Dos tipos de crédito para estudiantes
Desde Cappes, proponen distinguir entre los créditos para el acceso y los destinados a la permanencia. El segundo esquema presenta menor riesgo e incertidumbre, al ser de corto plazo y dirigirse a alumnos en la segunda mitad de su carrera, donde ya existe información sobre su rendimiento académico. En contrapartida, el modelo de créditos para el acceso conlleva mayor riesgo porque desconoce las notas del estudiante y demora más tiempo el egreso; aquí cobra relevancia un sistema revolvente, según la propuesta.
Morales indica que las tasas oscilarían entre 3% y 5% anual, ajustándose a la inflación. Asimismo, vincula el pago con los ingresos del graduado: ante pérdida de empleo, las cuotas se suspenden temporalmente para reactivarse al retornar al trabajo; si disminuyen sus recursos, estas pueden reducirse o condonarse. “Se requieren esquemas de repago flexibles y adaptados a la progresión de los salarios para evitar el sobreendeudamiento y no pago”, resaltan.
Para operativizarlo, sugieren una institución autónoma que regule, administre el fondo y defina la recuperación. La creación pasaría por el Congreso, mientras los criterios de elegibilidad —nivel socioeconómico, rendimiento académico e instituciones— se detallarían en la reglamentación.
Si se aplica, Morales calcula que entre los 881,000 estudiantes en riesgo de abandonar su formación por falta de fondos, la deserción caería un 20%, pasando del 40% al 10%. Sin embargo, Jorge Mesinas, exdirector de Pronabec, advierte que el crédito estatal demandaría S/ 4,000 millones adicionales anuales al presupuesto sectorial.
Una puerta para banca y empresas
También considera necesaria una mayor participación de la banca, actualmente enfocada principalmente en créditos de posgrado. El Estado podría actuar como garante y asumir parte del riesgo, mientras las entidades financieras administrarían y cobrarían los préstamos. Otra vía sería incorporar directamente a las empresas. Estas podrían financiar los estudios de estudiantes que potencialmente se incorporen a sectores donde existe escasez de talento. Según ManpowerGroup, las mayores dificultades de contratación en Perú se concentran en ventas y marketing, front office, operaciones y logística, y manufactura y producción; mientras que las carreras más demandadas —en datos del MTPE— son: sistemas y cómputo; gestión y administración; construcción e ingeniería civil (en universidades) y mecánica, marketing y contabilidad (en institutos).
Víctor Sierra, vicerrector administrativo y financiero de la Universidad Javeriana de Colombia, identifica cinco riesgos principales para este tipo de esquemas: garantías, plazo, tasa de interés, deserción y empleabilidad. «La propuesta consiste en determinar qué actor puede asumir cada uno de estos riesgos y qué incentivos puede recibir a cambio», señala. Como referencia, Sierra concluye que Colombia creó fondos de garantía para facilitar que universidades y entidades financieras otorguen préstamos a estudiantes que no cuentan con garantías tradicionales.
Periodista con más de 5 años de experiencia en la cobertura de coyuntura económica e informes especiales en prensa escrita y digital.
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