El candidato de Libertad Popular a la alcaldía de Barranco cuestiona a sus principales contendores por sus gestiones municipales y los responsabiliza de decisiones que, según afirma, han dejado al distrito con deudas, problemas de servicios y falta de control.
José Rodríguez fue burgomaestre barranquino durante la pandemia | La República | Carlos Felix
Alejandro Céspedes GarcíaEscucharResumenCompartir— Tú ya has sido alcalde de Barranco. ¿Por qué quieres volver a intentarlo?
— Por dos razones. La primera, porque la gestión anterior no alcanzó para poner los cimientos de una municipalidad mucho más eficiente, que aproveche sus recursos y su presupuesto, cosa que no venía pasando. Y la segunda, porque muchas de las políticas que implementamos, sobre todo las sociales, han sido cortadas de cuajo y se ha dejado sin esos servicios a los vecinos, sobre todo en las zonas más vulnerables.
— ¿De qué políticas sociales habla?
- Un ejemplo concreto: en el barrio de Malambo, que es una zona bastante olvidada y golpeada del distrito, instauramos un programa de atención a los chicos con educación y cultura los fines de semana, con un voluntariado de gente que iba a enseñarles a leer, a jugar, en fin. Eso finalmente se convirtió en un edificio que iba a albergar estas funciones de manera institucional, con guardería, sala de trabajo para que los muchachos hagan sus tareas, con internet, escritorios y sala de usos múltiples. Ese edificio se cerró el primer día de la gestión actual. La guardería se desalojó, la biblioteca se desmanteló y ahora está convertido en una oficina más.
- La actual gestión de Renovación Popular también busca la reelección. ¿Por qué el vecino barranquino debería optar por su candidatura en vez de a otros exalcaldes que también lo intentan?
Rodríguez: Ahora la Municipalidad de Barranco está dirigida por Renovación Popular, por [la alcaldesa] Vargas y por su gerente municipal, el señor Manuel Espinosa. Y los barranquinos sabemos que nuestro distrito está desordenado, descuidado, falta patrullaje, las calles están llenas de orines de perro, las discotecas y locales nocturnos no tienen ningún control. Se ha aumentado el gasto corriente de manera exorbitante, y eso no es eficiencia, eso no es lo que busca el barranquino. Por eso creo que deberíamos regresar a quien ya ha mostrado resultados. No vengo a ofrecer promesas en el aire; vengo a decir que quiero repetir las cosas buenas que hice en mi gestión y corregir lo que nos faltó hacer o en lo que nos equivocamos.
- Hay una preocupación grande por la protección de las playas. ¿Cuál es su propuesta?
- Pertenezco a un colectivo que ha venido trabajando muchos años en el rescate de los espacios públicos —la playa, los parques— como lugares de encuentro para los vecinos y de construcción de convivencia positiva. A falta de espacio en la parte alta del distrito, porque tenemos poquísimos parques, la playa es para nosotros el lugar por naturaleza de recreación de los vecinos. Existe una concesión concreta, Bordemar, que no ha cumplido las condiciones de su contrato y las ha tergiversado; por eso, en 2021 revocamos el acuerdo que aprobaba esa concesión, e iniciamos el proceso de recuperar ese terreno para convertirlo en un espacio de recreación pública, deportiva, familiar.
- Hay varias zonas de Barranco que siguen en desorden, con espacios públicos abandonados. ¿Cuál sería su primera acción para recuperarlos?
- Lo primero es lo que hicimos en la primera gestión: una limpieza general de todo. Empezamos baldeando, limpiando, sembrando los espacios de tierra, poniendo adoquines para que sean más habitables, porque los sitios de tierra no sostienen bien la siembra de flores —lo intentamos en algunos lugares y no funciona—. Tener buenos árboles bien regados, limpieza, iluminar las calles oscuras: ese es el principio para recuperar las condiciones de seguridad y de orden en el distrito. Luego, movilizar en el espacio público nuestros programas sociales: atención a niños, a personas mayores. Teníamos programas de deporte en los parques, donde cerrábamos calles para ampliar el espacio y que la gente lo pudiera usar. Son acciones inmediatas que no cuestan gran cosa pero generan mucho beneficio a los vecinos.
-Usted ya fue alcalde y coincidió con la pandemia, y algunos recuerdan positivamente la participación vecinal de entonces. ¿Garantiza recuperar esa participación en las decisiones ediles?
- Sí, claro que sí. Nosotros multiplicamos las juntas vecinales, que eran nueve, a 24. ¿Por qué? Porque la participación vecinal se tiene que dar en contextos pequeños; no podemos pensar que la gente se va a agrupar en una zona de 15 o 20 manzanas, porque no se conocen entre sí. Al hacer espacios más pequeños, de nueve manzanas, se facilita el intercambio y la coordinación entre las personas. Y garantizamos elecciones totalmente imparciales: podía ser elegido quien decidiera el vecino, y con esas personas trabajábamos. La experiencia nos demostró que, más allá de que la gente simpatizara con el alcalde, si hay un proceso de trabajo donde se acoge y se atiende el pedido del vecino, la relación fluye muy bien. Yo no necesito rodearme de una corte de seguidores para que las cosas funcionen. Eso ya se demostró en la práctica con las juntas vecinales.
— ¿Se refiere a la corte que tiene actualmente la alcaldesa?
— Le pongo un ejemplo muy sencillo. Yo fui presidente de una junta vecinal, electo por mis vecinos, en 2023. En 2024 cambiaron el reglamento y establecieron que no podían ser elegidas personas que hubieran desempeñado cargos de gestión pública. El único exalcalde que había postulado a una junta vecinal era yo. Es decir, hicieron una normativa específicamente para que yo no pudiera postular, y manipularon las cosas para que se eligiera a personas allegadas a la municipalidad. Como consecuencia, la gente ha dejado de participar en las juntas vecinales: ya no son referencia para nadie, porque nadie quiere invertir su tiempo en ser comparsa de alguien. Las personas trabajan, tienen que atender a su familia y sus problemas; si le dedican tiempo a la comunidad es porque hay algo efectivo detrás, pero nadie dedica su tiempo a ser comparsa de alguien. Es algo totalmente absurdo.
- En el caso de la gestión de la actual alcaldesa, de Renovación Popular, ¿podría hablarse de un comportamiento sistemático del propio partido en cuanto a manejo de contratos y abuso de normas? ¿Qué relación tiene usted con lo que fue Libertad Popular —que no llegó a inscribirse tras las elecciones generales— y con dirigentes como Rafael Belaúnde, hoy parte del gobierno de la señora Fujimori?
- Inicié mi proceso político en un movimiento vecinal, en el que aún conservamos a varios de sus integrantes, que siguen acompañando nuestras propuestas. Cuando cambiaron las normas electorales e impidieron que los movimientos políticos locales o vecinales postulen a elecciones distritales —porque a partir de cierto momento todo debía ser a través de partidos nacionales— fui invitado a un partido nacional [aliado con Manuel Velarde], que postulaba a la alcaldía de Lima, y con ese partido gané la alcaldía. La idea era militar, porque no considero que uno deba estar saltando de partido en partido. Lamentablemente ese partido quedó disuelto y quedamos todos en el aire. Luego entramos a Somos Perú para apoyar la candidatura de una persona de la que esperábamos diera continuidad a las políticas de nuestra gestión, pero Somos Perú optó por el señor Antonio Mezarina como candidato a alcalde, y yo no tenía nada que hacer en un partido que optaba por ese tipo de figuras. Me retiré de Somos Perú. Libertad Popular fue un partido nuevo, con principios en los que muchos de nosotros creemos, y con personas que conozco y considero decentes y correctas. Por eso me inscribí en Libertad Popular.
- ¿Por eso cree que muchos se sintieron traicionados?
- Sí, entre los cuales yo también me encuentro. Porque una de las cosas que siempre planteábamos era tener una línea política clara y no entrar en procesos que no respeten la institucionalidad, como el partido que nos está gobernando. Por eso a todos nos sorprendió ver a nuestro líder, sin haber consultado con ninguna base, aparecer de pronto como acompañante de la señora Fujimori en el debate. Muchos nos enteramos por televisión. Puedo entender que el señor tenga sus propios planes personales y se respetan, pero lo correcto es renunciar al partido, pedir licencia, e ir a hacer su trabajo por su cuenta. Yo estoy en la línea de las personas desencantadas del partido, pero sigo ahí porque tengo un compromiso con mi vecino de seguir adelante. Y lo de "partido de imagen" tampoco existe, porque si no pasa la valla, este partido no participa en estas elecciones municipales.
- Hay otros candidatos que aparecen como favoritos. ¿Cómo pretende superarlo en las pocas semanas que quedan?
- Mezarina es un alcalde que todo el mundo conoce y tiene un grupo de gente que lo apoya, pero son vecinos que están mirando más su problemática personal, porque él les ofrece beneficios directos, y eso genera una expectativa en ese grupo de personas. Cuando yo entré a la municipalidad, recibí la gestión de Mezarina y había mucha gente contratada ahí. Es un poco la forma en la que muchos políticos operan: pagan favores por voto. Pero Mezzarina también tiene un rechazo muy grande en la mayoría de la población. No creo, como he visto en una encuesta, que tenga 40%; eso es imposible. Son encuestas totalmente manipuladas, incluso para posicionar al segundo partido como la alternativa "de fuerza" frente a Mezzarina. Esas encuestas no tienen fichas técnicas claras. Están para desanimar a las personas, para que digan "no quiero que gane Mezzarina, entonces el mal menor será el señor Espinosa". Y no es así: aquí las personas peligrosas para el distrito son Mezzarina, por su historial que todo el distrito conoce, y el señor Manuel Espinosa.
- De qué historial habla.
- Mezarina es quien permitió que Bordemar funcionara aun cuando había violado totalmente los términos de su contrato: le cambió el uso de deportivo a comercial, y ahí comienza el gran problema de Bordemar. También, contra viento y marea, concesionó el Estadio Unión, que ahora todos los vecinos reclaman esperando que, cuando él hable de "recuperarlo", lo devuelva como espacio municipal de alcance vecinal. Y no es así: el Estadio Unión está concesionado y va a funcionar administrado por un concesionario privado, y eso no lo dice. Es una manera de que la gente crea que va a recibir un servicio que en realidad no va a recibir así.
- ¿Qué va a hacer usted con el Estadio Unión?
- El Estadio Unión ya es producto de una mala concesión, y lamentablemente las malas decisiones tienen consecuencias: va a estar administrado por un privado durante los próximos 30 años. Esa es la realidad. Lo que corresponde al llegar es respetar el fallo judicial —cosa que la alcaldesa no está haciendo, porque ese estadio debería estar funcionando hace dos años; el fallo fue del año 2024 y no se está respetando— y negociar, en lo posible, beneficios o ventajas para que los vecinos tengan algún precio especial dentro de los términos del contrato, si es que lo permite. Nuestra intención es seguir buscando esas ventajas para que los vecinos puedan usar la infraestructura; si no se logra, hay que asumir la responsabilidad de quien hizo esa concesión en mala forma.
Por esto y muchas razones más, creo que Mezarina no merece ser elegido alcalde. Dejó la municipalidad con deudas, con personal impago, con jubilados impagos. Lo mismo pasó con la actual alcaldesa, que tenía contratos pendientes para el recojo de basura: la gestión de Mezarina dejó tres meses de recojo de basura impagos, casi 600 mil soles, y a Jessica Vargas los serenos le dejaron un cajón mortuorio en la puerta de su casa cuando se fue, porque no les había pagado sus sueldos. Es una constante. Ella tuvo la posibilidad de hacer una buena gestión y tampoco lo ha logrado: Barranco está totalmente descontrolado. Estos dos personajes constituyen un precedente nefasto para la administración municipal del distrito. No olvidemos que Barranco tiene más de 35 millones de soles en deudas generadas desde la gestión de Mezarina hacia atrás, incluyendo la de la señora Vargas. Creo que estas personas no merecen otra oportunidad. Yo no digo que mi gestión haya sido perfecta, hemos tenido errores, pero dejamos nuestras cuentas limpias y pagadas. Pregúntenle a cualquier trabajador en la calle si les debo algo: van a decir que no. Pagamos hasta el último centavo a jubilados, barredores y serenos.
- El tráfico en Barranco es un suplicio para los barranquinos, para quienes atraviesan el distrito y para los turistas y limeños que visitan sus zonas públicas. ¿Qué plantea hacer?
- El tráfico ya no es solo un problema barranquino, es un problema limeño, porque carecemos de un sistema de transporte eficiente. La gente, para tratar de ganarle tiempo al tráfico, está comprándose motos eléctricas y usando lo que sea con tal de llegar antes. El caos que vivimos es consecuencia de políticas metropolitanas y nacionales que no se están ejecutando, porque la ATU depende del Ministerio de Transportes. ¿Qué nos corresponde como distrito? Empezar por medidas paliativas de corto plazo, fáciles de aplicar, que corrijan parte del problema. Por ejemplo, hacer respetar las ordenanzas que establecen horarios para proveedores: no puede ser que a las 7 de la mañana, cuando la gente va a trabajar, haya camiones obstaculizando un carril y generando embotellamiento. Es un primer tema grave. Hay que hablar con las constructoras y generar una ordenanza de horarios de descarga y vaciado de concreto, porque eso también genera problemas en horas punta. Otro tema importante es coordinar con la Municipalidad de Lima y con la ATU, que administran los semáforos en Barranco y en toda Lima, para que se sincronicen; no entiendo por qué se siguen desincronizando cada cierto tiempo. Cuando están bien sincronizados, uno sale en verde y termina de cruzar Barranco en verde; luego, cada cierto tiempo, se desajustan de nuevo. Esas coordinaciones ayudan mucho, además de poner a nuestros fiscalizadores viales en los puntos conflictivos que ya conocemos, para agilizar el tránsito.
Una medida de mediano plazo, que ya había conversado hace uno o dos años con la dirigencia de la ATU, sería que el Metropolitano circule en un tramo por la avenida Bulevar, saliendo de su carril exclusivo y compartiendo vía con los vehículos particulares hasta el siguiente paradero, para luego regresar a su carril segregado mientras los autos siguen por las vías auxiliares. Eso permitiría descongestionar la avenida San Martín, que es la única vía que permite a la gente llegar al sur. Creo que esas medidas ayudarían a mejorar la situación, junto con el manejo del tránsito nocturno. También tenemos un par de proyectos de playas de estacionamiento en la entrada del distrito: uno debajo de lo que hoy es la Central de Seguridad Ciudadana de Serenazgo, en la esquina de Bulevar con San Martín, conservando la infraestructura de arriba —no vamos a mover el Centro de Atención al Adulto Mayor— y construyendo abajo un sótano de estacionamiento, para que los visitantes dejen el auto ahí y caminen hacia la zona comercial, en lugar de alimentar la congestión que los fines de semana es mucho más fuerte que en cualquier otro momento. Son medidas que queremos implementar mientras presionamos, junto con los demás alcaldes de Lima, para que se ejecuten medidas que mejoren el sistema de transporte metropolitano. Eso es sumamente importante.
-. ¿Qué le diría a los votantes jóvenes? Muchos están desanimados, no quieren ir a votar, no creen en la política.
- La decepción es comprensible, pero la inacción hace que el problema sea cada vez más grande. Tenemos un registro de lo que hemos hecho en nuestras redes: no me crean a mí, miren las imágenes de nuestra gestión, busquen en YouTube el canal de la Municipalidad de Barranco, ahí están todas las sesiones de consejo y todo lo que hemos hecho. Miren también nuestras propuestas actuales: tenemos iniciativas orientadas específicamente a los jóvenes, desde entretenimiento y capacitación hasta bolsas de trabajo que desarrollamos en nuestra gestión para promover su desarrollo. No podemos permitirnos ser apáticos. Pregunten a sus vecinos cómo han sido las gestiones anteriores y tomen una posición de cambio, porque los ciudadanos, sobre todo los mayores, esperamos mucho de la participación de los jóvenes. Lo que está pasando ahora va a cambiar con su participación, no con su apatía.
- ¿Cómo va a garantizar esa participación vecinal?
- Lo primero que siempre digo es: miren mi desempeño, miren lo que he hecho. Si no hubiera abierto espacios, hecho conciertos, impulsado juntas vecinales independientes, recibido a los vecinos en todo momento, visitándolos, haciendo asambleas abiertas en la calle —algo que ningún otro alcalde hace—, no voy a cambiar de la noche a la mañana. Esa es mi forma de trabajo, y ya lo he demostrado. Soy una persona totalmente permeable y abierta a conversar, escuchar y resolver problemas.
- Opinión
Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta