La visita de George W. Bush a una escuela de Sarasota, Florida, quedó marcada por uno de los momentos más recordados de su presidencia. Mientras acompañaba a estudiantes de segundo grado durante una lectura, recibió la confirmación de que un segundo avión había impactado contra las Torres Gemelas y que Estados Unidos estaba siendo atacado.

Andrew Card, su jefe de gabinete, se acercó al mandatario y le transmitió en voz baja: “Un segundo avión impactó la segunda torre. Estados Unidos está bajo ataque”.

Bush permaneció sentado durante unos siete minutos mientras los menores concluían la actividad, antes de retirarse para reunirse con sus asesores. La periodista Ann Compton recordó que la seriedad del mandatario contrastaba con el carácter rutinario que hasta ese momento tenía la visita.

El presidente intentó posteriormente retornar a Washington, pero las restricciones de seguridad y el cierre del espacio aéreo obligaron a modificar su recorrido. Tras pasar por instalaciones militares en Luisiana y Nebraska, finalmente regresó a la Casa Blanca, desde donde se dirigió al país para condenar los atentados y anunciar que los responsables serían perseguidos.

Los ataques contra las Torres Gemelas y el Pentágono dejaron cerca de 3.000 fallecidos y provocaron un profundo cambio en la política exterior y de seguridad estadounidense. Años después, Bush explicó que durante aquel momento su prioridad fue proteger a los estudiantes que tenía delante, a sus familias y al país.

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