por Redacción RPP

Del breakdance a la fábrica, los robots humanoides de los Juegos de Pekín mostraron este martes un repertorio que combina habilidades cada vez más vistosas con otras bastante menos espectaculares, pero más importantes para su futuro fuera de las pistas.

Este martes, en Pekín, los robots humanoides presentaron un repertorio que mezcla habilidades vistosas con tareas prácticas para su futuro. La penúltima jornada incluyó relevos sin testigo, breakdance y tenis de mesa. B-BOT Lu Xiaoming ganó la final de baile por 13-0.

Más cerca del trabajo real, las máquinas localizaron productos en supermercados o montaron componentes industriales. Esto representa 21 de las 51 pruebas, una apuesta para desplazar el foco desde lo deportivo hacia aplicaciones comerciales y uso en hogares.

La penúltima jornada mezcló relevos, salto de altura, tira y afloja, baile y tenis de mesa con pruebas que llevaron a las máquinas a reponer productos en un supermercado o montar componentes en una línea industrial. La competición encara así su recta final entre el espectáculo que llama la atención en las redes sociales del país y el objetivo que China quiere impulsar más allá de las medallas: acelerar el salto de los humanoides de los laboratorios a aplicaciones reales. Los relevos de 4x100 metros prescindieron precisamente del testigo: el cambio se completa cuando los cuerpos de los dos robots se solapan dentro de una zona delimitada. Más ritmo tuvo el breakdance, con robots capaces de girar sobre la cabeza y apoyarse sobre las manos, y otros que parecían haber preparado la competición repasando algunas de las actuaciones olímpicas más recordadas por razones distintas a las medallas. B-BOT Lu Xiaoming terminó imponiéndose en la final por 13-0. A pocos metros de las pistas, otros robots afrontaban tareas menos vistosas, pero más cercanas al trabajo para el que algún día podrían ser utilizados. En el escenario de supermercado, las máquinas tuvieron que localizar productos de acuerdo con un pedido, reponer estanterías y devolver a su sitio artículos mal colocados, mientras que en el industrial debían transportar materiales y montar componentes en una línea de producción. Los escenarios de aplicación representan 21 de las 51 pruebas de esta edición, una apuesta de la organización por desplazar el foco desde las capacidades deportivas hacia posibles usos comerciales. Entre robots que bailan, saltan o juegan al tenis de mesa, la pregunta que queda fuera de la pista es precisamente esa: cuánto de lo que funciona en un escenario preparado para una competición está listo para hacerlo también en un supermercado, una fábrica o un hogar reales. Los Juegos Mundiales de Robots Humanoides han captado la atención de cientos de curiosos. Uno de los deportes que más concitó la atención del público fue el fútbol de robots humanoides.

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