Cultura
Bajo las premisas "Vuelve, Volvimos, Regresamos", el espacio cultural autogestionado y sin fines de lucro reabrió sus puertas en Miraflores para iniciar una nueva etapa vinculada al arte contemporáneo, la tecnología y la experimentación. Tras ocho años de pausa, Casa Pausa retomó sus actividades como una de las sedes de la Bienal de Arte y Nuevos Medios Videoakt 2026, presentando una programación centrada en las artes visuales, multimedia, formación e interacción.
El espacio, que mantuvo una actividad ininterrumpida entre 2008 y 2018 y acogió a cientos de artistas de diversas disciplinas, busca recuperar el espíritu con el que fue fundada: acercar el arte contemporáneo a públicos diversos y consolidarse como un lugar abierto para el encuentro y la circulación de nuevas propuestas.

Esta nueva dirección está encabezada por el artista, docente y curador Andrés Ennen, quien asumió la curaduría de Casa Pausa, con la producción general a cargo de Andrea Calderón. Como parte de la programación de Videoakt 2026, se inauguró el 22 de agosto la exposición "Pausa del Sistema 1", que podrá visitarse hasta el 5 de septiembre, de lunes a sábado, de 11:00 a. m. a 8:00 p. m.
Dos exposiciones dedicadas a la experimentación y la interacción marcan el regreso del recinto. La muestra reúne trabajos de Andrés Ennen, Aaron Medina, Mikaela Merino, Santiago Huerto, Rodrigo Cabrera e Ingrid Silva, quienes exploran las relaciones entre cuerpo, tecnología, movimiento e interacción.
La propuesta convierte la sala de exposición en un espacio de participación activa. Las obras incorporan recursos como robótica, sensores, procesamiento de video en tiempo real y herramientas digitales para generar experiencias donde el visitante deja de ser un espectador pasivo. Entre las piezas presentadas figuran trabajos de arte cinético con robótica; experiencias inmersivas que emplean sensores para proyectar en tiempo real los latidos cardíacos de los visitantes; un autorretrato interactivo activado mediante el movimiento de una caminadora; y propuestas basadas en el procesamiento de video en tiempo real.
Además, destaca una pizarra capaz de capturar dibujos de luz y enviarlos a la nube mediante un código QR. Estas intervenciones buscan transformar la dinámica tradicional del museo, invitando al público a interactuar directamente con las obras tecnológicas y generando nuevas formas de participación en el arte actual.
Hugo Salazar Chuquimango inauguró el pasado 20 de agosto su segunda muestra individual del año, titulada "Diagnóstico de un Soñante", en el Espacio Cultural Casa Rubens de Pueblo Libre. Esta exposición se suma a la trayectoria reciente del artista, quien anteriormente presentó "El eterno retorno" con grandes formatos en el ICPNA. La muestra de Salazar reunió 23 obras inéditas, estableciendo un diálogo profundo entre dos momentos fundamentales de su producción creativa.
La curaduría propone un recorrido que contrasta su obra temprana con su madurez actual. Por un lado, se exhiben siete pinturas al óleo realizadas cuando el artista tenía 23 años, piezas vinculadas originalmente al surrealismo. Por otro lado, una selección de dibujos, técnicas mixtas y óleos producidos durante los últimos años cierra la propuesta. Algunas de estas obras, debido a sus dimensiones o características específicas, no formaron parte de su exposición anterior.
El título "Diagnóstico de un Soñante" alude directamente a una revisión que el propio artista realizó, veintitrés años después, sobre aquellas primeras creaciones. Desde la perspectiva de su madurez, Salazar Chuquimango retomó ese universo inicial y lo conectó con una producción reciente donde han adquirido mayor presencia los símbolos, la dimensión mística y las preguntas existenciales.
Mientras tanto, en el corazón del distrito, la programación continúa con "Pausa del Sistema 2", cuya inauguración está prevista para el 12 de septiembre. Este evento reunirá propuestas de André López Daza, Rubén Alonzo Vásquez Cherres, Renzo Alva, Gloria María Chong & Lillian White y Francisco García Villavicencio.
Ambas exposiciones plantean una aproximación al arte de nuevos medios desde la interacción y la experimentación tecnológica, pero también desde una mirada crítica hacia los sistemas, dispositivos y dinámicas que forman parte de la vida cotidiana.
"Nacimos con la necesidad de difundir el arte contemporáneo de forma abierta y accesible. Reabrir tras ocho años y hacerlo dentro de la Bienal Videoakt representa el espíritu original de Casa Pausa: ser un punto de encuentro, experimentación y articulación para la comunidad y los nuevos creadores", señaló Andrés Ennen, director y curador de Casa Pausa.
Con su reapertura, esta institución recuperó un espacio vital para la creación contemporánea en Miraflores y abrió una nueva etapa de programación dedicada a los nuevos medios, la tecnología y la participación del público. Cabe destacar que el ingreso a las actividades es libre y abierto.
Con más de dos décadas de trayectoria, Hugo Salazar Chuquimango forjó una propuesta artística cargada de simbolismo donde convergen la psicología, la filosofía y la tradición pictórica occidental. Este legado se consolidó tras su formación en el Instituto de Artes Visuales E. Sachs y en la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú. Su carrera ha sido marcada por premios relevantes como el Primer Premio del XII Salón Nacional de Pintura del ICPNA (2010) y el Primer Premio del Concurso de Dibujo del Centro Cultural Peruano Británico (2021). Además, ha realizado exposiciones individuales significativas como Trazador de sueños, Soldado desnudo, Excluidos al azar, Entumecido por la vigilia, El árbol de la vida, El árbol de la muerte y, recientemente, El eterno retorno.
En la muestra "Diagnóstico de un Soñante", el artista dialogó dos etapas aparentemente distantes: sus obras juveniles, vinculadas al imaginario surrealista, y su trabajo actual, que profundiza en reflexiones sobre la existencia. Ambas están unidas por una constante: el impulso creativo y la imaginación asociada al mundo de los sueños. Esta exposición permitió observar cómo ciertas inquietudes de su juventud permanecieron presentes, aunque transformadas por el paso del tiempo y una mirada más reflexiva sobre la realidad.
Cultura
Mientras tanto, el Centro de Impresión Digital "Letras de la Peruanidad", inaugurado en San Borja bajo la gestión de la Biblioteca Nacional del Perú, busca acelerar la producción y distribución de publicaciones hacia escuelas y comunidades. Durante su fase de prueba ya imprimió 13 títulos y más de 5.000 ejemplares. La BNP dio así un paso clave para fortalecer su capacidad editorial y ampliar el acceso a investigaciones vinculadas al patrimonio bibliográfico y cultural del país.
La exposición de Salazar Chuquimango permaneció abierta hasta el 20 de setiembre en el Espacio Cultural Casa Rubens, ubicado en la calle Benigno Cornejo 449, Pueblo Libre. El horario de atención fue de martes a domingo, de 11:00 a. m. a 7:00 p. m., y el ingreso para todos los visitantes fue libre.
Esta infraestructura moderna busca garantizar que libros e investigaciones sobre nuestra historia lleguen a diferentes regiones del país.
La ceremonia inaugural del nuevo Centro de Impresión Digital “Letras de la Peruanidad” se llevó a cabo en la sede San Borja de la Biblioteca Nacional del Perú. El evento estuvo encabezado por el ministro de Cultura, Alberto Beingolea Delgado, y Juan Yangali Quintanilla, jefe institucional de la BNP. Durante el acto, el titular de Cultura subrayó que esta nueva imprenta permitirá producir publicaciones destinadas a distintos puntos del territorio nacional, con especial atención en escuelas, comunidades y bibliotecas. La iniciativa apunta así a reducir las brechas de acceso a contenidos bibliográficos y contribuir a una mayor descentralización de la cultura.
El centro también representa una herramienta clave para fortalecer la producción editorial de la BNP, facilitando la difusión de investigaciones, obras y contenidos relacionados con la memoria bibliográfica del país. Durante su primera etapa, denominada marcha blanca, la imprenta ya produjo 13 títulos y más de 5.000 ejemplares. Estas publicaciones reflejan parte de la diversidad cultural y lingüística del país y constituyen una muestra del potencial que tendrá esta nueva infraestructura tecnológica en el futuro.
Sin embargo, más allá de la incorporación de tecnología, el desafío será que esta capacidad de impresión se traduzca efectivamente en una mayor circulación de libros fuera de Lima. La descentralización cultural no depende únicamente de producir ejemplares, sino de establecer mecanismos eficientes para que estos lleguen a las regiones, especialmente a las localidades con menor acceso a bibliotecas y materiales de lectura.
En ese sentido, la nueva imprenta puede convertirse en una pieza estratégica para la política de democratización del libro y la lectura. Su verdadero impacto podrá medirse en los próximos años por la cantidad y diversidad de publicaciones que produzca, pero también por su capacidad para hacer que el patrimonio bibliográfico peruano circule más allá de las instituciones culturales de la capital.
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