En el marco de la Cumbre Perú Sostenible, el panel titulado «Sostenibilidad 4-16» invitó a reflexionar sobre la evolución de los criterios ESG (Ambiental, Social y Gobernanza). Además, propuso que la ciudadanía y el civismo deben integrarse como capacidades fundamentales para el desarrollo del país.

La ponencia estuvo a cargo de Jorge Arrunátegui, Gerente de Sostenibilidad del BCP, y Gina Medrano, Gerente Adjunta de Sostenibilidad en Credicorp. Ellos explicaron que el título de la charla hace referencia a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 4 (Educación de Calidad) y 16 (Paz, Justicia e Instituciones Sólidas). «Al medio de estos dos ODS encontramos una capacidad fundamental: la ciudadanía o el civismo», precisó Medrano.

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El alto costo de la desconfianza

Arrunátegui argumentó que la sostenibilidad no puede limitarse a que una empresa gestione adecuadamente sus impactos ambientales y sociales. Esto es especialmente relevante si opera en una «sociedad fragmentada donde prima la desconfianza». En el Perú, este problema es palpable y numérico. Según la Encuesta Mundial de Valores citada por Medrano, el 93% de los peruanos considera que «tiene que cuidarse de los demás».

«Si no logramos generar esas capacidades de confianza, vamos a tener sociedades en las que necesitamos mucha supervisión, la cosa firmada, y aún así no creemos en la palabra del otro», advirtió Arrunátegui. Además, señaló que prácticas cotidianas como la «criollada» o la impuntualidad («la hora Cabana») imponen un costo enorme al volver a la sociedad impredecible.

Para entidades como el BCP, la confianza es el habilitador esencial del progreso. «Las empresas no trabajamos en una burbuja. Los clientes nos confían su patrimonio, sus proyectos, sus sueños y sus datos», subrayó el gerente. Además, añadió que construir vínculos reales rinde frutos a largo plazo. Recordó que durante la crisis financiera de 2008, las empresas con sólidas relaciones de confianza rindieron entre cuatro y siete puntos más que sus pares.

Credicorp planteó que una ciudadanía activa, informada y comprometida puede contribuir a fortalecer la sostenibilidad y el desarrollo del país.

Escuchar antes de actuar: Proyectos con impacto

Los voceros fueron enfáticos en que el rol del sector privado no debe ser «moralizar ni juzgar». Tampoco debe intentar imponer visiones «de arriba hacia abajo» sobre lo que significa ser un buen ciudadano. Por el contrario, el enfoque debe partir de la escucha activa en cada territorio.

Bajo esta premisa, Credicorp y sus subsidiarias han implementado iniciativas que aprovechan su capilaridad a nivel nacional «sin ninguna intención de reemplazar al Estado»:

  • Voto Informado (BCP y Yape): Una campaña diseñada para acercar información verificada a los ciudadanos para la toma de decisiones. Esta campaña alcanzó a 22 millones de personas en etapa electoral y a 1.6 millones de peruanos en el extranjero.
  • El mejor plan es cuidarnos: Ante la amenaza del Fenómeno de El Niño (FEN), esta iniciativa partió de las preocupaciones reales de la población. Los resultados mostraron que el porcentaje de personas que se sintieron preparadas para enfrentar el FEN subió del 62% al 92%.
  • Peruanos que suman: En alianza con El Comercio, este proyecto busca identificar y amplificar historias de líderes comunitarios. Estos líderes ya están generando cambios positivos en sus localidades.

Arrunátegui también destacó iniciativas externas como «Héroes Urbanos» (de Kunan) y «Ante todo, Ciudadanos» (liderada por EsHoy). Estos son ejemplos de cómo el sector privado y las comunidades pueden unirse para combatir la polarización y fomentar espacios públicos saludables.

El piso y el techo de la sostenibilidad

Para finalizar, los expositores reconocieron que integrar la educación cívica y la ciudadanía en las estrategias corporativas requiere humildad y disposición al ensayo y error.

«Para un banco como el BCP, la inclusión financiera, las finanzas verdes, los 7 millones de incluidos financieros y los 8 millones de créditos verdes son parte del core del negocio. Pero en un país tan complejo, eso es el piso de la sostenibilidad. Debemos aspirar a más y tomar caminos difíciles, poco transitados, y no instrumentalizar a la ciudadanía, sino entenderla como la condición para que el desarrollo sostenible ocurra y permanezca», concluyó Arrunátegui.

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