Las consecuencias de este disloque pueden extenderse a ámbitos que parecieran distantes del problema, como los créditos hipotecarios en Perú.
El crudo, que primero se disparó hasta cerca de US$ 120 con el inicio de la guerra entre EE.UU. e Irán, se apaciguó entre mayo y junio por acercamientos entre los bandos que incluso –el 17 de junio- firmaron un memorando de entendimiento para poner fin a las hostilidades.
Sin embargo, a comienzos de julio se reanudaron las agresiones, en forma limitada pero lo suficientemente contundente como para que el commodity quebrara nuevamente la barrera de los US$ 90 el barril Brent (ante de la guerra cotizaba en US$ 72).
Pero la crisis se acentuó a fin de agosto, cuando EE.UU. reimpuso sanciones económicas a Irán, con bloqueo de sus cuentas dinerarias en otros países y advertencia a las naciones que comercializaran con la república islámica. Esta respondió a la nueva presión con ataques sobre barcos de guerra estadounidenses y centros militares que EE.UU. tiene en países del Golfo Pérsico.
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¿Por qué repunta el precio del petróleo y acelera la inflación?
El objetivo de Irán es reforzar el control que ejerce sobre el estrecho de Ormuz –al que bloqueó desde el estallido de la guerra en febrero y por donde antes de esa fecha discurría la quinta parte del petróleo que se comercializa a nivel mundial-, como una forma de “moneda de cambio” y arma económica principal en la crisis.

No obstante, a esta condición sucedió una nueva fase en el conflicto. Desde fines de la semana pasada, los ataques de uno y otro bando se dirigen principalmente a los barcos petroleros e instalaciones y refinadoras de crudo.
En los últimos cinco días, EE.UU. atacó ocho naves cisterna iraníes, y la república islámica hizo lo propio con igual número de petroleros de países a los que considera aliados de su oponente en las acciones militares que este emprende.
Además, los hutíes, una facción rebelde en Yemen apoyada por Irán, desde agosto aumentaron los bombardeos sobre instalaciones petroleras de Aramco –la mayor productora petrolera del mundo- y otros puntos estratégicos de Arabia Saudita, con el fin de aminorar el tráfico del crudo que atraviesa el estrecho Bab el Mandeb, que conecta el Mar Rojo con el Océano Indico y que se había convertido en una alternativa de cruce marítimo al restringido Ormuz.
En ese convulso escenario el petróleo Brent saltó ayer 3.6% a US$ 101.5 (se eleva 22% en el último mes y 53% en el año), por primera vez desde comienzos de julio y reactivó las alarmas de inflación en los mercados. El alza de precios de bienes y servicios, y las expectativas de espiral inflacionaria por el mayor costo de los combustibles, merman, a su vez, el valor de los bonos que emiten los gobiernos para endeudarse.
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¿Cómo el alza del petróleo encarece la deuda peruana?
Ello acontece con la deuda estadounidense a 10 años, cuyo rendimiento trepó hasta 4.85% ayer, un nivel considerablemente más alto que a fin del 2025 (4.15%). Esto se replica en la mayoría de economías desarrolladas y emergentes.
En Perú, el instrumento de deuda gubernamental en soles de ese mismo plazo, repunta de 5.47% a 6% en lo que va del año.
“Los rendimientos han venido subiendo principalmente por los temores inflacionarios derivados del conflicto del Medio Oriente. En general, las curvas se han empinado con los rendimientos de medio y largo plazo, aumentando más los de corto plazo. La curva americana de bonos del Tesoro ha exhibido rendimientos en picos para los plazos más largos debido a las preocupaciones sobre déficit fiscal y alto endeudamiento”, manifestó a Gestión el CEO de Tandem, Paul Rebolledo.
“Ello contagia, en cierta magnitud, al resto de tasas en el mundo. Un incremento de rendimientos desvaloriza los bonos”, dijo al señalar que, en el Perú, la inflación ante el avance del petróleo es la principal causa del encarecimiento de la deuda del Gobierno.
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¿Costarán más los créditos hipotecarios por alza del petróleo?
“El incremento de la curva (mayores tasas de bonos del Gobierno) en Perú coincide con lo que se ve en el bono del Tesoro de EE.UU. El factor común es el alza del petróleo por el conflicto en Medio Oriente, y eso mantiene la inflación alta en EE.UU. y otros países”, dijo el managing partner de Valoro Capital, Jorge Espada.
En tal contexto, se descarta que la Fed de EE.UU. baje su tasa de interés y más bien se prevé que la eleve, y similar es el panorama para el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), dijo.
De continuar altos los precios del petróleo y la inflación, el costo de financiamiento para grandes empresas de mediano y largo plazo subiría, así como para los créditos hipotecarios, estimó.
En un primer momento, los bancos estarían dispuestos a reducir sus márgenes de rentabilidad y asumir el mayor costo derivado de las más elevadas tasas de interés de la deuda del Gobierno, para no trasladarlo al público, como el que toma una hipoteca, consideró Espada.
Y es que los bancos peruanos tienden a hacer mucho “cross-selling” o venta cruzada de otros productos a los clientes con créditos hipotecarios –por ejemplo, tarjetas de crédito-, por lo que no querrían desanimarlos con tasas de interés más más altas en el financiamiento que toman para vivienda, añadió.
Pero acotó que si las presiones alcistas inflacionarias persisten o se agravan con el precio del petróleo en máximos, las entidades financieras deberán elevar las tasas de las hipotecas, que hoy, en promedio, están en torno a 7.73% en soles.
SOBRE EL AUTOREconomista periodista. Estudió economía en Pontificia Universidad Católica del Perú. Editor de Finanzas por 10 años.
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