En las calles del primer puerto, donde el pendenciero olfatea al mal intencionado y el palomilla te puede tomar de punto, a él lo saludan y le estiran la mano. No lo llaman por su nombre, tampoco le anteponen el ‘señor’ o ‘usted’. Para los chalacos simplemente es Kiko, aunque su DNI diga que se llama Dante Mandriotti. Esta es la historia del hoy candidato a gobernador regional del Callao.

¿Cómo es tu relación con la ‘Misilera’?

Mi tío fundó el Sport Boys. Mi padre fue dirigente. Por él, desde muy chico, participaba con los directivos.

¿Qué más hiciste?

Fundé la barra ‘Vamos Boys’, que se sigue ubicando en la tribuna de occidente del Miguel Grau. Era el más chibolo del grupo y la verdad, quedamos pocos.

¿Jugaste fútbol?

Sí, era defensa. Luchador como todo chalaco, pero nada más.

¿Llegaste a ponerte la ‘rosada’?

Jugué para el equipo de reservas.

¿Por qué no seguiste?

Estudié Administración de Empresas.

¿Y cómo nació la historia del Cantolao?

Mi hijo creció, quería jugar en el Boys, pero el club ni ninguno otro del país tenía divisiones menores.

¿Entonces?

Con sus amigos del colegio y otros más decidimos entrenar en la playa Cantolao. Nos salió una propuesta para jugar un campeonato en Estados Unidos y ganamos.

¿Qué siguió luego?

Regresamos y la repercusión en menores fue un ‘boom’.

¿Quién es la ‘bandera’ de tu club?

Claudio Pizarro, luego sigue Carlos Zambrano y el otro fue ‘Kukín’ Flores.

Cuéntanos esa historia con ‘Kukín’...

En el Callao me hablaban de su juego, era un niñito, pero un fuera de serie.

Sigue...

Me avisaron que paraba en el cruce de la avenida Sáenz Peña con Washington. Pasé y lo subí a mi carro.

¿Así empezó su carrera en el fútbol?

Lo inicié y lo despedí de este mundo.

¿Por qué lo dices?

Fui quien lo enterró.

¿Cómo fue eso?

Cuando falleció fui al local del Sport Boys y mandé a limpiar, porque estaba casi en ruinas, y ahí lo pudimos velar y despedir.

¿Era tan jodido como dicen?

En las giras a Europa, cuando se portaba mal, lo llevaba a un parque donde lo dejaba solo y no sabía qué hacer ni con quién hablar, porque no conocía el idioma y así lo corregía.

Una más...

Lo puse a estudiar en el colegio y les pegaba a los de quinto año, ja, ja.

¡Increíble!

Cuando hizo su primer contrato, lo apoyé y logramos comprarle su primera casa.

Fue un gran gesto...

Se la entregamos y no fue, la alquiló.

¿Te quería?

Cuando hice mi primera campaña política me acompañaba y si alguien me criticaba, se ponía a pelear con ellos.

¿Tuviste a Jean Deza?

Logré que unos empresarios alemanes lo manejen. Lo apoyaron, le compraron una casa, pero cumplió 18 años y firmó por otro club.

¿Otra de él?

En Europa un jeque le dio su mansión para vivir, lo llamaron a una selección y no regresó más.

¿Tu ‘segunda bandera’?

Carlos Zambrano. El ‘León’ fue alguien muy aplicado, se fue joven del país y hasta hoy es un muchacho sencillo que me ha regalado su camiseta.

¿Caminas tranquilo por el Callao?

Desde niño he parado en Puerto Nuevo, porque mi papá trabajaba en ese muelle. Además, con Cantolao, apoyábamos a chicos pobres que venían de barrios difíciles, cuyas familias eran de pocos recursos económicos y algunos hasta eran peligrosos.

Se ganó el cariño de todos...

Sí, nunca dejé a nadie cuando venían de un viaje a Europa.

¿Y ahora?

Tengo becados y sedes sociales. Y la marca es gratis para quien desee abrir una academia fuera del puerto.

¿Nunca te han robado?

Una vez bajé la luna, metieron la mano y se llevaron mis cosas.

¿Cómo reaccionaste?

Me reconocieron y en la siguiente esquina me devolvieron lo que se habían llevado.

También deben ‘picarte’ en cada cuadra...

Me buscaban todos los días para decirme que no tenían cómo enterrar a sus muertos.

¿Qué hiciste?

Cuando fui presidente de la región construí el crematorio gratuito en el puerto y Ventanilla.

A propósito de política, ¿qué piensas hacer si otra vez los chalacos te dan su voto para gobernador?

Hay que generar trabajo para que los jóvenes no estén ociosos, eso los lleva a la delincuencia y sicariato.

Eso lo sabemos todos...

Pero primero hay que capacitarlos, crearles un oficio.

¿Por ejemplo?

Instalar un instituto con carreras afines al puerto. Unos cursos que duren entre seis o un año. Dictarán 15 carreras afines al puerto.

¿Qué más?

Traer a Senati al Callao. Eso lo voy a hacer.

¿Cómo ser un buen chalaco?

Hay que vivir en esta tierra, es la única manera de conocer la realidad.

Una final...

Adelante...

¿Comes siempre cebiche?

Sí. Y te puedo decir hasta los veinte huariques que tenemos acá y que son los mejores que hay.

Un gran abrazo...

Un saludo a los lectores y en especial a los chalacos. b

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