Carlos Alegría Frantzen, director de Century Flight Academy, señala que en los últimos cinco años el interés por estudiar aviación ha crecido de forma sostenida. Este impulso responde a la recuperación del sector, una mayor demanda de pilotos y nuevas oportunidades profesionales.
No obstante, advierte sobre una brecha significativa entre las necesidades actuales de las aerolíneas y la cantidad de candidatos que cumplen con los requisitos para operar comercialmente. «Hoy no basta con obtener una licencia de piloto comercial; las compañías requieren profesionales con competencias mucho más amplias», precisa el ejecutivo.
Según Alegría, el mercado busca perfiles con sólida formación técnica, dominio del inglés, capacidad de trabajo en equipo, disciplina operacional y una fuerte cultura de seguridad. Uno de los factores que explica la dificultad para incrementar rápidamente el número de pilotos disponibles es el tiempo y la inversión que demanda la formación.
Convertirse en piloto comercial toma en promedio entre 18 y 24 meses, dependiendo del ritmo de avance del alumno y la continuidad de su entrenamiento. La inversión aproximada para completar la formación y estar en condiciones de postular a una aerolínea alcanza los US$ 35,000.
El proceso no concluye con la obtención de la licencia. Los postulantes deben prepararse para evaluaciones técnicas, entrevistas y simuladores, procesos que forman parte de la selección interna de las compañías.
Alegría subraya que el principal obstáculo no reside solo en la formación inicial, sino en la etapa previa al ingreso a una aerolínea. «Muchos pilotos esperan hasta el último momento para cumplir los requisitos adicionales que solicitan las aerolíneas o prepararse adecuadamente para sus evaluaciones técnicas», señala.
El perfil de quienes buscan convertirse en pilotos también está cambiando. Alegría destaca que cada vez reciben más alumnos que ya cuentan con una profesión o experiencia laboral en otros sectores y que ven en la aviación una segunda carrera con proyección internacional.
Ante este escenario, considera que el reto no pasa solamente por formar más profesionales, sino por asegurar que los nuevos pilotos tengan una preparación acorde con los estándares actuales de la industria. «El futuro de la aviación peruana no pasa únicamente por formar más pilotos, sino por formar mejores pilotos», sostiene.
Para ello, destaca la importancia de contar con instructores calificados, aeronaves modernas, simuladores certificados e instalaciones adecuadas.
Más de 100 pilotos incorporados por año
Alegría afirma que en los últimos años las principales aerolíneas que operan en el Perú han venido incorporando más de 100 pilotos por año, reflejando la necesidad de fortalecer sus operaciones.
Por su parte, la oportunidad para el país está en acompañar el crecimiento del sector con profesionales preparados para responder a las exigencias de la aviación comercial. Según explica, esta es una carrera que vuelve a atraer interés y demanda un entrenamiento especializado.
El desafío de retener a pilotos con experiencia
Ronald Viñas, presidente del Sindicato de Pilotos de LATAM Perú (SIPLAP), advierte que muchos profesionales están esperando el resultado de la negociación colectiva para decidir si continúan su carrera en el país o optan por migrar al extranjero.
Dicho gremio pone énfasis en generar condiciones favorables para la permanencia de pilotos con experiencia, dado que estos vienen evaluando oportunidades laborales en mercados como Estados Unidos, Medio Oriente y Asia, donde encontrarían condiciones económicas, laborales y de calidad de vida más competitivas.
Víñas explica que reemplazar a un piloto experimentado no es un proceso inmediato. Alcanzar las habilitaciones necesarias requiere entrenamiento en tierra, sesiones de simulador, vuelos supervisados y evaluaciones operacionales específicas.
Por ello, entre las propuestas planteadas durante la negociación colectiva con LATAM Perú figura fortalecer las condiciones para retener este talento especializado, contribuyendo a conservar profesionales en un mercado con alta demanda. La gestión gira en torno a mejorar el bienestar de los pilotos y aspectos remunerativos, además de una mayor estabilidad en la programación de vuelos.
Según el sindicato, estas medidas buscan favorecer la permanencia del talento especializado y fortalecer la operación aérea nacional frente al éxodo de profesionales hacia otros continentes. El objetivo principal es asegurar que las escuelas puedan ampliar su oferta de nuevos profesionales sin perder a los expertos que ya están formados y listos para volar.
"Muchos pilotos están esperando el resultado de esta negociación colectiva para decidir si continúan desarrollando su carrera en el Perú o si optan por migrar al extranjero", afirma Viñas, subrayando la urgencia de abordar temas críticos como la gestión de la fatiga en sus declaraciones.
Salario y calidad de vida
El debate sobre la retención de pilotos en Perú trasciende el componente salarial, según explica Alegría. Aunque “el salario continúa siendo un factor importante, pero hoy ya no es el único elemento que determina dónde un piloto decide desarrollar su carrera”, desde la perspectiva de los profesionales, lo primordial es la seguridad operacional. A este criterio le siguen otros aspectos clave como la estabilidad laboral, la calidad de vida y las oportunidades de desarrollo profesional. En ese contexto, Ronald Viñas, presidente del Sindicato de Pilotos de LATAM Perú (SIPLAP), señala que “la retención de pilotos con experiencia es uno de los desafíos para el desarrollo de la aviación comercial”. Entre las propuestas del gremio destaca fortalecer la gestión de la fatiga, aspecto vinculado directamente al desempeño de las tripulaciones durante la operación. Viñas advierte que este factor puede afectar la capacidad cognitiva, el análisis de situaciones complejas y la toma de decisiones en vuelo. Respecto al Sistema de Gestión de Riesgo de Fatiga (FRMS), precisa que Perú cuenta actualmente con un marco normativo basado en las recomendaciones de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), integrando la gestión de fatiga al Sistema de Gestión de Seguridad Operacional (SMS). Sin embargo, añade que Brasil es el principal referente regional por tener un FRMS validado y supervisado por su autoridad aeronáutica.
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