Del primer circo que vio en su infancia, Ronald Companoca no recuerda el nombre ni cuánto duró la función. Recuerda un elefante. Estaba afuera de la carpa, quieto, antes de que empezara el espectáculo. La imagen se le quedó grabada y, décadas después, ese animal sigue apareciendo en su pintura. En “Circo Mágico”, su nueva exposición en la Galería Indigo, el artista arequipeño vuelve a ese recuerdo para reconstruir su sueño cirquero de la infancia.

La exposición reúne siete óleos de gran formato donde bufones, músicos, malabaristas, animales, lunas y extraños viajeros parecen formar una compañía itinerante que solo existe en la imaginación, y cada uno está a punto de contar algo. “Son las múltiples interpretaciones que existen dentro de nuestro imaginario cuando hablamos de circos, un lugar que conecta a muchos peruanos que hemos estado bajo una carpa”, menciona

Ronald Companoca recuerda los pequeños circos que llegaban a su barrio en Arequipa durante los años ochenta y noventa, donde nació su deseo de ser parte de ellos.
Ronald Companoca recuerda los pequeños circos que llegaban a su barrio en Arequipa durante los años ochenta y noventa, donde nació su deseo de ser parte de ellos.

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