¿Dudas sobre esta nota? PregúntanosCulturalFernanda Trías: “Mi literatura es intensa, pero no densa”

Fernanda Trías es una referente de las letras hispanoamericanas. Con “Miembro fantasma” regresa al cuento después de diez años. Sobre este libro y otros aspectos más, La República conversó con la autora.

Fernanda Trías. Foto: AFP.Gabriel Ruiz OrtegaSábado 19 de Septiembre del 2026 · 08:29hgoogle iconLa República en Google

La uruguaya Fernanda Trías es una de las escritoras hispanoamericanas más reconocidas en la actualidad. Su poética está signada, especialmente, por la exploración de la pérdida en cuanto a temática; pero sobre todo por la temperatura poética de la prosa que elabora. Bajo estas coordenadas, ha escrito novelas que han sido muy bien recibidas, como Mugre rosa (2020) o El monte de las furias (2025); en cuento ha publicado títulos importantes como No sonarás flores (2016). Ha sido traducida a más de 20 lenguas. Fernanda Trías estuvo en la última edición de la FIL de Lima, en la que presentó su último libro, el cuentario Miembro fantasma (Páginas de Espuma). Sobre la actualidad del cuento y esta publicación, La República conversó con la celebrada autora.

 

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-Eres la escritora uruguaya con mayor proyección.

-Sí, pero tengamos en cuenta que Uruguay es un país muy pequeño. No es un mercado muy rentable porque tiene tres millones de habitantes. Entonces, la literatura, lamentablemente, no está exenta de todas esas consideraciones de mercado. Se mira hacia los grandes mercados, se mira con mucha más atención qué se escribe en Argentina, qué se escribe en México. Esos siempre han sido los lugares donde tenemos los escritores más famosos, ¿no? Y bueno, Perú también está pasando por un buen momento de tener una serie de escritoras, escritores varones también, pero que están sonando internacionalmente.

-¿Pero sabes del posicionamiento que tienes en la actualidad?

-Sí, sin duda. Uruguay tiene una tradición de escritores increíbles. Pero si miramos con atención, a excepción de Onetti, que ganó el Cervantes, se trata de escritores que han recibido el reconocimiento póstumamente. En parte porque se movían en un ámbito muy secreto, muy lado B de la literatura. Por eso siempre los menciono, los llevo conmigo a las mesas en donde debo presentarme. Es una literatura muy rica. Tenemos a Levrero, Felisberto Hernández, Armonía Somers, Idea Vilariño. Los recomiendo porque se leen menos de lo que deberían leerse.

-Con Miembro fantasma regresas al cuento luego de 10 años. En este tiempo, el cuento se ha posicionado como registro. Escribirlo ya no es visto como una extravagancia.

-El cuento tiene una tradición impactante en Latinoamérica. Pero es cierto que hace unas décadas muchos narradores contemporáneos se volcaron a la novela. En parte por la influencia anglosajona que entró muy fuerte a decir no, lo que vale la pena son las novelas. Y claro, ese gusto fue moldeando el gusto del público, y el cuento quedó como una lectura de nicho, de buenos lectores.

Fernanda Trías. Foto: AFP.

Fernanda Trías: "Siempre he leído poesía, pero de alguna manera no me atrevía a experimentar con el lenguaje en la narrativa hacia un decir poético propio" . Foto: AFP.

-¿Y a qué se debe su renacimiento?

-Se debe a ciertas iniciativas. El hecho de que se creara una editorial en España, que obviamente es un centro de poder que dicta un poco también lo que hay que leer, como Páginas de Espuma, y que esta editorial se mantuviera muy constante, creando una comunidad de lectores y también enseñando a leer no solo a muchos lectores, sino también a muchos críticos, hizo que el cuento experimente un renacimiento. Claro, América Latina siempre ha tenido una tradición de cuentistas. España no tiene tradición de cuentistas. El cuento en América Latina tiene peso, el suficiente para decir que el cuento es un género altamente literario. Es un género muy rico porque es muy flexible y se pueden hacer cosas interesantes con él.

-Como dices, es un registro flexible, el cual dialoga con la poesía. Eso se ve en Miembro fantasma.

-Siempre he leído poesía, pero de alguna manera no me atrevía a experimentar con el lenguaje en la narrativa hacia un decir poético propio. Ahora estoy jugando con la poesía; en varios de estos cuentos creo que sí se siente ese registro. Me gusta la hibridez que te da la poesía. Creo que es más rico el universo literario si entendemos el género de una manera más amplia.

-Pero el cuento “Miembro fantasma” es un cuento clásico, que sí se cierra como historia. La historia transcurre en un bar, se habla de una extremidad que ya no existe y se percibe el tópico de la dictadura.

-Es un cuento que tiene una vuelta de tuerca al final, que tiene final sorpresa, y es un cuento clásico. Es un cuento redondo porque esa historia se prestaba para esa estructura. Pero yo creo que en el mundo contemporáneo hay tantos tipos de historias interesantes y no todas se prestan para esa estructura. Hay otras maneras de tramar, que además no solo me parecen interesantes, sino que te permiten una flexibilidad y un juego muy disfrutable como escritor. Yo creo que esta experimentación formal, que se puede ver en Miembro Fantasma, también bebe mucho del cuento anglosajón. Hay buenos cuentistas muy experimentales y me dejo influir.

-¿Onetti abre o cierra caminos?

-Es un escritor difícil porque cierra caminos. En cambio, cuando se lee a Felisberto Hernández, como que se tiene ganas de escribir. A mí me gustaría ser una escritora que abre caminos. Escribir requiere de constancia, pero en el cuento hay que estudiar mucho. Por ser lúdico no significa que deba haber un pensamiento que sostenga el texto.

"Miembro fantasma" (Páginas de Espuma). Precio: S/ 75. Imagen: Difusión.

"Miembro fantasma" (Páginas de Espuma). Precio: S/ 75. Imagen: Difusión.

-Tu narrativa se asimila, pero esto no quiere decir que sea fácil. Los lectores conectan contigo. ¿A qué crees que se deba?

-Esta es una hipótesis. Mi literatura es intensa, pero no densa. Intensa, pero no ilegible. Hay lecturas que son poderosas, pero que implican un gran trabajo del lector. El trabajo que hago con el lenguaje es exigente, pero no en esa densidad que hace difícil la lectura. Los temas que desarrollo son duros, miro mucho la oscuridad del corazón, entonces procuro que la lectura sea una experiencia placentera; trato de darle al lector una lectura que se sienta más cristalina.

-Escribes novelas y cuentos. Las novelas hay que tenerlas presentes, trabajarlas mentalmente; es una dinámica que exige constancia. ¿Pero cómo haces con el cuento?

-Siento más el cuento como el poema. No puedo hacer nada para que se me ocurra un cuento. El cuento viene solo y, cuando viene, lo escribo, y luego vienen las reescrituras, la edición, el trabajo en sí que puede llevar un tiempo largo. Nunca puedo tomar la decisión de “voy a escribir un cuento”. Siempre estoy escribiendo y, cuando viene el cuento, paro lo que estoy escribiendo.

-Eso es muy de poetas.

-Yo he escuchado a poetas decir: “yo veo que los novelistas trabajan mucho y nosotros los poetas no tenemos que hacer nada más que esperar a que aparezca el poema”.

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