Casi un año después del naufragio, el rescate cerca de las Islas Marshall confirmó un hito asombroso. Expertos navales de la Secretaría de Marina validaron la hazaña, pues la ruta coincide con la corriente ecuatorial del norte. Cinco marineros aztecas —Salvador Ordóñez, Jesús Vidaña y Lucio Rendón, además de dos compañeros— zarparon el 28 de octubre de 2005 desde San Blas, Nayarit. Lo que inició como una faena rutinaria de captura de tiburones se transformó en una prolongada odisea en alta mar. Tras perder su equipo de captura, agotaron el combustible mientras intentaban recuperarlo y la brisa los alejó de las islas Marías. "El viento empezó a llevarnos", recordó Ordóñez al describir el inicio del extravío, según The Guardian.

Los tres sobrevivientes Salvador Ordóñez, Jesús Vidaña y Lucio Rendón naufragaron a la deriva tras perder el control de su frágil embarcación por el viento y el oleaje. Privados de comunicación, sobrevivieron con escasa comida durante meses mientras el bote cruzaba el Pacífico hacia Oceanía. Pese a las dudas sobre su historia, los sobrevivientes aceptaron someterse a un polígrafo para demostrar que no eran narcotraficantes. El sorpresivo hallazgo conmovió a sus allegados, quienes vivieron la incertidumbre sin noticias, según informó La Nación. Regresaron a casa tras el rescate en agosto de 2006.

Sin motor ni auxilios, la corriente ecuatorial del norte arrastró hacia el oeste a la pequeña embarcación. Los tripulantes recolectaron agua pluvial y fabricaron anzuelos con cables para ingerir peces y aves marinas que aterrizaban en el bote. "Nunca nos enfermamos, nunca tuvimos dolor de cabeza ni de estómago. El pescado crudo nunca nos hizo daño", afirmó el sobreviviente a su llegada a Majuro, según reporta El País.

No obstante, dos hombres no resistieron: el dueño de la nave, Juan David, y otro apodado 'El Farsero'. Estos murieron tras negarse a consumir alimentos sin cocinar; sus cadáveres terminaron en el mar. "No, nosotros no matamos a nuestros compañeros, ellos murieron porque no quisieron probar alimento", declaró Vidaña en una entrevista recogida por W Radio. Con ello, las autoridades mexicanas descartaron indicios de canibalismo.

¿Cómo se desarrolló el rescate y por qué aceptaron el polígrafo?

El 9 de agosto de 2006, la embarcación taiwanesa Koo's 102 auxilió a los tres marineros mexicanos cerca de las Islas Marshall. Tras brindarles vestimenta, comida y asistencia médica, el barco detuvo sus labores de pesca para trasladarlos hasta Majuro el 22 de agosto. Uno de los sobrevivientes detalló la emoción del momento: "Mi corazón casi se me sale del pecho", según Reuters.

Vidaña, quien sobrevivió junto a otro camarada, mantuvo su integridad física y mental durante los 285 días en el Pacífico. La ayuda internacional fue decisiva para evitar una tragedia mayor tras la larga odisea por el mar abierto.

Los náufragos, rescatados cerca de las Islas Marshall, recorrieron casi 11.000 kilómetros y enfrentaron adversidades

Tras superar las revisiones médicas y los trámites consulares, los tres pescadores emprendieron el viaje de retorno con escalas en Honolulu y Los Ángeles. Aunque su aceptable estado físico generó desconfianza en la prensa, Ordóñez aclaró que el ascenso de peso se debió al reposo y a la constante nutrición durante las dos semanas a bordo del atunero asiático. Las dudas aumentaron por la falta de registro oficial de partida y versiones infundadas que los vinculaban con narcotráfico o canibalismo, sin pruebas que respaldaran tales acusaciones. Ante las interrogantes en el aeropuerto de CDMX, cuando les preguntaron si aceptarían pasar por un detector de mentiras, respondieron al unísono: “¡Sí, claro que sí!”. La propuesta no fue una orden judicial, sino una forma de defender públicamente su historia. Rendón declaró: “A los que dudan no se lo deseamos, pero los que son pescadores saben que sí pasan esas cosas”. Así cerraron la odisea de 285 días en el Pacífico, sobreviviendo comiendo gaviotas y tortugas mientras recorrieron casi 11.000 kilómetros enfrentando adversidades inmensas. Su valentía quedó intacta frente a los rumores infundados que intentaron manchar su legado como hombres del mar.

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