La difícil situación económica obligó a Christian Katz a poner en pausa sus estudios. Su madre sustentaba la casa con la venta diaria de desayunos, negocio al que él se sumó para colaborar con los gastos, volviendo casi imposible costear su formación. Alejado de los libros por un tiempo, distintas vivencias despertaron nuevamente sus ganas de entrar a la UNI. Una de las más decisivas fue conocer a Jorge, un excompañero de trabajo, quien le contó que le había tomado más de un año entender temas básicos en Matemática para poder avanzar. Ver esa perseverancia lo hizo confrontar su propia historia.
"Yo decía: '¿cómo es que él no se rindió y yo sí? Su historia me inspiró. Le costó bastante, pero no se rindió", detalló. El empujón final vino de la mano de la docencia en pleno confinamiento. Christian ayudó a su primo a superar sus problemas en matemáticas para postular a la UNI. Explicar cada ejercicio le devolvió la confianza y reavivó su pasión, pero ver ingresar a su familiar a una universidad tan prestigiosa fue la señal definitiva para volver a postular.
Inspirado por historias de perseverancia y su experiencia enseñando a su primo durante la pandemia, Katz decidió retomar sus estudios y prepararse exhaustivamente para el examen de admisión. El impulso que motivó a Christian a postular nuevamente a la UNI fue el resultado de este proceso. Tras superar las barreras financieras iniciales, la interacción con Jorge marcó un hito crucial en su mentalidad. La enseñanza posterior consolidó esa decisión, transformando una necesidad académica en un proyecto viable. Así, lo que comenzó como una pausa forzada por la economía se convirtió en una carrera decidida hacia el éxito universitario.
«¿Por qué no intentarlo?» Esa pregunta, surgida tras una experiencia previa que lo despierta, marcó el inicio. Al principio optó por ir con calma; habían pasado años y sabía que un examen como el de la UNI exige un nivel mucho más alto de lo normal. Christian revisó las dificultades de su anterior intento e identificó que debía reforzar varias materias, especialmente química. Por ello, retomó los contenidos desde lo más básico. Su preparación se extendió durante cinco meses en la Academia Pedro Villena. Allí asistía a tres turnos y complementaba las clases con estudio en casa, dedicando parte de sus jornadas a revisar videos sobre esta asignatura. Conforme avanzó, distribuyó su tiempo entre química, matemática, física y las demás materias del examen. Además, se apoyó en sus profesores para recuperar conocimientos que había dejado de practicar. Su objetivo inicial era medir cuánto había progresado, no alcanzar el primer puesto. Sin embargo, el resultado del examen le permitió obtener una vacante en Matemática y ubicarse en el primer lugar del proceso de admisión de la UNI. «Vamos a intentar'», fue su decisión final tras años de espera para volver a postular.
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