Dejar una empresa después de varios años puede abrir una etapa de incertidumbre. Además del impacto económico y emocional, aparece una pregunta práctica: ¿por dónde empezar la búsqueda de una nueva oportunidad laboral?

Juan Matute, consultor asociado de LHH Perú, recomienda utilizar los primeros 30 días para ordenar objetivos, preparar herramientas de búsqueda y definir una estrategia de recolocación, en lugar de distribuir el currículum sin un criterio determinado.

El outplacement o recolocación laboral es precisamente un servicio de acompañamiento para profesionales que atraviesan una salida laboral. Puede incluir orientación profesional, preparación del CV, entrenamiento para entrevistas y apoyo durante la búsqueda de empleo.

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Primer error: quedarse paralizado demasiado tiempo

Una desvinculación puede generar frustración, incertidumbre o necesidad de desconectarse temporalmente.

Matute señala que algunos profesionales postergan durante semanas el inicio de su proceso de recolocación. Aunque reconoce que puede existir un periodo de adaptación después de dejar un empleo, recomienda comenzar a organizar la siguiente etapa profesional sin prolongar innecesariamente la inactividad.

LHH señala que los procesos de transición profesional deben ajustarse a las circunstancias de cada persona y pueden incorporar coaching individual, desarrollo de marca personal y estrategias de acceso al mercado laboral.

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Hablar con la familia sobre la nueva situación

Otro aspecto que el especialista considera importante es comunicar la situación dentro del entorno familiar.

La salida de un empleo puede modificar temporalmente rutinas, ingresos y planes, por lo que explicar qué ocurrió y cuál será la estrategia para buscar nuevas oportunidades permite involucrar a las personas cercanas en el proceso.

Para Matute, la familia puede convertirse en una primera red de apoyo durante una transición laboral.

Comunicar la salida profesional sin deteriorar la marca personal

Uno de los errores frecuentes, según el especialista, es evitar comunicar la desvinculación por temor a cómo pueda interpretarla el mercado.

Actualizar adecuadamente el perfil profesional y la situación laboral en plataformas como LinkedIn puede permitir que antiguos colegas, reclutadores y contactos conozcan la disponibilidad del profesional.

La comunicación no requiere detallar aspectos confidenciales o conflictos relacionados con la salida. El objetivo puede ser simplemente informar que terminó una etapa profesional y que existe disposición para evaluar nuevos proyectos.

No enviar el CV a todos sin una estrategia

Una de las primeras reacciones después de perder un empleo puede ser enviar el currículum inmediatamente a todos los contactos disponibles.

Matute recomienda evitar una distribución desordenada y trabajar primero un plan de marketing personal.

Este proceso puede incluir definir qué tipo de puesto se busca, identificar sectores y empresas objetivo, actualizar el CV y establecer qué contactos pueden facilitar información o abrir conversaciones relevantes.

LHH incluye el desarrollo de marca personal y la orientación individual entre las herramientas utilizadas en sus procesos de transición laboral.

Activar y ampliar la red de contactos

La búsqueda de empleo no depende únicamente de responder anuncios publicados.

Conversar con antiguos compañeros, clientes, proveedores, reclutadores y otros profesionales del sector puede ayudar a conocer oportunidades que todavía no han sido publicadas o recibir referencias sobre empresas que están contratando.

Los programas de recolocación también trabajan con redes profesionales, empresas de selección y especialistas de recursos humanos como parte del acceso al mercado laboral.

La recomendación es evitar acercarse a cada contacto únicamente para pedir empleo. Una conversación profesional puede utilizarse para comprender el mercado, conocer tendencias del sector o solicitar referencias hacia otras personas.

Prepararse para procesos que no siempre terminan en contratación

Una transición laboral puede incluir entrevistas que no avanzan, procesos que se detienen o postulaciones que no reciben respuesta.

Matute recomienda no interpretar automáticamente esos resultados como una valoración personal o profesional.

Una empresa puede elegir a otro candidato por experiencia específica, condiciones salariales, disponibilidad, ajuste cultural u otras variables relacionadas con una posición determinada.

Por ello, mantener una búsqueda organizada permite continuar generando nuevas conversaciones mientras otros procesos siguen abiertos.

¿Qué hacer durante los primeros 30 días?

El primer mes puede utilizarse para combinar preparación y búsqueda activa: procesar la salida, definir objetivos, actualizar herramientas profesionales, comunicar la disponibilidad y recuperar contactos.

Si la empresa ofrece un programa de outplacement, LHH recomienda aprovechar el acompañamiento especializado para crear una hoja de ruta adaptada al perfil y las aspiraciones del profesional.

Más que enviar rápidamente la mayor cantidad posible de postulaciones, el objetivo es iniciar una búsqueda con una dirección definida.

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