Ciencia15 Sep 2026 | 18:26 hLa pista de una ciudad del antiguo Egipto que hadie había localizado permaneció enterrada bajo las arenas durante 3.200 años

Una misión arqueológica identificó estructuras importantes, como caminos de piedra y almacenes.

Una inscripción de 3.200 años de antigüedad podría señalar una ciudad egipcia perdida. Foto: ShutterstockFoto del autorRenzo LozaEscucharResumenCompartir

Arqueólogos egipcios descubrieron un gran dintel de piedra con una inscripción que menciona al faraón Ramsés II en un antiguo templo situado cerca de la frontera oriental del país. El hallazgo aporta nuevas evidencias que podrían ayudar a confirmar la ubicación de la ciudad perdida de Mesen.

El descubrimiento se produjo durante una misión egipcia en Tell Abu Seifi, cerca de Qantara Este. La excavación forma parte de un proyecto destinado a estudiar el antiguo Camino de Horus, una ruta militar que protegía la frontera oriental de Egipto y conectaba distintos asentamientos y puestos defensivos con la península del Sinaí.

Un muro que aporta nuevas pistas del antiguo Egipto

El equipo, bajo la supervisión del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, excavó esta temporada un enorme muro de adobe que anteriormente se había interpretado como parte del propio templo. Ahora, los investigadores consideran que se trata del muro exterior del recinto sagrado, una reinterpretación que permite comprender mejor la distribución original del complejo.

Una inscripción de Ramsés II procedente de la ciudad perdida de Mesen. Foto: Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto.

Una inscripción de Ramsés II procedente de la ciudad perdida de Mesen. Foto: Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto.

Las autoridades señalaron que los resultados forman parte de los esfuerzos para documentar los yacimientos arqueológicos del norte del Sinaí y la región de Qantara. También destacaron la importancia histórica de esta zona para la defensa de la frontera oriental de Egipto y su papel dentro del antiguo Camino de Horus.

La disposición del templo y la inscripción de Ramsés II salen a la luz

Hisham El-Leithy, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, explicó que los trabajos de esta temporada se apoyaron en décadas de excavaciones anteriores. Esto permitió revisar algunos hallazgos con mayor precisión y reconstruir mejor la distribución original del yacimiento.

Fragmento de jeroglífico hallado en el yacimiento. Foto: Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto.

Fragmento de jeroglífico hallado en el yacimiento. Foto: Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto.

La misión identificó dos caminos de piedra que conducían al templo. El más antiguo corresponde al período ptolemaico, mientras que posteriormente se construyó sobre él un camino romano más estrecho. Los arqueólogos también localizaron almacenes en el sector norte, salas de servicio más amplias al sur y un santuario en la zona interior.

Uno de los descubrimientos más relevantes fue un gran dintel de arenisca partido en dos. Tres de sus caras presentan inscripciones con los títulos de Ramsés II. El texto también menciona trabajos de restauración realizados en una estatua del dios Horus, identificado como Señor de la ciudad de Mesen.

Esta referencia resulta especialmente importante porque antiguos textos egipcios sitúan un asentamiento llamado Mesen en la frontera oriental durante el Imperio Nuevo. Por ello, la inscripción refuerza la hipótesis de que Tell Abu Seifi podría corresponder a esa antigua ciudad.

Estatuas y hornos romanos revelan las distintas etapas del yacimiento

Entre los objetos recuperados también figura parte de una estatua de esquisto que representa a un escriba del ejército de la XXVI Dinastía, quien sostiene un santuario fragmentado. Los investigadores hallaron además una estatua sin cabeza, un torso real de basalto y fragmentos de representaciones de halcones elaboradas con basalto y piedra caliza.

El templo alcanzó su principal desarrollo arquitectónico durante el período ptolemaico. En el siglo III d. C., parte del complejo fue reutilizada como un campamento militar romano, conocido como castrum. Más tarde, el lugar perdió su función religiosa y se convirtió en una cantera de cal.

Dos grandes hornos circulares fueron construidos sobre las zonas destruidas del santuario. En su interior quedaron restos de piedra caliza afectados por las altas temperaturas, una evidencia de la transformación del antiguo recinto sagrado en un espacio destinado a actividades industriales.

Los investigadores señalan que los nuevos hallazgos respaldan, aunque todavía no confirman de forma definitiva, la hipótesis de que Tell Abu Seifi corresponde a la antigua Mesn. Las próximas campañas arqueológicas buscarán nuevas evidencias que permitan esclarecer la identidad del asentamiento y reconstruir su evolución a lo largo de los siglos.

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