El primer ministro Luis Galarreta, acompañado por los ministros César Astudillo y Marco Vinelli, presentó ante la Cámara de Diputados el rumbo del Gobierno frente a la crisis de inseguridad. La exposición sobre la Política General de Gobierno 2026-2031 generó una mezcla de críticas y apoyos, tanto desde la oposición como de bancadas oficiales que debatieron los alcances de la nueva administración.
Galarreta arribó al recinto poco antes de las 10:00 a.m. junto a todo el Gabinete Ministerial. A diferencia del modelo parlamentario anterior, esta sesión no conlleva un pedido obligatorio de voto de confianza. El discurso se estructuró en cinco ejes centrales. Los primeros dos abordan la "reducción de la inseguridad ciudadana" y la "vulnerabilidad de la población, de los ecosistemas y los medios de vida frente a desastres y al cambio climático".
Posteriormente, se busca "fortalecer el desarrollo integral de las personas y sus oportunidades", "elevar la productividad del país, con empleo formal e integración económica del territorio" y "consolidar la gobernabilidad democrática y el Estado de derecho para fortalecer las instituciones y gestionar los conflictos". Según Galarreta, estos pilares están diseñados para que "el Estado vuelva a funcionar para la gente", garantizando "seguridad que se sienta, servicios que lleguen, obras que terminen, reglas que permitan invertir y crecer, y un Gobierno que pueda explicar qué hizo, cuánto avanzó y qué falta por hacer".
"Quiero ser claro ante la representación nacional: Este Gobierno no viene a confrontar. Viene a resolver problemas, a ordenar, a ejecutar y, en un plazo razonable, empezar a tener resultados y rendir cuentas", afirmó el premier.
Esta presentación marca el inicio de una etapa donde la ejecución y la transparencia serán claves para la confianza ciudadana, buscando reordenar las prioridades nacionales bajo un enfoque pragmático que priorice la solución efectiva a los problemas más urgentes del país.
El premier Galarreta ha establecido un plazo concreto para mostrar los avances del Ejecutivo: seis meses. "No todo resultado se obtiene en seis meses, pero en seis meses sí tiene que poder demostrarse que el Gobierno empezó, contrató, entregó, aprobó, destrabó o puso en funcionamiento aquello que dijo que iba a hacer", afirmó. En ese contexto, destacó una mención cronológica sobre el tiempo en el que el Gobierno aspira a plasmar sus objetivos.
Bajo esta premisa, el ministro del Interior, César Astudillo, también brindó una exposición posteriormente cuestionada, principalmente por la no remoción de Óscar Arriola como comandante general de la PNP. Un aspecto clave que Astudillo no abordó en su primera intervención.
Programa
El premier Galarreta anunció múltiples medidas (ver infografía). Las más resaltantes están relacionadas a la reforma procesal penal y la inversión que recibirá la Policía Nacional –19 millones de soles para la División de Extorsiones–.
Sobre el primer punto, indicó que el gobierno revisará y corregirá las normas para evitar una "puerta giratoria" en las comisarías; es decir, que los detenidos por delitos graves puedan salir a las calles en la brevedad. "Eliminaremos la posibilidad de aplicar mecanismos como la terminación anticipada en los casos de delitos violentos, de acuerdo con el marco constitucional. (…) Por eso, felizmente, aún no se ha presentado la (solicitud de) delegación de facultades, porque estamos afinando exactamente dónde están esos problemas", indicó.
En relación a dicho pedido, afirmo que "este gobierno va a batir el récord de presentar el proyecto de delegación de facultades más rápido de la historia". "El más cercano ha sido (presentado en) 45 días, nosotros llevamos 22. Lo estamos puliendo para poder tener todas las herramientas", acotó.
De otro lado, destacaron medidas para contribuir al deshacinamiento de las cárceles, entre ellas, el uso de cuarteles militares en desuso y otros terrenos, a través de convenios, para trasladar a "internos por delitos menores, sentenciados por alimentos y otras personas que no revistan un alto nivel de peligrosidad".
“No vengo a presentarles una lista de policiales o a hablar de tasas de homicidio a veinte días de haber asumido”, inició Premier Galarreta. Su discurso fue claro: no busca datos inmediatos, sino “presentar una estrategia para recuperar la seguridad del país porque entendemos todos que el crimen ha cambiado”. Esta visión estratégica se alinea con los objetivos expuestos por el titular del Mininter, quien detalló su plan sectorial. Entre sus metas está “fortalecer la Inteligencia policial” para poder “anticiparnos al crimen”, además de asignar presupuesto que llegue hasta al agente operativo que está en la calle. El enfoque no es uniforme; los delitos y las amenazas son totalmente diferentes en Tumbes, Tacna, Lima o Ayacucho. Por ello, estamos trabajando con estrategias diferenciadas, según la realidad de cada región y la modalidad criminal. El premier fue enfático sobre el origen del problema: “Los presupuestos destinados a combatir el crimen no están llegando por una burocracia entrampada y por corruptos miserables”. Sin embargo, en otra intervención aclaró un punto crucial sobre la permanencia de los mandos. Afirmó que “el Congreso saliente aprobó una ley que impide la remoción del comandante general. Lo prohíbe, tiene que estar dos años. (…) Para que cese tiene que morirse, incurrir en la comisión de un delito flagrante, tener un delito doloso con sentencia en el Poder Judicial o tener un impedimento físico grave”. Galarreta calificó estas causales como “candados”, difíciles de cumplir. Terminó su explicación con firmeza: “Yo no voy a firmar ningún documento contra una ley que se ha dado aquí. Creo que ninguno de ustedes lo haría. Esa ley se dio por insistencia”, puntualizó, cerrando el fragmento sobre la complejidad del mandato.
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