- Economía
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por Javier Prialé
Actualizado el 14 de Set, 2026 9:25 amEl temor a la delincuencia está modificando la rutina de los hogares: 85% evita salir de casa o de su barrio a partir de alguna hora. El recorte es mayor entre los niveles socioeconómicos D y C.
La inseguridad ciudadana no solo está afectando la percepción de los peruanos. También está modificando sus decisiones cotidianas y, con ello, las oportunidades de consumo para restaurantes, comercios, entretenimiento y otros negocios que dependen del movimiento de personas.
Una encuesta de Ipsos para el Observatorio del Crimen y la Violencia del BCP reveló que 58% de la población afirma que actualmente sale menos que hace un año, considerando a quienes respondieron que salen “mucho menos” o “un poco menos”.
"Más de 15 millones de personas han restringido su salida, y con lo cual, eso impacta en la economía y la dinámica del entorno del barrio, y pensamos que eso es, de alguna forma, el efecto indirecto de esta restricción, lo que ha hecho también que algunos de los negocios, en el rumbo del mantenimiento, puedan haber cerrado sus negocios, sus tiendas", afirmó el exviceministro de Seguridad Pública, Ricardo Váldez.
El retroceso en las salidas es todavía mayor en algunos segmentos. En el nivel socioeconómico D, 65% de los encuestados señala que sale menos que hace un año, mientras que en el NSE C llega a 59% y en el NSE E a 55%. En los niveles B y A, las proporciones son menores: 47% y 42%, respectivamente.
El miedo empieza temprano
El problema es que para una amplia mayoría salir de casa dejó de ser una actividad sin restricciones horarias.
El 85% de los peruanos evita salir de su casa o de su barrio a partir de alguna hora por temor a la delincuencia. Un 7% afirma que evita salir incluso durante el día; 13% deja de hacerlo desde las 6 de la tarde o antes; 23% desde las 8 de la noche y 42% desde las 10 de la noche. Solo 13% señala que no evita salir a ninguna hora.
Esto significa que la inseguridad está recortando una parte importante de las horas en las que normalmente se produce actividad económica, especialmente durante la tarde y la noche.
Para un restaurante, una cafetería, un bar, un centro de entretenimiento, una tienda o cualquier negocio que dependa del tránsito de consumidores, una menor disposición a salir puede traducirse en menos visitas y, potencialmente, en una menor demanda.
La encuesta no mide directamente cuánto han caído las ventas de estos negocios, por lo que no permite atribuirles una pérdida porcentual específica. Sin embargo, el cambio en el comportamiento de los consumidores sí muestra un canal claro por el cual la inseguridad puede terminar afectando la actividad comercial: menos salidas significan menos oportunidades de consumo fuera del hogar.
Los negocios enfrentan un consumidor que se mueve menos
El efecto no se limita a quienes salen de noche. La encuesta muestra que el temor a la delincuencia está llevando a los ciudadanos a modificar también la manera en que se movilizan.
Entre quienes utilizan transporte público o mototaxi, 24% señala que ha dejado de llevar objetos de valor o efectivo, 16% cambió a taxi o aplicativo en algunos viajes y 13% modificó sus rutas o paraderos habituales. También hay quienes procuran viajar acompañados o han dejado de utilizar el transporte público durante la noche.
El comportamiento también cambia según el nivel socioeconómico. La encuesta identifica, por ejemplo, diferencias entre los hogares respecto al uso de taxis o aplicativos y la decisión de viajar acompañados.
Según Váldez, las estrategias cambian según el poder adquisitivo de las personas. En el nivel socioeconómico A y B, que son los de mayores recursos, las estrategias tienen que hacer más con cambiar a taxi o aplicativo, es decir, pasan a un servicio más personal, más individualizado.
En cambio, las estrategias relacionadas con viajar acompañado, o también no estar puesto a cabo, o también dejar de llevar cosas de barro, está básicamente concentrado en los niveles D y E.
Un problema que puede profundizarse
La perspectiva hacia adelante tampoco es alentadora. El 66% de los encuestados considera que la delincuencia y el crimen organizado no mejorarán durante los próximos 12 meses: 35% cree que la situación seguirá igual y 31% piensa que empeorará. Solo 27% espera una mejora.
Si esta percepción se mantiene y las personas continúan restringiendo sus desplazamientos, el impacto sobre la demanda puede convertirse en un problema más persistente para los negocios, particularmente para aquellos que dependen del consumo presencial y de las ventas durante la noche.
Tags inseguridad ciudadana consumo BCP Únete a nuestro canal en WhatsApp Siguenos en
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