Arqueólogos noruegos reabren un montículo funerario y descubren rastros de un barco vikingo de 15 metros <<>

Más de un siglo después de que el arqueólogo Haakon Shetelig examinara por primera vez el túmulo funerario de Karmøy, Noruega, en 1902, un equipo de la Universidad de Stavanger volvió al sitio y reabrió la antigua excavación. La estructura ya había revelado la presencia de un barco sepultado, pero gran parte del lugar permaneció intacta desde entonces.

La nueva intervención, encargada por la Dirección Noruega de Patrimonio Cultural junto con el municipio del condado de Rogaland, permitió revisar una zona donde se conservan posibles restos de una embarcación de unos 15 metros de longitud, casi 50 pies, según un informe de Science Norway. La arqueóloga Marie Ødegaard y el investigador Håkon Reiersen ampliaron los trabajos para conocer mejor el estado del navío y obtener muestras que ayuden a precisar su antigüedad.

Los investigadores creen que es probable que partes del casco y la parte inferior de la nave aún se conserven dentro de la estructura. Aunque la embarcación presenta un deterioro considerable, todavía esperan localizar su fondo y el revestimiento lateral. Durante las primeras labores aparecieron uno o dos remaches que probablemente pertenecieron al navío, además de fragmentos de madera y una capa de corteza de abedul, elementos que pueden aportar pistas sobre cómo fue construido el antiguo enterramiento.

Así es como se ve la excavación de Grønhaug desde el aire. Foto: Øyvind Nesvåg/Municipio del condado de Rogaland Restos de remaches del barco. Foto: Jan Magnus Weiberg-Aurdal, Dirección Noruega de Patrimonio Cultural

Restos de remaches del barco. Foto: Jan Magnus Weiberg-Aurdal, Dirección Noruega de Patrimonio Cultural

La investigación también forma parte de un esfuerzo más amplio para evaluar sitios vinculados a la época vikinga y su posible incorporación futura a la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Por ahora, los arqueólogos mantienen intacta la mayor parte del túmulo para proteger los materiales que todavía permanecen bajo tierra.

Debajo del enterramiento vikingo apareció uno de los hallazgos más relevantes: indicios de un túmulo de piedra construido por humanos, cubierto después con tierra y césped. Su estructura apunta a un origen mucho más antiguo, posiblemente de la Edad del Bronce, que más tarde sirvió como base para la sepultura con barco.

La antigüedad de la embarcación también permanece bajo revisión. Estudios anteriores la situaron antes de la época vikinga, mientras que investigaciones posteriores apuntan a una fecha cercana al año 864. Las nuevas muestras podrían ayudar a precisar cuándo se construyó el navío y cuándo recibió su función funeraria.

La vegetación conservada ofrece otra evidencia excepcional. Ødegaard explicó que pudo identificar plantas de arándanos y brezos que crecían en la superficie cuando se levantó el túmulo; incluso algunas hojas permanecieron intactas. Estos restos permiten establecer que la construcción ocurrió durante una época cálida del año y aportan información sobre las condiciones del lugar hace más de mil años.

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