por Agencia EFE
Vladimir Putin asegura que el gobierno ruso controla la crisis de combustible tras ataques ucranianos, aunque persisten restricciones y colas en gasolineras de Moscú.
Días antes de su declaración este domingo, las autoridades rusas admitieron que el país experimentaba la "segunda fase" de la crisis de combustible debido a la intensificación de los ataques ucranianos a la infraestructura petrolera. Ante este escenario, al menos dos redes de gasolineras volvieron a restringir las ventas en Moscú y el ministro de Energía de Rusia, Serguéi Tsiviliov, reconoció que se estaban formando nuevamente colas.
Vladimir Putin afirmó entonces que la situación en el mercado está bajo control y los problemas derivados de la intensificación de ataques enemigos se están resolviendo. "Anteayer nos reunimos con el primer ministro (Mijaíl Mishustin) para tratar este tema", dijo el jefe del Kremlin en una entrevista difundida hoy por la televisión estatal.
"Si bien no se han resuelto todos los problemas, se está trabajando en ello. El primer ministro está supervisando la situación. Se ha creado una comisión especial", añadió. Aunque reconoció que la crisis genera inconvenientes para los ciudadanos, el mandatario insistió: "Sí, por supuesto que hay ciertos inconvenientes para la gente, pero el gobierno, obviamente, debe mantener la situación bajo control".
El presidente ruso intenta quitar hierro a los bombardeos ucranianos -"estos ataques no tienen consecuencias graves, nunca las han tenido ni las tendrán"-, aunque admitió que "perjudican" la economía nacional. Además de limitar la venta de combustible, el Gobierno autorizó gasolina Euro-2, por debajo de estándares habituales, para atajar la crisis en el mercado.
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