Patricio Valderrama, doctor en Ciencias de la Tierra, advirtió que el cambio de estatus del Enfen de «Niño neutro» a «vigilancia» enciende las alarmas por el avance de masas cálidas desde el Pacífico occidental. En entrevista con Canal N, explicó que este fenómeno favorece lluvias extremas, huaicos y crecidas fluviales, especialmente en la costa norte. «Cuando el color se intensifica, el riesgo aumenta», precisó sobre las anomalías positivas de temperatura entre 2 y 4 °C que ya se notan en Tumbes, Piura y Talara.

El experto destacó que la fenomenología actual guarda similitudes con el Niño Costero de 2017, uno de los más destructivos en la región. Aunque Valderrama evitó confirmar que se repetirá ese escenario, subrayó que el verano y el cambio climático podrían complicar febrero y marzo. Añadió que 2025 fue uno de los años más cálidos registrados, incluso bajo influencia de La Niña, lo que refuerza la probabilidad de extremos térmicos.

¿Qué viene y cuándo?

Valderrama detalló que el Enfen evalúa el estatus cada 15 días, con una próxima actualización a fines de enero. Los modelos climáticos sugieren lluvias anómalas desde la última semana de febrero, con mayor intensidad en marzo. «Anómalo» significa más de lo normal: en ciudades como Talara, donde el promedio de febrero es cero milímetros, lluvias de 10 a 20 mm ya implican impactos relevantes por acumulación y falla de drenajes urbanos.

El monitoreo visualiza estos datos con colores rojos y amarillos. Según el especialista, estas condiciones generan activación de quebradas y crecidas de ríos, sobre todo en la costa central. La situación requiere atención constante dado que los modelos indican un escenario más intenso para el próximo mes.

Impacto económico y decisiones urgentes

Sectores clave como textil, bebidas, transporte y exportaciones deberán ajustar sus estrategias ante el posible Niño Costero. Esto implica prolongar la producción de ropa ligera o prever interrupciones viales por huaicos que cierren rutas. Incluso el calendario escolar podría verse alterado si las lluvias afectan infraestructura crítica en zonas vulnerables.

Más allá del clima, Valderrama enfatizó la necesidad de trasladar esta información técnica a los tomadores de decisiones para una acción oportuna. Sin embargo, el especialista fue crítico con el enfoque reactivo del Estado frente a estos fenómenos recurrentes.

“La prevención siempre nos queda corta”, afirmó, citando la ausencia de drenajes en ciudades del norte como Piura, Chiclayo y Trujillo, donde los problemas se repiten con cada evento. En un contexto de Niños más frecuentes por el cambio climático, sostuvo que las obras deben ser permanentes y anticipadas, no respuestas tardías a una emergencia.

Finalmente, Valderrama señaló que las estaciones se están desdibujando: veranos más largos, inviernos menos fríos y transiciones abruptas. Los modelos indican que el calentamiento del mar recién comienza entre febrero y marzo y podría prolongarse. “Hay que estar preparados antes que preocupados”, concluyó.

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