Mientras Keiko Fujimori tilda de “prematura” la interpelación al ministro Rafael Belaunde, en 2021 su bancada promovió la misma medida contra el Gabinete saliente a solo 15 días de asumir el cargo.

La presidenta de la República, Keiko Fujimori, calificó de “prematura” la moción de interpelación presentada contra el ministro de Defensa, Rafael Belaunde. Su postura recibió también el respaldo de Renovación Popular, tras el anuncio de una segunda moción de interpelación, esta vez contra el ministro del Interior, César Astudillo.

Frente a la moción impulsada por Marino Lavado de Juntos por el Perú, la mandataria sostuvo que el tiempo transcurrido desde la juramentación del equipo ministerial resulta insuficiente para presentar una medida de esta naturaleza. "Con referencia a la interpelación [al ministro de Defensa] bueno, llevamos un poquito más de dos semanas. La verdad que nos parece prematuro", declaró la presidenta sobre la iniciativa legislativa.

No obstante, los registros parlamentarios de 2021 muestran una contradicción histórica: desde Renovación Popular promovieron iniciativas idénticas mediante citaciones e interpelaciones a los ministros del expresidente Pedro Castillo. Esto ocurrió a solo 15 días del inicio de la gestión de ese gobierno, lo que evidencia un patrón recurrente en el rol fiscalizador hacia los gabinetes.

Integrantes de la bancada celeste tildaron de "obstruccionista" la moción promovida por la oposición contra los titulares de Defensa e Interior. El diputado Frank Krklec expresó, a través de su cuenta de X, que los pedidos de interpelación contra las carteras se dan en ánimos de “sabotear” al gobierno. "Inaceptable la irresponsabilidad de la izquierda al sumar la interpelación del Ministro del Interior al de Defensa", argumentó el congresista. Para Krklec, una oposición responsable fiscaliza; una oposición obstruccionista solo sabotea.

Krklec añadió que los ministros deben rendir cuentas al Congreso, pero los mecanismos de control político no pueden convertirse en represalias de los perdedores en elecciones: "El país exige trabajo, no revanchismo".

Por su parte, el diputado Christian Aranda cuestionó la inmediatez de la medida planteada por Juntos por el Perú tras la presentación de las políticas de gobierno en materia de seguridad. El parlamentario indicó, a través de sus redes, que este tipo de citaciones desgasta la fiscalización parlamentaria antes de tiempo.

La tensión se agrava al considerar que Renovación Popular encabezó las primeras solicitudes contra el gabinete entrante de Pedro Castillo en agosto de 2021. Esa acción fue un precedente directo del comportamiento actual, donde la oposición busca interpelar a los ministros Belaunde y Astudillo apenas dos semanas después de asumir sus funciones.

El congreso peruano se enfrenta nuevamente al debate sobre el equilibrio entre fiscalizar y obstruir. Mientras Renovación Popular defiende que no debe haber represalias políticas, la oposición insiste en su derecho a interpelar. Sin embargo, la cronología de los hechos sugiere que ambos bandos aplican criterios similares cuando cambian las administraciones.

La presidenta Fujimori insiste en que el plazo es corto para evaluar un gabinete nuevo. "Llevamos un poquito más de dos semanas", reiteró su argumento central. Por ello, la bancada celeste ve la moción actual como una repetición innecesaria de tácticas que ellos mismos utilizaron contra Pedro Castillo.

Así, el debate se centra en si la interpelación es un mecanismo legítimo de control o una herramienta de desgaste político intencional. La respuesta dependerá de cómo el Congreso decida enfrentar esta nueva ronda de tensiones institucionales.

"Fiscalizar es necesario, pero hacerlo por deporte termina haciendo que nadie te tome en serio cuando realmente importa", advirtió ayer el diputado Aranda. Su crítica se centró en la premura del oficialismo: "Ayer el Ministro del Interior presentó su plan de acción y hoy, la bancada de Juntos por el Perú ya quiere interpelarlo". El legislario destacó que el Gobierno ni siquiera cumple un mes de juramentado para enfrentar este tipo de cuestionamientos. "Si siguen a este ritmo, para cuando haya un verdadero problema que fiscalizar, ya habrán gastado todas sus interpelaciones en la bienvenida", manifestó con preocupación. Aranda señaló que esta actitud poco seria fue replicada por el mismo sector que ahora critica al Gobierno: hace tiempo, Keiko Fujimori también interpeló a Pedro Castillo apenas asumió su cargo.

A estas posiciones críticas se sumó la diputada Roxana Rocha, quien lamentó el nivel de confrontación impulsado por los sectores de oposición en las primeras semanas de la gestión actual. "Yo esperaba por lo menos una oposición responsable, pero no una oposición por oposición", expresó vía Canal N. La parlamentaria de Renovación Popular aclaró que cualquier control político es saludable para la democracia, sin embargo, convertirlo en la única agenda no beneficia a la nación. "(…) La verdad que esa situación no nos lleva a nada bueno. Cualquier oposición es saludable, pero llegar a la confrontación y que esa sea su agenda, eso no es bueno para nuestro país", dijo.

En el mismo sentido, la senadora Lourdes Alcorta rechazó tajantemente el control político ejercido por las bancadas de izquierda desde hace apenas unos días. La legislaria acusó a dichos sectores de buscar activamente la desestabilización del gabinete ministerial desde su instalación oficial. "Es lo único que saben hacer…. Fregar. Interpelar. Lo van a hacer con todos los ministros…. Uno por uno", se pronunció Alcorta a través de su cuenta en X. Según ella, aún no se han terminado de instalar y ya arrancaron con este objetivo.

Antecedentes

A pesar de las críticas actuales hacia la oposición por aplicar mecanismos de fiscalización apenas pocas semanas después de la juramentación, los antecedentes históricos del Congreso demuestran que las bancadas que hoy exigen prudencia actuaron exactamente igual en el pasado. Tras la asunción del gabinete encabezado por Guido Bellido el 29 de julio de 2021, los bloques de Renovación Popular y Fuerza Popular, junto con Avanza País, desplegaron una serie de medidas de control político contra diversos ministros de Estado.

El 5 de agosto de 2021, a una sola semana de iniciado el gobierno anterior, el excongresista José Cueto de Renovación Popular presentó dos mociones para citar al entonces presidente del Consejo de Ministros, Guido Bellido, y al exministro del Interior, Juan Carrasco Millones. Las iniciativas continuaron el 12 de agosto, fecha en que Fuerza Popular, con el respaldo de agrupaciones aliadas, formalizó la moción para interpelar al entonces canciller Héctor Béjar.

El documento justificó el pedido en múltiples puntos: la posible salida del Perú del Grupo de Lima, la falta de pronunciamiento sobre la situación política en Venezuela, Cuba y Nicaragua, sus antecedentes como fundador del Ejército de Liberación Nacional, así como la propuesta de reorganizar Unasur. Esta historia demuestra que la confrontación temprana no es una novedad de esta gestión.

El pedido de interpelación contra Héctor Béjar se mantuvo vigente hasta que este renunció al cargo de ministro de Relaciones Exteriores el pasado 17 de agosto, tras permanecer en la cartera tan solo 19 días. Sin embargo, esa dinámica de citaciones y cuestionamientos no es exclusiva del gobierno anterior; tras la juramentación del nuevo Gabinete bajo Luis Galarreta el 28 de julio, las bancadas parlamentarias asumieron roles invertidos para hacer uso de estas herramientas. El 4 de agosto, la bancada Ahora Nación solicitó la presencia del canciller Carlos Espá ante el Congreso para explicar los detalles sobre la posible incorporación del Perú al Escudo de las Américas.

Pocos días después, el 13 de agosto, Juntos por el Perú impulsó una serie de citaciones contra Luis Galarreta, Guillermo Shinno (Energía), Rafael Rey (Transportes) y José Chang (Educación). Estas demandas buscaban respuestas sobre las protestas y los bloqueos ocurridos en la carretera Federico Basadre, infraestructura vital que conecta Ucayali con el resto del país. En la misma fecha se solicitó citar al ministro de Economía, Elmer Cuba, específicamente para tratar el tema de las pensiones de los maestros jubilados.

El 14 de agosto, el diputado Marino Lavado formalizó la moción de interpelación contra el ministro de Defensa, Rafael Belaunde. La cuestión giró en torno a los aportes de campaña recibidos por parte de Evangelina Arias de Sologuren, titular de Minera Poderosa, y a la actuación de las Fuerzas Armadas en Pataz. Finalmente, el 19 de agosto se solicitó citar al ministro de Agricultura, Marco Vinelli, para responder sobre la prevención ante El Niño y la reorganización de su ministerio.

"El fujimorismo está cosechando lo que ha sembrado"

Frente a estos cuestionamientos del oficialismo, el politólogo Edgar Manyari, en diálogo con La República, señaló que la actitud actual del fujimorismo responde a una línea de conducta observada desde gestiones anteriores como la de Pedro Pablo Kuczynski y consolidada durante el mandato de Pedro Castillo. "Realmente el obstruccionismo del gobierno no comienza con Castillo, comienza con Kuczynski", explicó Manyari. Añadió que en esa época no estaba Renovación Popular, pero sí el fujimorismo como mayoría absoluta en el Congreso.

"Con Castillo la cosa se exacerbó. Estuvieron aliados a Renovación Popular. Entonces, el fujimorismo está cosechando lo que ha sembrado, como dice la Biblia: Cosecharás lo que siembras", sostuvo el especialista al analizar las acciones de los partidos políticos. Manyari también abordó la pérdida de credibilidad y el cambio de discurso según ocupen la posición de gobierno u oposición, señalando que esta práctica es recurrente en toda América Latina.

"Lamentablemente es una constante no solo en el Perú, sino en toda América Latina, donde los partidos cambian de posición respecto a cómo están, de qué lado de la mesa se encuentran", afirmó para La República. En su análisis sobre el contexto político nacional, el experto destacó que existe un sistema político muy mal elaborado. "En el caso en particular del Perú, además de esa actitud, existe un sistema político que está muy mal elaborado, donde se ha cambiado de régimen de facto: hemos pasado de un régimen presidencialista a un régimen parlamentario", señaló Manyari al evaluar la situación actual.

El analista Manyari cuestionó la falta de preparación del Ejecutivo respecto a planes de prevención y la respuesta del gabinete frente a los compromisos durante la contienda electoral. "Ella señalaba que tenía soluciones para cada cosa y que al día siguiente de tomar el poder ya iba a empezar a solucionar problemas de seguridad y vemos que no tiene nada", manifestó Manyari.

"Hemos escuchado al ministro Vinelli que dice que no tienen plan contra el Niño. Fue un fenómeno que se viene manifestando casi desde el año pasado. Entonces, es un gobierno completamente improvisado que mintió a la población para decir que tenía equipos y planes y no tiene ni una ni otra cosa", añadió.

"Y el resultado que se viene puede ser muy malo para el país, más allá del gobierno. Porque todo indica que este Niño va a ser altamente destructor", manifestó Manyari.

Respecto a la legitimidad de las recientes mociones interpuestas contra los ministros de Defensa e Interior, el especialista defendió el uso del control político y advirtió una falta de planificación estratégica en dichas carteras. "Es totalmente legítimo que la oposición haga esa interpelación", manifestó Manyari.

"Es evidente que no hay un plan ni hay nada respecto a cómo acabar con la inseguridad. Por eso la interpelación ministerial está plenamente justificada", añadió.

Manyari señaló que el grupo político de gobierno debe asumir las consecuencias de las posturas confrontacionales que sostuvo en el pasado. "El fujimorismo está acostumbrado a polarizar. Si no son ellos, es el comunismo, y eso es completamente falso", manifestó el politólogo.

"Estamos ante un escenario político en el cual el principal actor, que es el fujimorismo, cosecha lo que sembró a lo largo de la campaña; es decir, niveles de desunión y desintegración nacional que ponen en peligro la estabilidad del país, tanto política como económica".

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