Puno registra más de 35 incendios forestales en lo que va del año, una cifra menor al periodo anterior según John Zea Béjar, jefe de la Compañía de Bomberos N.° 42. La reducción se atribuye a una intervención constante por parte de las autoridades, aunque el riesgo persiste debido a condiciones secas y la posibilidad de nuevas quemas descontroladas que podrían extenderse sin control.

Según informes oficiales, la mayoría de estas emergencias ocurrió en las riberas del lago Titicaca. Los siniestros afectaron principalmente totorales y pastizales secos, zonas vitales para la fauna y flora silvestre. Las autoridades advierten daños en espacios naturales y riesgo para propiedades cercanas a estos ecosistemas vulnerables.

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Zea Béjar atribuyó la mayoría de los casos a quemas realizadas por pobladores sin control del fuego. «Esto es mano del hombre», afirmó el responsable al referirse al origen de estos siniestros, señalando que algunas personas prenden terrenos para habilitar áreas destinadas al cultivo o la construcción.

El reporte también señala que los incendios dañaron bienes de pobladores. Además, algunas personas que informaron sobre estas quemas afrontaron represalias, incluida la pérdida de sus puestos de trabajo, lo que complica el combate contra el fuego.

Riesgo por sequía

El déficit de agua y el Fenómeno El Niño podrían prolongar la sequía hasta enero. Este escenario aumenta la vulnerabilidad de totorales, pastizales y áreas cercanas a viviendas. Ante esta situación, las autoridades pidieron evitar quemas indiscriminadas y comunicar de inmediato cualquier incendio.

La recomendación busca reducir la afectación ambiental, proteger bienes de la población y facilitar una respuesta oportuna ante nuevos focos de fuego.

(Foto: Víctor Juárez / FZS Perú)

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