Bosques removidos, pozas abiertas en el terreno y embarcaciones utilizadas para la extracción minera instaladas a lo largo de importantes ríos amazónicos. La minería de oro continúa dejando huellas visibles en distintos puntos de la Amazonía peruana. Durante agosto, imágenes satelitales de radar volvieron a detectar pérdida de bosque relacionada a esta actividad en Madre de Dios y la presencia de numerosas dragas e infraestructuras mineras en ríos de Amazonas y Huánuco.
La información proviene de la plataforma RAMI, que monitorea esta actividad mediante imágenes satelitales de radar. En agosto, esa vigilancia volvió a dirigir la atención hacia Madre de Dios, pero también mostró una fuerte presencia minera mucho más al norte y en la Amazonía central.
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La minería vuelve a dejar huella alrededor de Tambopata
En el sur de la Amazonía, uno de los puntos que más preocupa es el entorno de la Reserva Nacional Tambopata. El mapa elaborado para agosto muestra que las mayores concentraciones de alertas por deforestación minera se encuentran entre los ríos Inambari y Malinowski. Parte de estos sectores se ubica dentro de la zona de amortiguamiento de la reserva, el espacio que rodea al área natural protegida y que cumple un papel importante frente a las actividades que pueden afectar su conservación.
Las imágenes muestran que la presión no se queda únicamente en los alrededores. Dentro de la propia Reserva Nacional Tambopata se registraron 23 alertas relacionadas con la pérdida de 1,68 hectáreas de bosque por actividad minera. En su zona de amortiguamiento se detectaron otras 26 alertas, que representan 0,35 hectáreas de cobertura boscosa perdida durante el mismo mes.
Otro de los lugares afectados es la Comunidad Nativa Kotsimba. Allí se registró el mayor número de alertas entre los cuatro sectores destacados por RAMI en Madre de Dios. Fueron 56 puntos de cambio detectados por los satélites, asociados a la pérdida de 1,61 hectáreas de bosque. La ubicación de estas alertas muestra cómo la expansión minera también alcanza territorios de comunidades nativas y no solamente zonas tradicionalmente identificadas con esta actividad.

El monitoreo encontró además nuevas pérdidas de bosque dentro de la concesión minera bloqueada Victor Aaron I. En este espacio se identificaron 15 alertas y una afectación de 1,31 hectáreas. Sumados, los cuatro puntos destacados en Madre de Dios representan 4,95 hectáreas de cobertura forestal perdida durante agosto.
Dragas aparecen a lo largo del Cenepa y el Marañón
En Amazonas, el principal indicador ya no es solamente la pérdida de cobertura forestal, sino la presencia de infraestructuras mineras sobre los ríos. Durante agosto, RAMI identificó nuevos registros a lo largo del Cenepa y el Marañón, entre los distritos de El Cenepa, en Condorcanqui, e Imaza, en la provincia de Bagua.
En ambos ríos fueron detectadas 39 dragas. De ellas, 22 estaban en el Cenepa y 17 en el Marañón. Las imágenes permiten incluso observar dos de estas infraestructuras en un sector del Cenepa cercano a un centro poblado, instaladas junto a la ribera de una isla.
El análisis satelital identificó además cuatro zonas mineras en sectores próximos a ambos ríos, con una extensión conjunta de 3,77 hectáreas. En áreas aledañas al Marañón se observan terrenos removidos y pozas vinculadas a la actividad minera. Estas modificaciones permiten ver cómo la explotación transforma físicamente las riberas y los espacios cercanos al cauce, además de la presencia de las propias dragas sobre el río.

El Pachitea concentra 43 dragas en Huánuco
La misma dinámica aparece varios cientos de kilómetros hacia el sur, en la Amazonía central. En Huánuco, RAMI registró durante agosto nuevas infraestructuras mineras en distintos puntos del río Pachitea, específicamente en los distritos de Puerto Inca y Yuyapichis, ambos ubicados en la provincia de Puerto Inca.
En este río fueron contabilizadas 43 dragas, más que las registradas conjuntamente en el Cenepa y el Marañón. Las imágenes muestran grupos de estas infraestructuras ubicados en la ribera del Pachitea, lo que evidencia una importante concentración de actividad minera en este sector de Huánuco.
Si se consideran los registros de los tres ríos monitoreados, durante agosto fueron identificadas 82 dragas entre el Cenepa, el Marañón y el Pachitea. Estos datos adquieren mayor significado al observar dónde se encuentran: cerca de centros poblados, sobre riberas, junto a islas fluviales y en territorios donde el río es parte fundamental de la vida y del desplazamiento de las poblaciones.
¿Qué es RAMI?
RAMI (Monitoreo de Minería Satelital con Imágenes de Radar) es una iniciativa del Observatorio de Minería Ilegal (OMI), un espacio especializado que reúne a la sociedad civil y expertos para monitorear el cumplimiento del marco legal, identificar amenazas y evaluar los impactos de la minería ilegal con el objetivo de prevenir y mitigar sus efectos socioambientales.
La plataforma RAMI permite monitorear de manera constante la minería de oro y la deforestación en la Amazonía. Gracias a imágenes satelitales, es posible detectar rápidamente nuevas infraestructuras y cambios en los bosques. Con ello se convierte en una herramienta clave para autoridades y organizaciones civiles que buscan frenar la minería ilegal.
Pese a que este monitoreo sigue alertando sobre el avance de esta economía criminal, la presión minera continúa expandiéndose en distintos puntos de la Amazonía. Puedes revisar los datos reportados en julio aquí.
*Conoce más sobre la plataforma RAMI aquí.
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