¿Cómo pintar lo que no podemos tocar? ¿Representar la luz si es ella quien nos permite ver? Estas interrogantes sostienen
Magnum Opus, la exposición de
Luis Miguel Portilla Tuesta. Nacido en Chachapoyas, el artista ha centrado su investigación pictórica en la materia, la percepción y, sobre todo, esa luz que se transforma. La muestra llega hasta el 3 de setiembre a la Sala Tsuchiya del Centro Cultural de Bellas Artes.
En sus cuadros, las formas surgen y desvanecen entre sombras, reflejos y capas de textura. Hay rostros, superficies y atmósferas que no se entregan al instante; el espectador debe detenerse para observar variaciones hasta dejar que la imagen termine de construirse frente a sus ojos. Esa invitación a mirar adquiere resonancia en un tiempo dominado por imágenes fugaces. Portilla Tuesta propone lo contrario: quedarse frente a una superficie, descubrir una sombra o seguir una transición lumínica. En ese ejercicio aparentemente sencillo, la pintura recupera su capacidad para producir silencio.
La luz aquí no funciona simplemente como recurso para iluminar una escena; aparece como atmósfera y como forma de transformar aquello que creemos reconocer. El título, traducible como "gran obra" u "obra mayor", adquiere un sentido menos solemne. Para el artista, la obra mayor no es necesariamente aquella considerada terminada, sino la búsqueda de una pintura que todavía está por aparecer. De allí que
Magnum Opus sea menos un punto de llegada que una estación dentro de un recorrido continuo.
"No considero esta exposición como una conclusión", explica Portilla Tuesta. "La entiendo como una estación dentro de un viaje". Esta postura define la naturaleza de su práctica: la búsqueda abierta continúa más allá del marco físico de las obras expuestas, invitando al público a sumergirse en ese proceso inacabado donde la luz no solo se observa, sino que se experimenta como presencia material y perceptiva constante.

La exposición
Magnum Opus, ubicada en la Sala Tsuchiya del Centro Cultural de Bellas Artes, marca un hito en la trayectoria de Luis Miguel Portilla Tuesta. El artista, premiado con la convocatoria “Vive Cultural 2026”, presenta una obra curada por Eleine Rodríguez Castañeda de Yance. Más que buscar respuestas definitivas sobre qué es la luz o cómo representarla, esta muestra lanza interrogantes: ¿qué percibimos realmente al observar? ¿En cuánto depende una imagen de la iluminación y en cuánto del espectador? Quizá allí resida la verdadera “obra mayor” que persigue Portilla Tuesta: no un lienzo final, sino ese instante donde una pintura deja de ser solo una imagen para revelar algo que el ojo ignoraba hasta entonces. Se trata de transformar lo visible en algo nuevo para la mirada. La muestra se extenderá del 20 de agosto al 3 de setiembre, con visitas de martes a domingo entre las 10 y las 6 p.m., ubicada en Jirón Huallaga 426, Centro Histórico de Lima.
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