De vender caramelos Monterrico, abarrotes y hasta reciclar botellas, pasó a ganarse la vida con la música. Luis Huayhuapuma (50), el popular ‘Luchito del Arpa’, cambió los cachuelos por los huaynitos y hoy alegra las calles del centro de Lima con su inseparable arpa.
Mira también:Don Lucho, ¿desde niño soñaba con tocar el arpa?
Sí. Tenía 9 o 10 años cuando escuché unos discos antiguos de mi papá y me gustó mucho el arpa al estilo norte chico. Ahí dije que quería ser artista y tocar música de Mario Mendoza y Sósimo Sacramento.
¿Qué dijeron sus papás?
Se negaron, no quisieron comprarme un arpa y yo lloré dos días enteros. Creo que me desilusioné tanto que después me olvidé de tocar.

¿En qué momento decidió retomar ese sueño?
A los 30 años. Trabajaba como ambulante y uno de mis caseros estaba aprendiendo a tocar el arpa. Fue como una señal de Dios, así que empecé a estudiar.
¿Cuánto tiempo le tomó aprender?
Cerca de dos años y sigo aprendiendo. Empecé acompañando a folclóricos que recién se iniciaban en la música. Luego aprendí a cantar huaynitos también.
¿Recuerda la primera vez que salió a la calle a tocar?
Claro que sí. Estuve solo 20 minutos cerca del Palacio de Gobierno, mientras esperaba que empezara un show para el que había sido contratado. Gané 10 soles. Recuerdo que miraba al cielo y le preguntaba a Dios si ese era el trabajo que me había enviado.

¿Por qué se lo preguntaba?
Porque la noche anterior le había rogado que me ayudara a conseguir un trabajito. No tenía para comer ni para darles de comer a mis hijos.
¿Así nació el gran ‘Luchito del Arpa’ como lo conocen en redes?
Efectivamente. Desde ese día no he parado. Incluso, como artista de la calle, ya tengo permiso de la Municipalidad de Lima para tocar en el jirón Carabaya.
¿Alguna anécdota que recuerde mientras tocaba?
Una vez se me acercó un paisano de Ayacucho y me pidió que tocara un huaynito de su tierra. Le dije que no sabía y se molestó conmigo, ja, ja, ja. Desde ese día digo que soy de Oyón o del norte chico.
He visto que también hace transmisiones en vivo...
Es que la calle se convirtió en mi mejor publicidad. Ahora la gente se acerca no solo para darme una propina, sino también para contratarme en fiestas.

Recorrer Lima con el arpa a cuestas no debe ser nada fácil. ¿Cómo hace?
El arpa puede pesar entre 30 y 40 kilos. Antes llevaba eso y el parlante en la espalda, y terminaba muy mal. Pero junté mi dinerito y compré una carretilla para llevar todo hasta el centro.
Dicen que usted es el rey de los cachuelos...
Es que he hecho de todo en mi vida para ganarme un sol. Vendí caramelos, trabajé confeccionando ropa, vendí abarrotes como ambulante y también llegué a recoger botellas y cartones. Siempre he buscado cómo sobrevivir y ayudar a mis hijos.
¿Qué siente al pensar en aquel niño que lloró por un arpa?
Una alegría muy grande, porque lo que quise hacer de niño lo estoy logrando ahora. Mi papá ya está llegando a los 80 años y me ve cantar por TikTok. Está feliz. Ya no tiene miedo de que sea músico, ja, ja, ja. Nunca es tarde para cumplir un sueño.
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