remolinos lunares, patrones claros y curvos que contrastan con las zonas oscuras de la superficie. Uno de ellos aparece precisamente sobre la anomalía de Dewar, y estas formaciones suelen estar asociadas con señales magnéticas.

Una hipótesis plantea que las líneas del campo magnético dispuestas horizontalmente pueden desviar parte del viento solar y reducir la erosión espacial. La superficie protegida conservaría así una tonalidad más clara que sus alrededores. Según Mittelholz, conocer estos lugares podría resultar útil para futuros astronautas, ya que determinadas configuraciones magnéticas ofrecerían cierto grado de protección frente al viento solar. El método también podría orientar próximas misiones lunares y, en el futuro, aplicarse a otros cuerpos celestes para investigar la historia de sus antiguos campos magnéticos.

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