El Hospital Regional Docente Materno Infantil El Carmen nuevamente quedó bajo la lupa de la Contraloría General de la República, que realizó una inspección para verificar sus condiciones y funcionamiento. Víctor Cabello, gerente central del sector político, institucional y económico del órgano de control, señaló que durante la visita se identificaron dos puntos de especial preocupación: los fallecimientos de menores y el manejo presupuestal.

“Ustedes mismos saben de que han habido ya cuatro muertes, pero nos han dicho de que ha habido un quinto fallecido, un neonato”, manifestó.

La Contraloría solicitó la documentación de los casos para revisar las circunstancias en que ocurrieron y determinar, de corresponder, posibles responsabilidades. “La vida humana no es solamente estadística”, enfatizó.

Otro de los aspectos observados fue el estado de los equipos médicos. Cabello señaló que encontraron un “gran deterioro en los equipos” y mencionó específicamente los ventiladores, algunos de los cuales tienen varios años de uso. El funcionario explicó que estos equipos requieren mantenimiento o renovación y que la comisión revisará si su estado tuvo alguna relación con los fallecimientos reportados. “Eso lo vamos a corroborar”, indicó, por lo que cualquier vínculo entre las fallas de los equipos y las muertes aún deberá ser establecido mediante la revisión técnica y documentaria.

La presidenta del Cuerpo Médico del hospital El Carmen, Rosa Cervera, sostuvo que la situación de los menores debe analizarse dentro de un contexto de hacinamiento y falta de recursos.

“Ya estamos en un hacinamiento total, esto es una bomba de tiempo”, afirmó, al explicar que el área de contingencia no reúne las condiciones para funcionar como una UCI pediátrica. “Ya se está hablando de una infección intrahospitalaria, de una bacteria que puede estar cobrando la vida también de estos pequeños”, declaró.

Cervera también cuestionó el caso de la lavandería, informó que la secadora volvió a quedar inoperativa y que se trata de maquinaria con 30 a 40 años de antigüedad.

“Solamente los arreglos internos que han hecho han sido básicos, porque ya no se encuentran tampoco los repuestos”, sostuvo.

Banco de sangre

Por otro lado, las gestantes y recién nacidos atendidos en el nosocomio continúan expuestos a un riesgo por la falta de autonomía de su Banco de Sangre, que permanece paralizado a la espera de la certificación de PRONAHEBAS. Aunque el establecimiento asegura contar con infraestructura, equipos, personal, reactivos e insumos, todavía depende de los hospitales Carrión e IREN para abastecerse.

“Se requieren de 35 a 40 unidades en solo media hora. No es que yo voy a esperar 6 o 7 horas; la vida se nos va en una hora si no tenemos los componentes a la mano”, advirtió la Dra. Karina Prieto.

El hospital presentó el levantamiento final de observaciones el 18 de agosto, pero la certificación continúa pendiente y se han formulado nuevos requerimientos. Prieto cuestionó la demora: “No pido dinero, no pido presupuesto al MEF; tengo todo, incluso el personal. Solo necesito que Lima me dé mi número de certificación y mis sellos de calidad”. Mientras el trámite no concluya, las emergencias que requieren sangre inmediata seguirán dependiendo de las reservas de otros hospitales, una situación que también preocupa por la atención de neonatos.

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