El Ministerio de Salud (Minsa) recomendó a las madres que se encuentran en periodo de lactancia evitar la automedicación y consultar con un profesional de la salud antes de utilizar medicamentos, suplementos o productos naturales.
La advertencia fue emitida el 8 de septiembre de 2026 por la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid), que recordó que algunos fármacos pueden pasar a la leche materna y, dependiendo de sus características, dosis, frecuencia y duración del tratamiento, producir efectos adversos en el lactante.
Sin embargo, estar amamantando no implica tener que evitar todos los medicamentos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la mayoría puede utilizarse durante la lactancia sin afectar al bebé, siempre que se evalúe adecuadamente su seguridad.
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No todos los medicamentos representan el mismo riesgo
Lida Hildebrandt, directora general de la Digemid, explicó que antes de utilizar incluso un medicamento de venta libre o uno que la madre haya tomado anteriormente, resulta importante revisar si es apropiado durante la lactancia.
“Antes de utilizar cualquier medicamento (...) es importante consultar con un médico o químico farmacéutico para determinar si es adecuado, qué dosis corresponde y durante cuánto tiempo debe utilizarse”, señaló la funcionaria.
El riesgo depende de varios elementos: cuánto medicamento llega a la leche, qué cantidad puede ingerir el bebé, la edad y estado de salud del lactante, la dosis utilizada por la madre y la duración del tratamiento.
La base de datos especializada LactMed, administrada por la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, reúne información científica sobre concentraciones de medicamentos en la leche materna, posibles efectos en el bebé y alternativas terapéuticas cuando son necesarias.
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Antibióticos, analgésicos y otros medicamentos requieren evaluación
Digemid señala que algunos antibióticos, analgésicos, antihistamínicos, antiinflamatorios, ansiolíticos, antidepresivos y tratamientos hormonales requieren una evaluación específica antes de utilizarse durante la lactancia.
Algunos pueden estar asociados con somnolencia, irritabilidad, molestias gastrointestinales u otras reacciones en el lactante, aunque el riesgo varía considerablemente entre medicamentos de una misma categoría.
Por ello, no resulta adecuado concluir que todos los antibióticos o todos los analgésicos sean incompatibles con la lactancia. Existen numerosos medicamentos de uso frecuente considerados compatibles en dosis habituales y otros para los que puede ser necesario elegir una alternativa o realizar seguimiento.
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No suspender tratamientos por decisión propia
La autoridad sanitaria también enfatizó que una madre no debe dejar de tomar por cuenta propia un tratamiento indicado previamente.
Esto resulta especialmente importante en enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, epilepsia, asma o trastornos de la tiroides.
“La suspensión repentina de un tratamiento puede ser perjudicial para la madre y, en consecuencia, también afectar el bienestar del bebé”, señaló Hildebrandt.
La evidencia médica coincide en que el temor a la exposición del bebé no debería llevar automáticamente a interrumpir medicamentos necesarios. Cuando un tratamiento plantea dudas, el profesional puede revisar dosis, alternativas o necesidad de vigilancia.

¿Los medicamentos de venta libre son seguros durante la lactancia?
No necesariamente. Que un producto pueda adquirirse sin receta no significa que sea apropiado para todas las personas ni para todas las etapas de la lactancia.
Digemid recomienda consultar también antes de tomar medicamentos de venta libre, suplementos, vitaminas o productos naturales.
En el caso de hierro, vitaminas u otros suplementos nutricionales, la indicación debe responder a las necesidades de cada paciente y evitar dosis innecesarias o combinaciones que puedan resultar inconvenientes.
Qué recomienda Digemid a las madres que amamantan
La autoridad sanitaria plantea una serie de medidas para reducir riesgos durante la lactancia:
- No automedicarse, incluso frente a síntomas aparentemente leves.
- Consultar con un médico o químico farmacéutico antes de tomar medicamentos, suplementos o productos naturales.
- No suspender ni cambiar un tratamiento prescrito sin orientación profesional.
- Informar siempre al profesional de salud que se está dando de lactar.
- Leer las advertencias y precauciones del prospecto.
- Evitar tomar medicamentos recomendados únicamente por familiares, amigos o redes sociales.
- Consultar si el bebé presenta alguna reacción inesperada después de iniciar un tratamiento.
¿Se debe suspender la lactancia si la madre necesita medicamentos?
En la mayoría de casos, no.
La OMS señala que son pocas las situaciones en las que un medicamento obliga a interrumpir temporalmente o suspender la lactancia. Algunos tratamientos muy específicos, como determinados medicamentos contra el cáncer o sustancias radiactivas, sí pueden requerir medidas especiales.
Por ello, la decisión debe tomarse evaluando simultáneamente la necesidad de tratar adecuadamente a la madre y el posible nivel de exposición del bebé.
El objetivo no es evitar medicamentos necesarios, sino escoger la alternativa más adecuada para ambos cuando exista más de una opción terapéutica.
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