Sin embargo, Gestión pudo conocer que hasta la fecha los tres continúan en carrera. Eso tampoco descarta que la aeronave de Lockheed Martin pueda ser elegida. El excomandante general de la FAP y actual miembro del Consejo Consultivo institucional, Alfonso Artadi, ratifica la información y señala que el proceso sigue abierto y que “no es cierto que se haya optado aún por los F-16”.
“Están en concurso los tres sistemas de armas: el Gripen de Suecia, el Rafale de Francia y el F-16 de Estados Unidos. Los tres siguen en carrera”, precisó.
Tres competidores en carrera
Hoy compiten formalmente, como lo hemos venido informando, tres plataformas:
- Saab JAS 39 Gripen (Suecia)
- Dassault Rafale (Francia)
- F-16 Fighting Falcon (Estados Unidos), en su versión Block 70
Artadi subrayó que se trata de “sistemas de armas” y no solo de aeronaves. Es decir, el paquete incluye radares, misilería aire-aire y tierra-aire, entrenamiento, soporte logístico, infraestructura y sostenimiento de largo plazo.
No obstante, el excomandante general de la FAP deja en claro que el requerimiento es de 24 aeronaves, ni más, ni menos.
“El tener 24 naves tiene un sustento operativo. No es un capricho”, enfatizó en entrevista con el programa Edición Especial. Añadió que no sería serio reducir el número “porque no alcanza el presupuesto” si el requerimiento técnico es otro.
¿Quién toma la decisión?
Artadi conversó con Gestión, y aseguró que uno de los puntos menos comprendidos del debate es el proceso institucional. Según explicó el excomandante general, la FAP no decide la compra.
“La FAP no ha tomado ninguna decisión. No puede tomar esa decisión. Simplemente propone al más alto nivel qué es lo que el país necesita”. La recomendación técnica, fruto de más de una década de estudios, ya fue entregada; no obstante, el cierre del proceso recae en manos del Consejo de Defensa Nacional. Este órgano está presidido por el jefe de Estado, José Jerí. Según Artadi, para avanzar se requiere una “orientación política y estratégica del más alto nivel”, es decir, que exista una decisión presidencial que funcione como documento base. Solo así la agencia de compras del Ministerio de Defensa podrá ejecutar la adquisición formalmente. El analista político Andrés Gómez de la Torre, exdirector de la Escuela de Inteligencia Nacional, asegura que el tema ha mutado: dejó de ser un análisis técnico para convertirse en una cuestión política y de posicionamiento internacional. Sobre los rumores circundantes, el Ministerio de Defensa mantiene un silencio misterioso que, según explicó Gómez de la Torre, contribuye más a la especulación que a la claridad. En cuanto al componente estadounidense, en septiembre de 2025 el Departamento de Estado aprobó una posible venta al Perú de 12 F-16 Block 70 por un valor estimado de US$ 3,420 millones.
LEA TAMBIÉN: EE.UU. ofrece a Perú solo 12 aviones de combate F-16 por US$ 3,420 millonesEl paquete incluiría 10 F-16C y 2 F-16D, equipados con motores F110, radares AESA AN/APG-83, misiles AIM-120 AMRAAM y AIM-9X Sidewinder, entre otros sistemas. Sin embargo, la FAP ha señalado que su requerimiento operativo es de 24 aeronaves. Esta discrepancia entre la oferta estadounidense —que cubre solo la mitad del pedido— y el requerimiento institucional abre interrogantes sobre el alcance financiero del proyecto y si será necesario un segundo paquete. Consultada por Gestión, Lockheed Martin indicó que las notificaciones al Congreso de EE.UU. reflejan valores máximos estimados y no precios contractuales definitivos. El costo final depende directamente de la configuración, armamento, entrenamiento, mantenimiento e infraestructura solicitada por el cliente. “No se podría proceder con la compra si no tiene el visto bueno del presidente, pero tiene que ser explicado con un sustento extremadamente técnico”, sostuvo Artadi al respecto. La decisión final, pues, dependerá de cómo la administración actual interprete estos datos técnicos y decida su posición estratégica frente a las opciones internacionales disponibles para modernizar la Fuerza Aérea Peruana.
La compañía aclaró que el número de aeronaves y el financiamiento se definen en un proceso intergubernamental entre la FAP y el Gobierno de Estados Unidos.
“Si se elige el F-16 es evidente que esto está enganchado a todos los mensajes, procesos y actuaciones que ha hecho la diplomacia peruana para alinearse a la política exterior, hemisférica, a los Estados Unidos y al gobierno de Trump y a sus acciones para contrarrestar la presencia de China en el continente. No solo pesará los factores técnicos”, añadió Gómez de la Torre.
Puedes leer la entrevista completa aquí: Compra de aviones para la FAP: Lockheed Martin sigue en carrera y defiende su presupuesto
El espejo colombiano: ¿por qué ganó el Gripen?
Tras un proceso similar, con los mismos finalistas (Gripen, Rafale y F-16), el gobierno de Gustavo Petro optó por el Gripen sueco.
La Contraloría General de la República aprobó la compra de 17 aeronaves por 3,135 millones de euros bajo un esquema de contratación directa permitido para el sector Defensa. En diciembre de 2025, el presidente colombiano defendió la elección argumentando que no aceptaría aeronaves de “segunda o tercera mano” y destacó los beneficios industriales.
Según el análisis técnico de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, el Gripen destacó por:
- Menor costo por hora de vuelo
- Configuración monomotor (menor gasto de mantenimiento)
- Capacidad para operar en pistas cortas
- Plazos de entrega más rápidos
- Esquema de compensaciones (offset) con componente social e industrial
El contrato incluyó entrenamiento, soporte logístico y armamento estratégico bajo un esquema de offsets sin incrementar el valor del acuerdo.
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¿Qué falta para que Perú decida?
La respuesta es clara: Perú no ha optado oficialmente por ningún sistema, pues la decisión aún está pendiente. De acuerdo con el analista Artadi, el proceso se encuentra en una etapa clave pero sin definición política formal. En términos concretos, faltan cuatro pasos esenciales para avanzar: la orientación estratégica del Consejo de Defensa Nacional, la decisión presidencial que habilite la compra, la estructuración financiera definitiva y la ejecución por parte de la agencia de compras del Ministerio de Defensa.
"Es una disyuntiva muy compleja para el gobierno. Se ha complejizado"', añadió Gómez de la Torre al analizar las variables. Explicó que no se habían producido los incidentes lamentables con Colombia y que no teníamos a un Trump 2 tan agresivo con una diplomacia hemisférica tan fuerte, lo cual facilitaba el panorama anterior.
Mientras tanto, las tres propuestas continúan en evaluación. El debate trasciende lo técnico para volverse geopolítico e industrial: alineamiento estratégico, transferencia tecnológica, financiamiento y sostenibilidad de largo plazo serán variables determinantes. "Este es un tema de interés nacional. Es importante su difusión para la salud del proceso y que todos los peruanos se involucren, ya que la seguridad nacional nos involucra a todos", afirmó Artadi.
Escribo sobre política, economía, defensa y afines. Nueve años contando historias y analizando problemáticas en prensa escrita, radio y televisión.
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