Eduardo Morón, presidente de la Asociación Peruana de Empresas de Seguros (Apeseg), advierte que un sismo de gran magnitud en Lima podría generar pérdidas cercanas al 8% o 7% del Producto Bruto Interno, lo que equivaldría a aproximadamente US$ 28,000 millones. “Nuestro impacto centrado en Lima termina siendo muy caro, simplemente porque tenemos una centralización muy grande de actividades en la capital (donde se genera al 80% del PBI)”, explicó el experto.

Esta proyección contrasta con cifras internacionales recientes. El Banco Mundial (BM) estimó en US$ 19,500 millones los daños directos por destrucción tras el sismo de Venezuela, evaluado el 23 de julio, mientras que las pérdidas en Colombia se calculan en US$ 10,000 millones. Cabe resaltar que la proyección del BM no incluye el costo de reconstruir con mejoras estructurales y materiales más modernos; en tal caso, los números, incluida la remoción de escombros, podrían ser mayores.

En Colombia, el sismo afectó Cali, una ciudad intermedia, pero no otras ciudades más grandes como Medellín o Bogotá. Por otro lado, antes del evento actual, dos movimientos telúricos similares sacudieron La Guaira, en Venezuela, el 24 de junio, con el fatídico registro de más de 6,000 víctimas mortales.

Nuestro país forma parte, al igual que Colombia y Venezuela, del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico. Esto se traduce en continuos sismos de mayor o menor intensidad, como el temblor de ayer, de 7.2 grados con epicentro en Coracora, Ayacucho.

Eduardo Morón, presidente de la Asociación de Empresas de Seguros (APESEG).

"Las dos estimaciones que acaban de salir, de Venezuela y Colombia, te dan una idea de que muy rápidamente te haces de cifras llenas de ceros. Entonces, estás hablando de decenas de miles de millones de dólares", manifestó Morón al ser consultado sobre las pérdidas que podría ocasionar un terremoto de gran magnitud en la capital, y admitió que los daños serían mayores que en esos dos países.

El segundo simulacro nacional multipeligro convocado por el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) tuvo como resultado 555,859 viviendas que quedarían destruidas o inhabitables en Lima. Ello sería equivalente a más de 2 millones de personas, asumiendo un promedio de cuatro individuos por familia.

Con base en ese dato, Morón estimó que la instalación de módulos temporales (uno por familia) demandaría más de US$ 2,500 millones, pues cada módulo cuesta US$ 5,000 aproximadamente.

Los activos más críticos en una emergencia —colegios y establecimientos de salud —son los que tienen prácticamente cero cobertura catastrófica.

Patrón recurrente

Según Apeseg, al evaluar los bienes del Estado con cobertura frente a riesgos catastróficos (con datos al 2025), el 0.4% de los centros educativos (187) tienen protección de un seguro, al igual que el 5.3% de los establecimientos de salud y el 24.3% de las carreteras nacionales.

El gremio asegurador advirtió, además, que el 95% de las pérdidas derivadas de eventuales fenómenos climáticos o sismos en el país deberá ser asumido directamente por el Estado o financiado con deuda de emergencia.

Esa cifra ubica la brecha de desprotección del Perú por encima del promedio en América Latina (81%) y de Norteamérica (43.2%), comentó Morón, durante el evento "Perú Resiliente: ¿cómo lograr que el país se recupere rápidamente", organizado ayer por Apeseg.

El gremio Apeseg denunció un patrón recurrente en la gestión estatal: ante cada desastre mayor se crea una entidad ad hoc temporal, debilitando así una capacidad permanente. «Desde el 70 para adelante, cada desastre vino con una comisión especial de desastre, la cual terminó sus funciones en el momento del siguiente desastre», cuestionó Morón sobre esta ineficiencia histórica. Por su parte, Carolina Trivelli, investigadora del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), advirtió que se han dilapidado recursos en lugar de destinarlos a las necesidades más urgentes. «Hemos dilapidado recursos en vez de ponerlos donde más los vamos a necesitar», señaló al referirse al Fondo de Estabilización Fiscal (FEF). Este colchón, según Apeseg, lleva tres años estancado entre el 1.1% y el 1.2% del PBI, muy por debajo del techo legal del 4%. «Es fundamental tener este colchón que ahora es muy chiquito y que no nos va a alcanzar para nada», enfatizó Trivelli sobre su insuficiencia ante un sismo severo. Finalmente, Ana Victoria Mejía, client manager de Swiss Re, explicó que los desastres naturales generan pérdidas directas, pero también pueden reducir los ingresos del país por menor turismo y exportaciones, además de erosionar la confianza de los inversionistas. Guillermo Westreicher Herrera

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