Según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la actividad gastronómica en julio creció solo 1.07% respecto al mismo mes del año anterior, marcando su nivel más bajo en 18 meses. Este leve repunte respondió a la evolución positiva de tres de sus cuatro componentes.

Dentro de estos factores favorables, el rubro de catering (suministro de comidas por encargo) creció 9.58%, impulsado por la demanda en pausas de café, buffet y eventos como bodas o aniversarios empresariales. Por su parte, las ventas de bebidas subieron un 5.43% gracias a la oferta en juguerías, bares y discotecas. La variedad de tragos andinos, cervezas artesanales y macerados de frutas, junto con ofertas por aplicativos móviles, fue clave. Todo ello se sumó al auge del consumo durante las celebraciones patrias.

Fiestas Patrias, Día del Pollo a la Brasa, Día Nacional del Pisco y Día Mundial del Cacao también dinamizaron los restaurantes, comidas rápidas, cevicherías, pollerías, chifas y sandwicherías. Estas actividades de servicio móvil y locales crecieron en conjunto un 1.72%, manteniendo la afluencia de clientes.

No obstante, el panorama no fue uniforme. El rubro otras actividades de servicio de comidas reportó una caída del 4.78%. Esta contracción se debió a que los concesionarios de alimentos vieron mermadas las firmas de contratos para atender comedores en el sector pesquero, minero, manufacturero y cementeras. Asimismo, la actividad disminuyó en instituciones como colegios, hospitales y clínicas, así como en entidades financieras.

A pesar de que tres segmentos mostraron aliento con descuentos en aperitivos y snacks, la pérdida en el sector institucional pesó sobre el total. El crecimiento general fue insuficiente para revertir una desaceleración sostenida. La recuperación del mercado dependerá de si estos meses festivos pueden compensar las pérdidas registradas en los contratos corporativos.

La situación actual refleja un sector que busca reactivarse tras meses de estancamiento. Los consumidores volvieron a llenar mesas y bares, pero la demanda institucional se mantiene débil. Esto genera interrogantes sobre cómo cerrará el año económico para la industria.

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Diversos factores

José Luis Silva Martinot, presidente de la Unión de Gremios de Restaurantes del Perú, y Blanca Chávez, presidenta del Comité de Restaurantes de Ahora Perú, coinciden en que el sector aún no logra recuperarse tras los impactos de la pandemia del COVID-19. Ambos señalan que las cifras hasta ahora no son lo mejor del año.

"La gente no consume, las ventas han bajado. En julio se ha visto una baja importante y hay que sumar que estamos golpeados porque las municipalidades cierran los locales. La situación es crítica porque todavía tenemos deudas de Reactiva Perú que se hizo por la pandemia", mencionó Chávez.

Diversas causas explican esta desaceleración. Un factor clave es el alza de precio de los alimentos básicos, insumos esenciales como verduras, pollo y limón. Este encarecimiento repercute directamente: el producto final se sube de precio, lo que genera una menor demanda por parte del público.

No obstante, existe un optimismo para mejorar las cifras a partir de setiembre y hacia fines del año. Esto responde a la reducción en los precios de los alimentos previstas, además de una mayor presencia del público impulsada por el inicio de las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial 2026, donde la selección peruana participa activamente.

Hasta ahora, la tendencia muestra que las ventas han caído notablemente. Chávez advierte sobre una situación crítica debido a los cierres ordenados por las municipalidades y las deudas pendientes con Reactiva Perú, un esquema creado durante el confinamiento global.

A pesar de estos obstáculos estructurales, la expectativa es positiva para el cierre del periodo fiscal. La combinación de precios más accesibles en insumos y el auge deportivo nacional debería revertir la baja observada en los últimos meses, permitiendo al sector gastronómico recuperar terreno frente al consumidor.

En diálogo con Gestión, se recordó que el año inició marcado por protestas en el país, seguidas de situaciones que impidieron una recuperación real del rubro. El ejemplo es claro: una pollería hoy vende lo mismo que en niveles prepandemia en valores (soles), pero en unidades la cifra es menor. «No es que la actividad se haya mantenido, es todo lo contrario, se ha contraído y eso es explicado por la falta de capacidad adquisitiva de los peruanos», afirmó quien expuso estos datos. A pesar de ser difícil estimar el cierre del sector hacia finales de año, existe la expectativa de que desde el Gobierno se puedan brindar medidas de reactivación para el rubro. Estas acciones buscan impulsar la llegada de turistas extranjeros —un motor clave que dinamiza el consumo en restaurantes— y también reactivar el consumo interno junto con la inversión privada. La licenciada en periodismo por la Universidad Tecnológica del Perú, quien desde 2019 forma parte de diario Gestión, cuenta con amplia experiencia en comunicación audiovisual, prensa escrita y digital para analizar este escenario económico tan complejo que vive el comercio gastronómico nacional ante la incertidumbre actual. Silvia Pérez x-twitter

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