La investigación destaca que esa "sopa de metales" podría contener elementos esenciales para turbinas eólicas, paneles solares y vehículos eléctricos, aunque se necesita más análisis.

El volcán Soufrière Hills, ubicado en Montserrat (Reino Unido), esconde bajo su superficie un valioso depósito de fluidos termales. Este sistema volcánico activo —que permanece en pausa eruptiva desde febrero de 2010— alberga elementos indispensables para la fabricación de turbinas eólicas, paneles solares y vehículos eléctricos. Especialistas de la Universidad de Oxford, cuya investigación figura en la revista Geophysical Research Letters, examinaron este sistema sin recurrir a perforaciones en la zona.

Un equipo científico analizó miles de registros de ondas P y S procedentes de eventos sísmicos entre 1996 y 2007, detectados por la red de monitoreo en Montserrat. A partir de esa información técnica, los especialistas construyeron una tomografía tridimensional que funciona como una radiografía del subsuelo. Aquella herramienta permitió identificar con exactitud las variaciones de velocidad que sufren las vibraciones al cruzar los diferentes materiales geológicos de la isla del Caribe.

El equipo académico describe este concentrado líquido y caliente a varios kilómetros de profundidad como una "sopa de metales", abriendo nuevas vías para la minería sostenible del futuro. Aquella formación geológica resulta clave para la transición energética, pues alberga elementos indispensables en la fabricación de turbinas eólicas, paneles solares y vehículos eléctricos.

Los investigadores sugieren realizar análisis geoquímicos para determinar la viabilidad comercial del depósito en el volcán Soufrière Hills. Foto: NASA La investigación original, publicada en Geophysical Research Letters, revela una anomalía a 1,8 y 2,5 km de profundidad bajo el volcán Soufrière Hills, muy cerca del conducto eruptivo. Esta formación abarca un kilómetro en un sentido y 1,5 en el eje norte-sur. La particular relación de velocidad entre los impulsos sísmicos detectados apunta a rocas impregnadas de agua o fluidos salinos, no a magma incandescente. Dicho hallazgo se respalda con vestigios líquidos recuperados previamente a 1.485 metros dentro de un pozo exploratorio. Dichas muestras contenían vetas de cuarzo con salinidad de hasta 56% de cloruro sódico, además de altos contenidos de plomo, zinc y cobre. Sin embargo, los autores aclaran que todavía no existe una muestra directa del cuerpo detectado. Aunque la señal corresponde a una lente de salmuera magmática potencialmente rica en minerales, los hallazgos actuales no garantizan la presencia de un depósito explotable ni aseguran su viabilidad comercial. Para confirmar esto, los investigadores sugieren realizar análisis geoquímicos para determinar la factibilidad del proyecto. La relevancia de este estudio científico en Monterrat radica tanto en los recursos potenciales como en la tecnología aplicada. Entre el 60% y el 80% de los yacimientos metálicos surgen de procesos magmático-hidrotermales, por lo que los volcanes activos albergan energía geotérmica y elementos disueltos en fluidos salinos. Este enfoque revoluciona la búsqueda de metales críticos al explorar zonas antes inaccesibles. No obstante, es crucial recordar que la detección de fluidos no equivale automáticamente a un yacimiento listo para la extracción industrial inmediata. La confirmación final dependerá de los nuevos estudios geoquímicos propuestos para evaluar con precisión el valor económico del depósito identificado bajo las cenizas volcánicas del Caribe. Resulta indispensable precisar la salinidad exacta, química, volumen y concentración en la reserva subterránea. Dado que las ondas sísmicas no confirman si la lente profunda conecta con los sistemas hidrotermales someros ni miden contenido metálico directo, el grupo experto sugiere realizar análisis geoquímicos y electromagnéticos para rastrear el origen de los fluidos. La constatación final requerirá una perforación exploratoria, labor compleja por el calor extremo y el entorno volcánico. A modo de paso previo, los científicos evaluarán la dispersión sísmica. "Los métodos de imagen pasiva pueden proporcionar una resolución adecuada para localizar estos objetivos", afirman los responsables en Geophysical Research Letters, técnica promovida por la Universidad de Oxford que busca mitigar riesgos en futuras campañas extractivas.

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