Aproximadamente 5.000 estudiantes, ubicados en Villa El Salvador, Villa María del Triunfo, San Juan de Miraflores y Pachacámac, han visto interrumpidas sus clases presenciales debido a las recientes inundaciones que azotaron el sur de Lima. Sin embargo, la normalización educativa ya está cerca: los colegios afectados se preparan para recibir nuevamente a sus alumnos este lunes. Para lograrlo, las autoridades han culminado la limpieza física de los planteles intervenidos y ahora avanzan con las labores críticas de desinfección, fumigación y reposición de materiales.

La operación de recuperación contó con el apoyo de un grupo de 140 efectivos del Ejército, quienes trabajaron codo a codo junto a autoridades educativas y locales para restaurar los centros. Las brigadas no solo limpiaron, sino que realizaron inspecciones constantes para verificar el avance y detectar necesidades adicionales en cada institución. Actualmente, la desinfección y fumigación tienen previsto finalizar este viernes, paso indispensable para garantizar que los ambientes puedan ser utilizados nuevamente bajo condiciones sanitarias adecuadas.

Mientras se completa este proceso de saneamiento, cerca de 5.000 estudiantes continúan desarrollando sus actividades académicas de manera remota. El retorno a las aulas está condicionado al fin de estas labores y a la reposición de insumos que sufrieron daños durante la emergencia. La lista de lo necesario es extensa e incluye carpetas, mesas, computadoras, útiles de escritorio, manuales y libros, de acuerdo con los requerimientos específicos comunicados por los directores de cada institución educativa.

La emergencia hídrica alcanzó principalmente a instituciones ubicadas en las distritos mencionados anteriormente. La coordinación entre el sector militar y el educativo ha sido clave para que, tras días de espera, los niños puedan volver a sus pupitres con seguridad y las herramientas necesarias para retomar su aprendizaje sin mayores contratiempos.

El retorno a las aulas en colegios de Lima Sur será un proceso acompañado por un programa de atención psicológica y acompañamiento socioemocional. Profesionales de la UGEL y de la instancia regional brindarán atención prioritaria a los estudiantes que permanecieron semanas en modalidad remota debido a la emergencia. El acompañamiento también alcanzará a instituciones que ya retomaron sus actividades presenciales, con el objetivo de facilitar la reincorporación de los alumnos. Uno de los centros educativos evaluados fue la I.E. N.° 7092 Juan Pablo II, en Villa El Salvador, donde se registró la afectación de espacios por el ingreso de agua y aguas residuales. Durante las inspecciones también se identificó un muro de contención caído en este colegio. Según la información proporcionada por el responsable del operativo, este daño no se produjo durante la emergencia reciente, sino que ya había sido identificado en evaluaciones anteriores; su reparación se encuentra actualmente en trámite. La recuperación se desarrolla mediante un trabajo conjunto entre distintas instituciones. Participan efectivos del Ejército, autoridades educativas, la UGEL, gobiernos locales y equipos técnicos. También se sumaron la Policía Nacional, personal municipal y otras entidades encargadas de las labores de salud, seguridad y rehabilitación. Por su parte, el Programa Nacional de Infraestructura Educativa (PRONIED) continúa evaluando las condiciones de los colegios intervenidos y las reparaciones que sean necesarias. El seguimiento continuará después del retorno a las aulas, especialmente en los casos donde las familias de los estudiantes también resultaron afectadas por las lluvias e inundaciones. Este enfoque integral busca garantizar un ambiente seguro y propicio para el aprendizaje, asegurando que la infraestructura física y el bienestar emocional de la comunidad educativa estén plenamente restablecidos tras los eventos climáticos extremos que impactaron a la región sur de la capital limeña en los últimos días. La coordinación entre todos los actores involucrados es fundamental para superar esta crisis y reactivar las actividades escolares con normalidad lo antes posible, priorizando siempre la seguridad de niños, adolescentes y sus familias ante situaciones de riesgo ambiental.

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