Basta una pelea o desacuerdo para que escuches la frase: “Ya no quiero estar contigo”. La primera vez te derrumbas, la segunda la piensas y la tercera ya es normal. Se repite tantas veces que siempre estás a la espera de que tu pareja regrese a pedir perdón para comenzar de nuevo.
Mira también:El hecho de que vuelva a tus brazos puede ser visto como una muestra de amor; sin embargo, para la psicóloga Ysela Nicolás Hoyos, detrás de estas reconciliaciones tóxicas hay una fuerte dependencia que lleva a la pareja a preferir regresar a lo conocido antes que enfrentar la incertidumbre.

“Las personas que caen en este círculo vicioso también suelen ser impulsivas y les resulta complejo separarse. Es como dejar una adicción”, explica.
La idealización y esperanza de que cambie juegan un papel fundamental a la hora de decidir retomar el vínculo, pero si las promesas no se cumplen, la dinámica seguirá repitiéndose, afectando emocionalmente a ambos.
Para frenarlo, hay dos caminos: regresar, pero con el compromiso de que pondrán de su parte para superar las discrepancias, o romper definitivamente, dando prioridad al contacto cero para sanar internamente y salir adelante. “Es clave que vivan el duelo y entiendan que todo no sanará de la noche a la mañana”, afirma la especialista.
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