Peter Dennis Daly Charon: el peruano que sobrevivió al Titanic

El hundimiento del buque insignia en abril de 1912 dejó más de 1.500 víctimas en el Atlántico Norte, un hito histórico marcado por la tragedia. Entre los pocos sobrevivientes figuraba Peter Dennis Daly Charon, un empresario vinculado a Lima que enfrentó al desastre con valentía. Aunque la Encyclopedia Titanica lo registra oficialmente como inglés, su matrimonio con María Rosalba Ramos y sus diez hijos lo conectaron históricamente a nuestra nación. El 10 de abril de 1912, Daly abordó el Titanic en primera clase para viajar desde Southampton hacia Nueva York.

Ante la inminencia del naufragio, una mujer apeló a su auxilio, a lo que él respondió con firmeza: "Solo Dios puede salvarte ahora". Antes de caer al gélido océano, Daly llevó consigo pertenencias, dinero y una estampa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Nadó desesperadamente hacia una barca de rescate y logró volver con vida a su país.

Su retorno no fue sin costo. La severa hipotermia sufrida en las aguas frías le causó secuelas físicas permanentes que lo acompañaron durante dos décadas hasta el final de sus días en 1932. A pesar del dolor y la muerte, su historia permanece en la memoria familiar como un testimonio único.

Daly radicaba en Lima desde 1887 y ejercía labores representativas en el Perú cuando ocurrió el desastre. Su caso es excepcional, ya que fue el único pasajero con vínculos directos a este país que escapó a las aguas del océano Atlántico Norte.

Durante el colapso del Titanic, Peter Daly vistió ropa abrigada y guardó sus documentos junto a un estuche con una estampa religiosa. Mientras presenciaba la catástrofe sobre la cubierta, la violencia del océano lo impulsó sorpresivamente hacia el agua helada. Para resistir las bajísimas temperaturas del Atlántico, luchó nadando intensamente hasta alcanzar un bote salvavidas: tuvo que golpear seis horas el agua con manos y pies para mantenerse caliente. Finalmente, el buque Carpathia lo rescató junto a otros supervivientes y lo trasladó hacia territorio estadounidense.

Tras el rescate en Nueva York, Nicanor, su hijo mayor, localizó a su progenitor en un hospital. El sobreviviente permaneció hospitalizado nueve días por la severa hipotermia en sus extremidades inferiores y rechazó la amputación sugerida por los profesionales de la salud. Posteriormente, viajó hacia Panamá hasta arribar a Lima el 13 de mayo de 1912.

Las secuelas físicas persistieron con intensos malestares en época de invierno. Su nieta Rosalba Daly evocó cómo buscaba alivio mediante baños calientes, al tiempo que sus parientes notaron su renuencia a rememorar la tragedia del Atlántico. Ocupaba sus días en el cultivo del huerto, partidas de naipes individuales y ajedrez epistolar internacional.

El pasajero permaneció en territorio peruano hasta su fallecimiento en la capital el 24 de diciembre de 1932, a la edad de 72 años. Encyclopedia Titanica vincula su muerte con la avanzada edad del individuo. Un objeto religioso que conservó durante el naufragio perdura en el recuerdo de su linaje: "La estampita de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro quedó incorporada a la memoria familiar de aquella noche".

¿Quién fue el peruano que falleció en el naufragio del Titanic?

A bordo del emblemático transatlántico viajaron dos hombres vinculados a la nación andina, aunque la lista oficial de la época no los consignó bajo esa nacionalidad. El primero fue Alfred G. Rowe, nacido en Lima el 24 de febrero de 1853 e hijo de prósperos comerciantes británicos asentados en la capital tras vivir sus primeros años en suelo americano. Más tarde se consagró como un destacado ganadero en Texas, Estados Unidos. Con 59 años, este pasajero de primera clase pereció durante la tragedia marítima y la tripulación del buque Mackay-Bennett logró rescatar sus restos.

Por su parte, el británico Peter Dennis Daly Charon poseía ascendencia peruana gracias a su madre, Fermina Isabel Charon. Afincado en la urbe limeña a partir de 1887, contrajo matrimonio con una ciudadana local y crió allí a sus diez descendientes. Durante el desastre, el ocupante de primera clase —propietario del boleto 113055— salvó su vida al nadar ágilmente hacia una embarcación plegable.

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