El ministro de Cultura, Alberto Beingolea, desmintió categóricamente que el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM) vaya a ser cerrado. En una reciente entrevista concedida a RPP, el funcionario negó que exista un enfrentamiento interno dentro del Ejecutivo derivado de las propuestas de reorganización planteadas por Ernesto Álvarez, ministro de Justicia y Derechos Humanos. Beingolea calificó las declaraciones de su colega como meras “opinión” y aseguró rotundamente que no hay conversaciones para trasladar la administración del LUM al sector Justicia.

Sobre la gestión actual, el titular del Ministerio de Cultura explicó que el espacio integra los museos administrados por su cartera. “Los museos en la organización del Estado están bajo precisamente la Dirección de Museos, que está bajo el sector del viceministro de Patrimonio Cultural”, detalló. Por ello, no existe discusión alguna sobre un eventual cambio de gestión.

Beingolea incluso mencionó que el tema fue abordado con humor durante la última reunión del gabinete ministerial, descartando cualquier disputa entre ambos sectores. “Yo soy el ministro de Cultura, soy el encargado de regentarlo; por tanto, creo que el piso ahí está parejo, no hay ninguna conversación siquiera al respecto, no hay nada”, afirmó.

A pesar de confirmar que no existe intención de cerrar el LUM y señaló que no hay “ningún atisbo” de ello, el funcionario reconoció la necesidad de revisar su funcionamiento. Beingolea indicó que es necesario realizar cambios para garantizar que las instituciones del sector Cultura representen adecuadamente a distintos sectores de la sociedad. La revisión busca ajustar la operación sin alterar su naturaleza ni su ubicación administrativa.

Asimismo, el ministro enfatizó que cualquier modificación debe alinearse con los lineamientos vigentes y no constituir una transferencia de competencias. La postura del gobierno es mantener el LUM bajo la supervisión cultural mientras se optimizan sus procesos internos para cumplir con los objetivos de inclusión social que persigue.

"No se trata de que yo quiera imponer ahora las mías; se trata de que quiero abrir el sector Cultura, que tiene que ser para todos, en donde todos se sientan representados", manifestó. Beingolea sostuvo que su intención es ampliar la mirada del sector y evitar que los espacios culturales sean vistos únicamente desde una determinada perspectiva. El titular de Cultura también se refirió al propósito con el que fue creado el Lugar de la Memoria. Según Beingolea, el objetivo del espacio debería ser contribuir al perdón y la reunificación de los peruanos. Sin embargo, consideró que actualmente el LUM estaría generando un efecto contrario al que debería buscar. "Hoy más bien es un punto de desencuentro, de desunión y de permanente enfrentamiento entre peruanos. Eso no puede seguir así", afirmó. El ministro consideró que existen aspectos del funcionamiento del LUM que deben ser revisados. Según explicó, la cultura ha sido "capturada" por un sector de la población, aunque precisó que respeta esas ideas. Beingolea marcó distancia de una eventual transferencia del Lugar de la Memoria al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Aunque dejó abierta la posibilidad de revisar su funcionamiento como parte de los cambios que busca implementar en el sector Cultura. "Sí, creo que hay cosas que hacer, hay cosas que revisar, eh, pero con toda calma y sin bandera", indicó. La declaración del ministro se enmarca dentro de una gestión orientada a democratizar el acceso cultural y redefinir la función institucional del museo. Beingolea planteó que es necesario repensar cómo opera el espacio para dejar atrás dinámicas que fomentan la división social, situando como meta principal la reconciliación nacional más que el conflicto permanente. Esta postura implica una revisión profunda de los mecanismos actuales sin buscar imponer un nuevo modelo desde arriba, sino facilitando que la sociedad se apropie del debate y la gestión cultural. El objetivo final es transformar el LUM en un verdadero espacio de encuentro y diálogo, alejándolo de las percepciones de exclusividad o confrontación que, según su análisis, han limitado su impacto positivo en la construcción de paz.

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