Las ciudades sudamericanas presentan un rango salarial de US$594 a US$853, contrastando con Europa y Norteamérica, que superan los US$1.300.

El informe Mapping the World's Prices 2026, elaborado por Deutsche Bank Research Institute, revela que ninguna de las principales urbes de América Latina logra acercarse a los niveles registrados en Europa. Este estudio compara salarios, precios y servicios en 69 ciudades de seis continentes. En el ranking global, Ciudad de México encabeza la región con un salario promedio neto de US$1.059 mensuales, ocupando el puesto 57.

Suena paulista se ubica en el lugar 58 con US$853, seguida por Buenos Aires (US$842), Santiago de Chile (US$798), Bogotá (US$718) y Río de Janeiro (US$594). Mientras los salarios netos de las ciudades sudamericanas analizadas se mueven entre estos valores, Europa presenta un rango de US$1.300 a US$8.400. Norteamérica oscila entre US$1.100 y US$7.600, Oceanía registra cifras entre US$2.800 y US$4.400, Medio Oriente entre US$1.200 y US$4.400 y Asia entre US$426 y US$4.000.

Africa se ubica entre los extremos más bajos con cifras que van de US$220 a US$1.700. El desempeño latinoamericano tampoco ha sido uniforme durante la última década. Bogotá registra el mayor crecimiento acumulado entre las ciudades de la región consideradas en el estudio, con un aumento del 74%. Ciudad de México avanzó 52,4% y São Paulo, 32%, mostrando una trayectoria desigual frente al resto del continente.

En el extremo opuesto a los líderes regionales aparecen tres ciudades con caídas en sus salarios netos. Buenos Aires registró un descenso del 5%, Santiago de Chile sufrió una reducción de 5,4% y Río de Janeiro experimentó la mayor caída de todas, con un retroceso del 12,6%.

¿Por qué hay tanta diferencia entre los sueldos?

Pero, según Clara Inés Pardo, académica y doctora en Economía de la Universidad del Rosario, no basta con atribuir estas cifras únicamente a la riqueza relativa de cada localidad. "La brecha salarial no debe interpretarse únicamente como una diferencia entre ciudades 'ricas' y 'pobres'", dijo a Bloomberg Línea.

Para Pardo, este fenómeno refleja diferencias profundas en productividad, estructura económica, formalidad laboral e inversión, así como la capacidad de las empresas para generar empleos de mayor valor agregado. La productividad ocupa un lugar central en esa explicación, pues los ingresos sostenibles están ligados al valor que genera cada trabajador.

"América Latina arrastra una brecha importante en este aspecto: entre 1991 y 2024 la productividad laboral de la región creció apenas un 0,9% anual, frente a un 1,2% en los países de la OCDE". Esto limita la capacidad de las empresas para pagar salarios altos, señalando el obstáculo estructural que enfrenta la región frente al resto del mundo.

Leer artículo completo en larepublica.pe →