El calentamiento del océano Pacífico podría provocar algo aparentemente extraño: algunas aguas relativamente jóvenes se volverían más viejas, mientras otras aguas antiguas rejuvenecerían.
Cuando los científicos hablan de la edad del agua, se refieren al tiempo transcurrido desde que estuvo en contacto con la superficie y la atmósfera.
Mientras permanece aislada bajo el océano, esa agua pierde lentamente oxígeno porque organismos, bacterias y diferentes reacciones químicas utilizan el que contiene disuelto.
Cuando finalmente vuelve a acercarse a la superficie, puede entrar nuevamente en contacto con el aire y recuperar parte del oxígeno que había perdido.
El problema es que el agua caliente puede almacenar menos oxígeno y, además, el calentamiento modifica la forma en que diferentes capas del océano se mezclan.
Un estudio publicado en la revista AGU Advances analizó cómo estos cambios podrían afectar durante los próximos cien años distintas regiones del océano Pacífico.
Los investigadores utilizaron un modelo simplificado de circulación oceánica para separar el efecto del calentamiento de otros factores que también pueden modificar el océano.
El efecto más marcado apareció en la termoclina superior del Pacífico, una región situada aproximadamente entre los 200 y los 1.000 metros de profundidad.
La termoclina funciona como una zona de transición entre las aguas cálidas y mezcladas de la superficie y las aguas más frías situadas debajo.
Cuando la superficie se calienta, aumenta la diferencia de temperatura entre las capas, dificultando que el agua superficial y la profunda se mezclen entre sí.
Sin embargo, esa reducción de la circulación no produce exactamente el mismo resultado en todas las regiones, debido a diferencias en vientos y corrientes oceánicas.
En el Pacífico Norte subtropical, la termoclina recibe normalmente agua relativamente joven y fresca que desciende desde las capas cercanas a la superficie.
Según el modelo, el calentamiento reduce ese intercambio vertical, así que llega menos agua joven desde arriba y el agua de la termoclina envejece.
Ese envejecimiento importa porque cuanto más tiempo permanece aislada el agua, más oportunidades existen para que procesos biológicos y químicos consuman su oxígeno disponible.
Pero en el Pacífico tropical ocurre algo diferente, porque allí la termoclina recibe una influencia importante de agua más antigua procedente de capas profundas.
Si el calentamiento también ralentiza ese movimiento ascendente, llega menos agua vieja desde abajo, haciendo que el agua existente parezca relativamente más joven.
Parte de este efecto tropical también estaría relacionada con cambios originados muy lejos, debido al calentamiento del océano Austral alrededor de la Antártida.
Eso modifica grandes patrones de circulación que conectan regiones distantes, produciendo respuestas diferentes entre las zonas tropicales y el norte del océano Pacífico.
Los modelos indican que el Pacífico Norte podría experimentar una de las mayores reducciones de habitabilidad para organismos dependientes de niveles suficientes de oxígeno.
Aun así, los investigadores advierten que necesitarán modelos más detallados, capaces de incorporar cambios futuros en los vientos y otros procesos del océano.
El estudio muestra que el calentamiento no simplemente reduce el oxígeno de manera uniforme: también reorganiza la circulación que determina cuánto tiempo permanece aislada cada masa de agua.
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