TURANDOT 100, una producción del Programa Ópera Italia, llegará al Gran Teatro Nacional los días 27 y 28 de agosto a las 8 p. m. Esta puesta busca recuperar la dimensión mítica de la obra mediante un formato de concierto teatral donde música, interpretación dramática y proyecciones se entrelazan.

Turandot, la última ópera de Giacomo Puccini, es una pieza que parece resistirse al paso del tiempo. A cien años de su estreno en el Teatro alla Scala de Milán, la historia de la princesa que convirtió el amor en un desafío a muerte vuelve a Lima para enfrentarse, una vez más, a sus propios enigmas.

La trama transcurre en una China legendaria, pero su conflicto es universal. Turandot ha decidido no entregarse a ningún hombre y somete a sus pretendientes a tres enigmas: quien los resuelva obtendrá su mano; quien falle, morirá. La llegada del príncipe Calaf altera ese orden. Resuelve los acertijos y, cuando parece haber ganado, plantea uno propio: si Turandot descubre su nombre antes del amanecer, podrá ordenar su muerte.

Turandot

El centenario tiene además una particularidad histórica. Puccini murió en 1924 sin concluir la partitura, por lo que Franco Alfano completó posteriormente la obra a partir de los manuscritos dejados por el compositor. El estreno oficial tuvo lugar en 1926, bajo la dirección de Arturo Toscanini, y desde entonces Turandot ocupa un lugar central en la historia de la ópera.

En ella, Puccini llevó su lenguaje musical a una escala monumental. Grandes masas corales, una orquesta de extraordinaria riqueza, escenas ceremoniales y momentos de intimidad conviven en una partitura que parece anticipar, por su fuerza visual y dramática, una sensibilidad cinematográfica.

La dirección musical estará a cargo del italiano Lorenzo Tazzieri, fundador y director artístico del Programa Ópera Italia, con una trayectoria que lo ha llevado a trabajar en más de 25 países. La puesta escénica corresponde al director italiano Luigi Orfeo, quien propone alejarse de una mirada meramente decorativa o exótica para concentrarse en el carácter de mito que atraviesa la obra.

Turandot El elenco que presenta esta producción reúne voces internacionales y talento latinoamericano para dar vida a los personajes centrales. La soprano italiana Clarissa Costanzo asumirá el papel de Turandot, mientras que el tenor Davide Piaggio interpretará a Calaf. A su lado, la soprano chilena Marcela Gonzáles dará voz a Liù y el cantante lírico peruano Carlos Martínez encarnará a Timur. Completan el reparto el barítono italiano Marco Camastra como Ping, quienes junto al Coro Nacional del Perú bajo la dirección de Javier Súnico Raborg y el Coro Nacional de Niños del Perú dirigido por Mónica Canales, darán forma sonora a la obra. El respaldo institucional de esta puesta en escena es sólido: el Programa Ópera Italia cuenta con el apoyo de la Embajada de Italia en el Perú y el Istituto Italiano di Cultura de Lima, además del compromiso de patrocinadores privados. La dimensión musical dependerá de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Bicentenario y la Banda Sinfónica de la Universidad Nacional de Música. En Turandot, el coro trasciende su función habitual para convertirse en un personaje colectivo: representa al pueblo de Pekín, transitando desde el temor hasta la violencia, pasando por la súplica para culminar en una celebración. Este grupo amplifica la tensión narrativa construida sobre el poder, el deseo y el miedo. Un siglo después de su estreno, la obra plantea nuevamente qué sucede cuando alguien que ha edificado su existencia alrededor del miedos se encuentra finalmente con aquello que no puede controlar; quizás por eso sus enigmas siguen sin envejecer.

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