por Redacción RPP
Zuley Cáceres, representante del Instituto del Bien Común (IBC) y de MapBiomas Perú, explicó que la nueva colección de mapas permite reconstruir qué coberturas se transformaron, dónde ocurrieron los cambios y qué actividades estuvieron asociadas a esas transformaciones. Según ella, esto genera evidencia para decisiones informadas en todo el territorio peruano.
Los datos revelan un escenario preocupante: entre 1985 y 2025, Perú perdió 3,7 millones de hectáreas de vegetación natural. En ese mismo periodo, las áreas destinadas a la agricultura, minería y expansión urbana crecieron en 4,3 millones de hectáreas, lo que representa un aumento del 53 %.
La Amazonía fue el escenario más devastador de este proceso. Concentró la mayor pérdida absoluta de vegetación natural con una disminución de 3,2 millones de hectáreas. En esta región, la superficie minera se multiplicó por 190, mientras que la destinada a actividades agropecuarias aumentó un 50 %.
A nivel nacional, el rubro minero tuvo una expansión masiva con un incremento del 2.510 %. Por otro lado, la superficie urbana creció un 168 %, sumando 244.000 hectáreas adicionales, cifra que se vio potenciada por el mayor aumento en el desierto costero, donde se registraron 82.000 hectáreas más.
No todo fue pérdida de vegetación; también hubo cambios físicos drásticos en otros ecosistemas. En los Andes, la reducción de la vegetación natural fue de 273.000 hectáreas. De igual manera, la superficie glaciar disminuyó en 111.000 hectáreas, equivalente a una reducción del 54 % respecto a las cifras de 1985.
Toda esta información forma parte de la 'Colección 4' de mapas anuales de cobertura y uso del suelo del país elaborados por MapBiomas. Su objetivo es analizar los cambios en el territorio peruano durante las cuatro décadas analizadas, ofreciendo una visión integral sobre la transformación ambiental.
MapBiomas ha incorporado mejoras metodológicas para aumentar la precisión histórica, contando con una alianza con el Laboratorio de Gestión del Territorio de la UNMSM para validación académica. “El rigor académico garantiza que los datos sean precisos y confiables”, sostuvo Gilmer Medina, representante de la universidad. Esto permite que los gestores públicos tomen decisiones más acertadas basadas en información verificada.
En este contexto, el área natural sin vegetación del desierto costero se redujo en 271.600 hectáreas desde 1985. Este cambio equivale a una pérdida del 35 % de su superficie original. La iniciativa busca ofrecer información verificada para la toma de decisiones.
Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta